LA FORMACIÓN A DISTANCIA Y LA TUTORÍA TELEMÁTICA

 

por Cinta Cascales Angosto

Ministerio de Educación y Cultura

Programa de Nuevas tecnologías de la Información y Comunicación

Madrid. España
 

1. El TUTOR, REQUISITOS Y CUALIDADES

2. ESTRATEGIAS TUTORIALES

 

             Cada vez más, la formación a distancia es una respuesta a las demandas de formación de la población adulta. La posible flexibilidad horaria (no es necesaria la asistencia a un aula, en un tiempo establecido) permite a la persona que aprende, seguir un ritmo de trabajo de acuerdo  con sus conocimientos previos y su tiempo libre. Este sistema de enseñanza salva las barreras espaciales, acercando las ofertas de formación a cualquier lugar donde se encuentre la persona interesada.

 

            La población destinataria de la teleformación se caracteriza por su diversidad. La edad, nivel académico,  conocimientos previos del curso, dedicación, capacidad..., son diferentes; por tanto, cada proceso de aprendizaje debe tratarse de forma individualizada.

 

            La figura del tutor adquiere una gran relevancia en esta  modalidad de enseñanza, como orientador, profesor y evaluador. Aclara los contenidos, anima a la persona que aprende, reconduce su proceso cuando se bloquea,  a través del correo electrónico, los foros y las charlas en tiempo real.

 

 

            Por otra parte, los materiales didácticos que se entregan a las personas cuando se inscriben en el curso de formación, presentan un diseño específico de la modalidad a distancia. Su carácter autosuficiente y cerrado, para un mejor seguimiento por parte de los alumnos y alumnas, conlleva una labor paralela de actualización de contenidos por parte del equipo de tutores que se plasmarán en los materiales complementarios ofrecidos a través de Internet. El lugar de encuentro de todos los que participan en un curso (tutores y alumnos), es virtual. Se consigue a través de páginas web en la que las opciones de información y comunicación constituyan un verdadero “puesto de trabajo”. Los materiales didácticos que se ofrecen en estos entornos, son abiertos y continuamente modificados.

 

            La interacción entre los distintos alumnos de un grupo y entre estos y sus tutores se hace posible a través de distintos modos de comunicación, públicos y privados, convirtiendo los entornos citados en verdaderas aulas de estudio y trabajo cooperativo.

 

            Pero también es posible crear un entorno de trabajo para los mismos tutores proporcionándoles una inmensa fuente de información con la que poder ampliar diversos aspectos de los contenidos y materiales del curso y  el medio de comunicarse entre ellos/as.

 

El sistema de comunicación telemática permite, a través de un Centro Servidor (ordenador central), la intercomunicación, de forma directa o diferida, entre sus usuarios. Dicho sistema, basado en el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, se ha integrado en este proyecto de formación para las tutorías, de forma que los interlocutores son tutores y alumnos. Tanto unos como otros están dados de alta en el Centro Servidor mientras dura el proceso de formación.

 

A continuación, examinaremos la labor del tutor o tutora de un curso de formación a distancia y cada uno de los elementos que intervienen en el desarrollo de sus tareas. Por una parte, investigaremos los posibles usos de las herramientas telemáticas, consideradas como recursos didácticos, en el proceso de formación y, consecuentemente, la organización de las distintas actividades con su grupo de alumnos y alumnas. Se comprobará que, así como los condicionantes de esta modalidad de formación son distintos de los de la enseñanza presencial, la dinámica que llega a generarse nos lleva a descubrir, en el tutor telemático, un nuevo modo de enseñar. Su papel de dinamizador de las interacciones de grupos cuyos miembros están alejados unos de otros nos hace pensar en actividades que sólo las hubiéramos concebido dentro de un aula. Además, desarrolla una labor de seguimiento personalizado de cada uno de los estudiantes de su grupo.

 

La persona encargada de la tutoría debe ser capaz de resolver muchas situaciones distintas a las de una enseñanza presencial; de ahí que no sólo deba dominar el medio de comunicación telemática, sino algunas estrategias específicas de la enseñanza a distancia que le ayuden a resolver dichas situaciones.

 

Entre las prácticas planteadas al finalizar cada bloque temático, habrá propuestas de resolución de algunos casos prácticos en los que se pondrá de manifiesto la capacidad del nuevo tutor o tutora para hacerse cargo de la formación a distancia de un grupo de alumnos.

 

Conviene también señalar que, así como en el capítulo anterior hemos tratado un entorno físico de estudio que son las aulas Mentor,  algunos alumnos no asisten a las mismas y realizan su trabajo desde su propio domicilio. Es el caso de los alumnos y alumnas de los cursos de formación de tutores, entre otros. Por tanto, en este capítulo nos atendremos, básicamente, a las funciones y tareas del tutor telemático desde este entorno constituido por la MESA DE TRABAJO de su curso.

 

1.  El Tutor. Requisitos y cualidades

 

- Requisitos y selección

 

La persona interesada en la tutoría de un curso Mentor debe reunir unos requisitos: contar con la especialidad del curso, manejar, como usuario, los medios de comunicación telemática que debe utilizar en la relación con sus alumnos/as (haber seguido algún curso sobre Internet), tener experiencia docente, preferible en la modalidad a distancia, y presentar su curriculum, a través de Internet, al Centro Servidor Mentor para solicitar su matriculación en el curso: Formación de tutores.

 

Cuando, por el número de alumnos, se necesita un/a nuevo/a tutor/a se reúne la Comisión constituida por personal del PNTIC del MEC que procederá a su selección, entre los aspirantes, de acuerdo con un baremo sobre los méritos académicos y profesionales.

 

Tras su selección, deberá seguir y superar el curso de tutores, antes mencionado,  antes de iniciar su actividad tutorial.

 

Es imprescindible que el nuevo tutor o tutora cuente con tiempo suficiente de dedicación diaria a su labor tutorial para responder a los mensajes del correo electrónico y atender foros y tablones. Con relación a las vacaciones, estas son flexibles cuando son varios los tutores del curso. Si no es así, serán preferentemente en el mes de agosto por ser el mes que las aulas permanecen cerradas y sin actividad.

 

La determinación del número de alumnos y alumnas que atienda cada tutor, estará en función de su tiempo libre y de la dificultad del curso. Los cursos de programación no deberán superar los cincuenta alumnos/as y los de ABC de las Tecnologías de la Información, los cien alumnos/as.

 

 El trabajo en equipo es una necesidad en este proyecto de formación. El grupo de tutores deberá trabajar en grupo y coordinarse con las personas e instituciones que se indicarán más adelante.

  

- Cualidades más valoradas por los estudiantes a distancia

 

Antes de abordar las funciones y tareas del tutor/a Mentor, conviene que se revise un punto de la Evaluación externa de la primera fase del proyecto Mentor[1] . En él se detectó que los alumnos y alumnas del proyecto valoran las siguientes cualidades, por orden de preferencias, en los tutores y tutoras de su curso:

- Cordialidad

- Disponibilidad

- Cumplimiento de la tarea de tutor/a

- Seguimiento y conocimiento del alumno

- Propuestas de ejercicios de ampliación y refuerzo

- Utilidad de las actividades propuestas

 

Es importante destacar la valoración, en el tutor, de su actitud dialogante y abierta a la vez que su respuesta rápida a las cuestiones plateadas por el alumnado. Quizás, esas son las dos cualidades que hacen posible la existencia de una relación fluida con sus alumnos.

 

Funciones y tareas

  

- Relativas al alumnado

 

a) Conocimiento del alumnado

 

Cuando un/a alumno/a se matricula en un curso de formación, se le envía al tutor/a, de forma automática, una ficha de identificación  con sus datos personales, académicos, profesionales y laborales. En ese momento, con esa información, el tutor iniciará varias acciones para llevar a cabo la evaluación inicial. Su primer saludo es un medio interesante; le servirá para acercarse al nuevo estudiante y asegurar la relación tutor-alumno. En estos primeros contactos deben quedar claros los siguientes puntos:

 

 Conocimientos previos que posee el alumno

 Cumplimiento de los requisitos exigidos para seguir el curso

 Conceptos que deben actualizarse y afianzarse

 Revisión del itinerario formativo seleccionado

 Capacidad de comunicación escrita

 Familiaridad con los medios tecnológicos...

 

No es necesario insistir en que del buen conocimiento de todos estos aspectos del estudiante depende, en gran medida, el buen hacer del tutor. Anotará lo más significativo en la ficha de seguimiento del alumno y establecerá unas pautas de actuación.

 

 b) Seguimiento individualizado de los alumnos

 

Para llevar un correcto seguimiento de cada uno de los alumnos se ha diseñado una serie de documentos (anexo 4) que comentamos a continuación:

 

Fichas de alumnos/as. Procedentes de las bases de datos de los administradores de las aulas, una vez matriculados los nuevos alumnos se envían al tutor, por vía telemática, la ficha del alumno para que la incluya en los documentos de su grupo de alumnos. Contiene los siguientes datos: aula, código de usuario, nombre, apellidos, edad, sexo, estudios, profesión, conocimientos previos del curso, situación laboral, expectativas, otros cursos de interés y observaciones.

 

Fichas de conexiones de cada alumno/a. Es una tabla con el nombre, código, aula y curso. En ella, existen tres apartados para indicar: fecha de conexión, tema de la consulta y unidad didáctica.

Al comunicarse con un alumno, es conveniente que el tutor/a tenga delante su ficha para adaptar los comentarios al nivel de conocimientos de cada uno de ellos.

 

Es muy útil para la tutoría tener anotadas todas las observaciones y ejercicios que se envían a los alumnos y las soluciones que  reciben de cada uno porque, de otro modo, es imposible recordar todos los detalles significativos de la evolución del aprendizaje.

 

Esta ficha puede sustituirse por el uso adecuado de carpetas y buzones de cualquier programa de correo electrónico. Dichos mensaje pueden consultarse por fecha y por temas:

 

. Buzones por alumno. En el programa de correo electrónico  se puede hacer un seguimiento de las conexiones de los alumnos y alumnas de un curso archivando los mensajes de entrada y salida correspondientes a cada estudiante.

 

. Grupos de alumnos. El programa de correo permite crear carpetas de buzones, de forma que se agrupen alumnos en carpetas. Por ejemplo: por aula, nivel, fase del curso, etc. La buena organización de los grupos será el primer paso para las propuestas de actividades grupales.

 

Fichas de conexiones del grupo de alumnos/as. Es una tabla de doble entrada. En la parte superior están indicados todos los días del mes. En la parte izquierda, en columna, se indican los códigos de los alumnos/as del curso. En cada casilla, cuando haya conexión, se escribirá una clave con el tema de la conexión. Es útil para el seguimiento del grupo y detectar los indicios de un posible abandono.

 

La mesa de trabajo de cada curso ofrece una nueva forma de seguimiento de actividades dirigidas a la persona que aprende:

 

Agenda de actividades del alumno. En la agenda vienen indicadas las actividades del curso con la fecha de realización de cada una. Es importante recomendarla al estudiante para su propio seguimiento. Su utilidad la habrá comprobado el tutor en formación, ya que existe una opción en su mesa de trabajo. También se ofrecen agendas de conexiones y actividades en las Guías de aprendizaje.

 

Agenda de actividades del tutor. En la agenda vienen indicados en un cuadro de doble entrada: alumnos y actividades.

 

Con estas orientaciones sobre el seguimiento de los alumnos cada tutor o tutora puede proponer nuevos sistemas que faciliten y afiancen su tarea.

 

 

c) Orientación y apoyo del proceso de aprendizaje

 

La orientación y apoyo del aprendizaje constituyen los aspectos de la actuación básica de la tutoría telemática para que la formación de los alumnos llegue a buen término.

 

Debemos considerar que los estudiantes adultos tienen unos conocimientos previos diferentes así como también son diferentes su capacidad e intereses. A ello habrá que añadir el tiempo que podrá dedicar al estudio cada uno de ellos, según su ocupación. Todas estas circunstancias repercuten en el ritmo de aprendizaje de cada uno.

 

Anteriormente, hemos analizado las características de los cursos de formación y los materiales didácticos diseñados para la modalidad  a distancia. Una de ellas es proponer dos tipos de tareas, unas obligatorias y otras voluntarias. Las primeras son imprescindibles para el seguimiento completo del curso, en una situación normal. Las voluntarias sirven para adaptarse a las distintas necesidades de formación de cada uno. Otra característica, ser modulares, por lo que cada estudiante puede crearse su propio curso seleccionando aquellos módulos que le interesen.

 

Existe una primera orientación encaminada a la planificación del curso, horarios, sistemas de trabajo, etc. Para ello, es importante que el tutor/a conozca los cursos, los materiales y los conocimientos previos del interesado.

 

Pero además, todo lo que aportan los materiales didácticos resulta, algunas veces, insuficiente para una persona determinada y es entonces cuando debe actuar su tutor. Este ya habrá detectado aquellos aspectos de los contenidos del módulo que necesitan refuerzo y aquellos otros interesantes para ampliar. Con la práctica y la relación con sus alumnos, el tutor irá descubriendo nuevas necesidades.

 

Varias son las formas de orientación y apoyo; Unas, de carácter individualizado; otras, grupales. Entre las primeras, podríamos apuntar las siguientes:

 

- Recomendación de una bibliografía que complete, amplíe y refuerce los contenidos del curso.

- Información sobre recursos informáticos, telemáticos o audiovisuales a su alcance.

- Propuestas de actividades sobre el tema que deben recuperar.

- Actualización de los materiales en los aspectos que hayan quedado obsoletos.

- Reconducción del sistema de trabajo del alumno propuesto en los textos, recomendando más práctica o más teoría según convenga.

- Orientación hacia el estudio de un módulo formativo que sirva al alumno para recuperar ciertos conceptos olvidados.

 

Las actividades de grupo y públicas, que puede organizar el tutor o tutora, son múltiples:

 

- Creación de tablones sobre distintos temas del curso.

. Los alumnos irán aportando pequeños trabajos o investigaciones. Para mantenerlo activo, el tutor deberá comentar cada una de las aportaciones, por correo al grupo o individualmente al interesado.

- Creación de un tablón sobre dificultades:

 Uso de las herramientas telemáticas

 Aplicaciones informáticas del curso

 Posibles confusiones en los textos

- Creación de un tablón de experiencias para su exposición.

 Puede completarse con un diálogo en el foro.

- Organizar trabajos en pequeños grupos integrados por alumnos aventajados que desean ampliar contenidos.

- Organización de trabajos en grupo con ayuda del correo, foro y tablones.

- Propuesta de intercambio de información entre los alumnos.

 

Podemos resumir las actividades que puede organizar el tutor, en la siguiente tabla:

 


 

 

Propuestas de actividades

 

Públicas

 

Privadas

 

Herramientas

 

Relación del tutor con el grupo de alumnos/as

 

X

 

X

 

Correo, foros y tablones

 

Relación del tutor con el pequeño grupo

 

X

 

X

 

Correo, foros y tablones

 

Informaciones generales a grupos

 

X

 

 

 

Foros y tablones

 

Propuestas de temas para debate

 

X

 

 

 

Foros

 

Puestas en común

 

X

 

 

 

Foros y tablones

 

Exposiciones al grupo

 

X

 

 

 

Tablones

 

Conferencia con un experto invitado sobre un tema del curso

 

X

 

 

 

Tablones

 

Recopilación de información entre los miembros de un grupo

 

 

 

X

 

Transmisión de ficheros

(correo)

 

Transmisión de información por fichero

 

X

 

X

 

correo, foros y fax

 

 

d) Evaluación

 

Toda persona relacionada con el mundo de la educación es consciente de la importancia de una evaluación continua del proceso de formación para que esta llegue a buen término. La evaluación puede examinarse desde dos perspectivas:

- Autoevaluación controlada por el propio alumno.

- Heteroevaluación  controlada por el profesor y, en nuestro caso, por el tutor o tutora.

 

El tutor debe tener en cuenta tres aspectos de la evaluación:

 

1º - Evaluación inicial.- Al empezar el curso, la tutoría debe informarse del nivel de conocimientos del nuevo alumno para orientar sus primeros pasos. No es necesaria la realización de una prueba de evaluación. Se trata de formular, hábilmente en un diálogo, una serie de preguntas para que el alumno/a comente su grado de conocimientos sobre el curso. Por ejemplo, se puede plantear cuestiones como está: “coméntame porqué te has matriculado en el curso”, “¿qué esperas del curso?”, “¿Cuáles son los contenidos que más te interesan?”, “¿has trabajado sobre esta materia o es nueva para ti?”, “¿le ves posibilidades al curso para una promoción dentro de tu trabajo?”, “¿qué estudios han sido más fáciles para ti  y qué es lo que más te ha costado?”...

 

Una vez confeccionado un pequeño informe, el tutor/a está en disposición de proporcionar la primera orientación sobre cómo debe el alumno  enfocar su trabajo.

 

2º.- Evaluación continua.- Desde el punto de vista del tutor, la evaluación continua es el seguimiento del proceso de aprendizaje de sus alumnos a través de la valoración de las tareas propuestas y aquellas otras obligatorias que realiza el estudiante y le envía porque están indicadas en los materiales didácticos. Consecuentemente, valoradas sus tareas, el alumno recibirá el apoyo y la orientación pertinentes. Evaluación y autoevaluación deben caminar paralelas.

 

Los ejercicios prácticos de evaluación correspondientes a  la finalización de un bloque temático, así como otras actividades complementarias, están disponibles en cada una de las mesas de trabajo.  El grupo de tutores del curso tendrá como misión:

 

 La actualización periódica de las actividades complementarias

 Creación y actualización de pruebas de evaluación al finalizar cada bloque de contenidos o de un número significativo de unidades didácticas.

 Propuesta de tareas según las necesidades de formación de cada alumno o alumna.

 Comentario de los aciertos y errores junto a una orientación de los próximos pasos, tras recibir una práctica o un ejercicio realizado.

 Recogida y valoración de las aportaciones de los alumnos de su grupo en foros y tablones.

 Valoración de las consultas y relación con los resultados obtenidos en cada una de las pruebas realizadas.

 Registro de los resultados obtenidos en cada una de las pruebas

 Registro de los resultados de las evaluaciones en línea.

 Felicitación a los alumnas por sus aciertos y animarlos a seguir cuando hay errores.

 Orientación sobre el ritmo de trabajo del alumnado.

 Orientación continua, sobre el uso de los materiales, para resolver errores o ampliar contenidos.

 

En algunos casos, el tutor solicitará de algún alumno las tareas controladas por este último, con el fin de comprobar el nivel de conocimientos alcanzado; pero, en general, bastan las prácticas “fin de bloque”.

 

Conviene también considerar que el tratamiento del tutor debe ser respetuoso con el sistema de trabajo elegido por alumno. Las actitudes son diferentes. Unos necesitan respuestas a sus dudas para seguir su formación; otros son más autónomos y se comunican con la tutoría raras veces. Aunque esta última posición del estudiante dificulta el seguimiento por parte del tutor, no debe forzarse el cambio de sistema de autoformación elegido por el adulto.

 

3º.- Evaluación global y final.- El tutor debe tener elaboradas distintas versiones de actividades de evaluación de carácter global para que, con su realización, el estudiante ponga en juego todos los conocimientos adquiridos en el curso. Tras su superación, puede considerar que ha terminado su proceso de formación. En esta evaluación deben aunarse heteroevaluación  y autoevaluación.

 

Es el momento de presentarse a la prueba final para la obtención del certificado del curso. Se trata de una prueba oficial que será controlada de modo presencial (aunque no por el tutor, que la recibirá a distancia). Deben existir varias versiones para cada una de las sesiones y actualizarse en cada convocatoria. Existen de cinco a seis convocatorias al año[2].

 

Junto a las pruebas se transmitirán las instrucciones que deben seguirse en el aula durante el desarrollo de las sesiones de evaluación.

            Tanto las convocatorias como las instrucciones de realización están disponibles en el Centro Servidor Mentor.

 

- Tareas relativas a los materiales didácticos

 

El tutor del curso debe conocer y familiarizarse con los materiales didácticos hasta el punto de poder detectar sus puntos débiles o errores y subsanarlos. Su labor, en este sentido, será la de preparar otro material complementario en forma de ampliación, ejercicios prácticos, problemas, cuestiones, etc. que apoyarán el aprendizaje de sus alumnos. Todo ello quedará registrado y disponible en la mesa de trabajo.

 

Si el estudiante necesita un material específico se lo enviará, una vez elaborado, por correo, directamente, o transmitirá un fichero asociado al mensaje.

            Los errores detectados en los materiales también serán corregidos y dispuestos en la opción “materiales” de la mesa.


 

 

Si tenemos en cuenta que los materiales son las fuentes de interacción e información, la tutoría deberá conocerlos junto a los complementarios y de consulta, como si se tratase del propio autor. Por eso, debe ser capaz de situarse en el punto en que se encuentra el estudiante antes de intentar resolver sus dudas o ampliar aquel concepto cuya explicación ha sido insuficiente para él. El tutor personaliza y orienta el aprendizaje de tantas formas como alumnos tiene a su cargo, pero aclarando e interpretando la exposición del texto.

 

Aquellos cursos cuyo programa informático está integrado en el paquete de recursos y es, por lo tanto, una herramienta fundamental, requieren de la tutoría un dominio en el uso de dicha aplicación (Clipper, Electrónica, Contabilidad, ABC de las Tecnologías de la Información, etc.).

 

Aquellos otros cursos en los que el uso de los programas es recomendado, sólo para ciertas actividades complementarias pero no imprescindibles en el proceso de aprendizaje, exigen exclusivamente que el tutor/a aprenda la aplicación concreta de los mismos.

 

Respecto a los materiales, la tutoría debe tener en cuenta lo siguiente:

-          No debe manifestar desconocimiento o desacuerdo con las líneas generales de los materiales didácticos del alumno.

-          No debe proporcionar información contradictoria con la presentada en los textos.

-          Las propuestas de tareas deben estar relacionadas con los contenidos de los manuales.

-          Cuando aporte ampliaciones o explicaciones complementarias, debe aludir a la página y al párrafo del texto que complementa.

-          Al contestar a una duda sobre una explicación confusa del texto, aludir a lo expresado en el mismo y exponer la explicación acertada para que la anexen en la misma página.

 

- Tareas relativas a la mesa de trabajo de su curso

 

La tutoría debe mantener las mesas de trabajo de su curso.

En caso de formar un grupo, los tutores y tutoras del curso, el coordinador del mismo tendrá la misión de organizar y distribuir tareas entre los miembros del grupo.

Las actualizaciones se refieren a las siguientes opciones:

 Materiales (errores, ampliaciones, reseñas de otros recursos, etc.)

 Ejercicios, mediante modificaciones a nuevas versiones

 Informaciones útiles

 Evaluaciones en línea

 

El mantenimiento de las herramientas de comunicación se refiere:

 Correo electrónico

 Foros

 Tablones

 

- Coordinación con los distintos participantes en el proyecto

 

A) Relación con el grupo de alumnos y alumnas

El tutor tiene la misión de organizar la comunicación con su grupo de alumnos desde el mismo momento en que le es encomendado. La presentación de un tutor o una tutora a su grupo es muy importante y decisiva. No sólo debe presentarse, sino hacer referencia a las pautas que va a seguir con el grupo en cuanto al modelo de comunicación, las evaluaciones, el seguimiento, las actividades programadas, etc. Si sus alumnos han tenido anteriormente otro tutor, manifestará la relación previa con el mismo para informarse de todos y cada uno de las incidencias que puedan afectar al seguimiento de los alumnos (actividades y evaluaciones realizadas). Además, debe estar en disposición de  atender todas las dudas o sugerencias que deseen formularle.

 

La figura del tutor a distancia adquiere gran relevancia. Se trata de un especialista que domina la materia, conoce profundamente el material del alumno y está adiestrado en las técnicas de comunicación a distancia. El alumno trabaja y decide solo sobre su aprendizaje, pero sabe que en cualquier momento puede acudir a ese tutor que, al otro lado del ordenador, va siguiendo paso a paso su trayectoria formativa. La tutoría a distancia fomentará la interacción entre los alumnos organizando actividades en grupo y personalizará cada aprendizaje a través de orientaciones, propuestas de tareas, evaluaciones y resolución de dudas.

En la tutoría a distancia, el sistema de comunicación debe ser eficaz. El soporte telemático  que se utiliza en el proyecto, además de conseguir la intercomunicación, ofrece la posibilidad de acceder a la información. Si el tutor apoya este tipo de actividades, dará al alumnado la posibilidad de decidir y seleccionar el nivel de dificultad de formación, las tareas que más le interesan y el ritmo de trabajo adecuado a sus necesidades.

 

El tutor no debe impartir conocimientos, sino solucionar dudas, evaluar, organizar actividades, motivar y guiar el aprendizaje de sus alumnos. El tratar esos temas implica una relación fluida tutor-alumno y tutor-grupo de alumnos.

 

Cada curso utiliza la comunicación telemática de distinta forma. Unos, como la Electrónica, Contabilidad, o Clipper, se basan en el correo electrónico y la transmisión de ficheros, utilizando los foros de debate tendrán la función alternativa de una clase presencial para consultas de carácter público y conexión con expertos. En otros, como Turismo rural, Educación para Salud, Ocio y Medios Audiovisuales, hacen uso de foros de debate, tablones  y charlas para intercambio de opiniones y para desarrollar actividades. Si el tutor sigue de cerca la participación de los estudiantes y, cuando decae, introduce otra actividad o un tema que los motive, conseguirá que la comunicación se haga más fluida entre los mismos alumnos. Esta estrategia es muy útil en los teledebates y en las charlas directas donde la participación de los propios tutores es indispensable.

 

El correo electrónico es un medio insustituible para coordinar todo tipo de actividades tratadas en los foros. Se pueden establecer grupos homogéneos, dar a conocer técnicas de trabajo en grupo y distribuir tareas. Incluso, se puede fomentar y guiar la relación entre alumnos cuando llevan a cabo cualquier trabajo.

 

Aunque con las charlas y la videoconferencia, el grupo de alumnos tendrá la posibilidad de actuar con el resto de compañeros como si estuviera en una clase presencial, es importante que tanto tutores como alumnos se habitúen a las comunicaciones diferidas, pues, así como la falta de inmediatez en las respuestas puede desmotivar a los interlocutores al principio, más adelante descubrirá una gran ventaja: todas las intervenciones, al quedar escritas, pueden ser consultadas y contrastadas antes de participar.

 

Una de las dificultades de la tutoría para organizar este tipo de actividades, que tanto favorecen el aprendizaje, es el diferente ritmo de sus alumnos y la matriculación flexible en los cursos. Esto quiere decir que el tutor tiene, al mismo tiempo, alumnos/as que están comenzando el curso y otros que van por la mitad o que están acabando. Además, debido al tipo de población al que se dirigen, debe atender simultáneamente a unos alumnos con escaso conocimiento de la materia y a otros, con preparación universitaria.

 

 

B) Administradores y administradoras de las aulas Mentor

Si revisamos las funciones y tareas del administrador/a del aula, comprobaremos que existe una relación directa entre ellos y los alumnos cada vez que asisten al aula para manejar los equipos de la misma.  Aunque esa comunicación no es de tipo formativo es interesante tomarla en consideración por parte de la tutoría. Los administradores pueden  detectar los problemas del alumnado con el material didáctico, con los equipos, con las comunicaciones y con los mismos tutores. Son los que pueden mantener informados de las incidencias del aula a los distintos tutores y, en definitiva, son colaboradores insustituibles para animar a los alumnos a seguir asistiendo al aula o a comunicarse con el tutor para plantear una consulta.

 

Es muy importante que el tutor cultive la relación con los administradores del aula y solicite la información que necesita. Debe tener en cuenta que viven en la misma localidad que los alumnos/as y los conocen personalmente. Si un alumno no se comunica con la tutoría, ellos/as pueden hacerles llegar un mensaje del tutor interesado por su situación en el proceso de aprendizaje.

 

Pero además, la coordinación entre ambos/as es necesaria en las actividades de evaluación final para conseguir el control de las instrucciones de la tutoría en las sesiones presenciales.

 

Es una práctica habitual el envío de ficheros de prácticas, de tutor a alumno y de alumno a tutor. Si surge algún problema con dicha transmisión deberán ponerse en contacto tutores y administradores para solucionarlo.

 

Por último, es preciso señalar el papel tan importante que desempeñan los administradores en la preparación y realización de las sesiones de evaluaciones finales del curso. Son ellos los que confeccionan los listados de alumnos, con la ayuda del tutor, los que organizan el aula, citan a los alumnos y preparan los equipos sobre los que se realizarán las pruebas.

 

C) Grupo de tutores o tutoras

A lo largo de la marcha del proyecto el sistema de coordinación de los tutores ha ido sufriendo modificaciones y adaptándose a las necesidades. En la actualidad, la coordinación general se realiza desde el PNTIC y la de los tutores de cada curso, por uno de ellos. Su misión tiene dos vertientes:


 

a) Coordinación de las tareas que afectan al curso: Análisis de materiales para detectar errores o conceptos confusos o incompletos; renovación de las prácticas de fin de bloque; propuesta de proyectos; actualización de las pruebas de la evaluación final; introducción de novedades en el uso de las herramientas de comunicación telemática... Además, como la acción tutorial se desarrolla en solitario (desde el domicilio del tutor), para evitar acciones aisladas, se pretende, con este sistema de coordinación, aunar criterios de actuación del grupo de tutores del mismo curso.

b) Formación de los nuevos tutores durante la segunda fase del curso de tutores (período de prácticas).           

 

D) Coordinación de la formación de los nuevos tutores

Responsable del curso de formación de tutores. Es la persona encargada de la formación de los nuevos tutores. Entre sus funciones, se encuentran las siguientes:

-          Diseño del curso

-          Tutoría del curso

-          Organización y mantenimiento de la mesa de trabajo del curso.

-          Coordinación con los responsables de cada curso para el período de prácticas de los nuevos tutores.

-          Organización y mantenimiento de la página Tutores

 

Además de las tareas de coordinación por cursos, existe otra de tipo general que se controla desde el  Programa de Nuevas Tecnologías del MEC.

 

E) El programa de Nuevas Tecnologías del MEC

Responsable del Gabinete Mentor. Es la persona que coordina todas las actividades relacionadas con el proyecto Mentor. Entre sus funciones, las relacionadas con la tutoría son las siguientes:

- Reunión de la Comisión de Selección de nuevos tutores cuando existen vacantes en los cursos de formación.

- Contrato de los tutores seleccionados, una vez superado el curso de formación.

- Entrega a los nuevos tutores de los materiales del curso que van a impartir.

- Adjudicación de los grupos de alumnos a cada tutor o tutora, cuyo número se determinará en función del tiempo de posible dedicación y de la dificultad que entraña el propio curso.

- Información sobre las novedades del proyecto Mentor y del curso: nuevos tutores, ampliación del número de aulas, jornadas de formación, modificación de las herramientas telemáticas, funcionamiento de nuevos cursos a distancia...


 

- Propuesta de criterios para la actualización de los apartados de información del Centro Servidor Mentor.

- Coordinación y pautas para la elaboración de unas instrucciones sobre la realización de las evaluaciones finales del curso.

- Información sobre la organización de las evaluaciones finales presenciales en las aulas y de las condiciones establecidas.

- Recogida de las quejas sobre el funcionamiento de la tutoría, material didáctico y medios de comunicación telemática (de alumnos y tutores).

- Canalización de las relaciones entre administradores  y tutores apoyando la transmisión de material de evaluación.

- Seguimiento de la calidad de la función tutorial.

 

Gestor del sistema. Es la persona encargada del mantenimiento del Centro Servidor. Sus funciones son las siguientes:

- Gestión de los datos de tutores y alumnos del Centro Servidor Mentor

- Envío de mensajes de bienvenida, en nombre del Gabinete Mentor, a cada alumno cuando se matricula en un curso y presentación del tutor/a.

- Recogida de información sobre cualquier problema técnico que se presente al utilizar los medios de comunicación telemática.

- Mantenimiento de las bases de datos de alumnos, tutores y evaluaciones finales.

- Gestión de la entrega de certificados a los alumnos que han superado el curso.

- Envío a cada tutor de los datos de los alumnos y alumnas matriculados en su curso (académicos, profesionales, personales, código de usuario...)

- Información sobre las nuevas altas y bajas de alumnos en su grupo.

 

Responsable del servicio telemático. Es la persona encargada del mantenimiento técnico del Centro Servidor Mentor.

 

Dentro de sus funciones están las de modificar pantallas, actualizar datos de las mesas de trabajo con las páginas enviadas por los distintos coordinadores de los cursos, etc.

  

2.  Estrategias tutoriales

 

- Forma de dirigirse a los alumnos:

 

El correo electrónico es la herramienta telemática más utilizada para la óptima comunicación entre tutores y alumnos y a lo largo de las prácticas y comunicaciones se podrán comprobar sus ventajas.

 

Pues bien, podríamos establecer uno de los principios que debe tener en cuenta el tutor en el uso del correo: conseguir una relación individualizada, es decir, que cada alumno o alumna sepa, en todo momento, que su tutor o tutora se dirige, personalmente, a él o ella.

 

Para conseguir esa individualización debemos hacer lo siguiente:

 

- Presentarnos en el primer mensaje ofreciendo nuestra ayuda.

- Dirigirnos a la persona por su nombre. Ej.: “Hola, Ana” y no dudar en volver a nombrarla a lo largo del mensaje alguna vez más.

- Cuando se trate de la respuesta a una consulta, aludir a fragmentos de su mensaje. Es deseable, en caso de consultas, utilizar la opción “responder”, para que aparezca en nuestro mensaje el contenido de sus dudas y, finalmente, la respuesta dada en cada caso.

 

- Para distinguir los alumnos y no confundir unos con otros, es básico abrir a cada uno su ficha individualizada en la que constarán las fechas de conexión, mensaje concreto, resumen del contenido del mismo e incidencias. Esta ficha se usará como material de trabajo para el seguimiento del alumno.

- Cuando se envíen ficheros, cuyo contenido es igual para todos, asociarlo a un mensaje personalizado.

 

- El lenguaje del mensaje

 

Hemos de partir del supuesto que el medio de comunicación entre tutores y alumnos es casi siempre escrito. Al faltar ese lenguaje coloquial que nace del trato presencial, es misión del tutor o tutora procurar que su lenguaje escrito sea directo y cercano, pero dejando transmitir un fondo personalizado que haga ver al alumno que no es una línea de teléfono o una pantalla de ordenador la que se pone en contacto con él, sino una persona que, en definitiva, trata de ayudarlo, está pendiente de su progreso y al mismo tiempo de su situación personal, e incluso, anímica.

 

Es muy importante ser especialmente cuidadoso en la redacción del mensaje para evitar malentendidos. Es preferible confeccionarlo con un procesador de textos (generalmente, los programas de correo electrónico, tienen correctores ortográficos), revisarlo, corregirlo y posteriormente conectarse al Servidor para enviarlo. De la misma forma, al recibir una consulta, debemos tomarnos tiempo para estudiarla y reflexionar sobre ella antes de contestarla.

 

Siempre deberemos:

- Emplear un lenguaje correcto ortográfica y sintácticamente (cualquier procesador de textos cuenta con un corrector).

- Usar un lenguaje sencillo, claro e idóneo para el que lo recibe.

- Evitar mensajes muy largos o ajenos al tema que nos ocupa.

- Confeccionar las explicaciones de forma estructurada para su posible consulta posterior.

- Usar términos precisos para evitar confusiones en quien lo recibe.

 

En resumen: corrección sintáctica y gramatical, sencillez, claridad, brevedad, propiedad, idoneidad, estructuración y precisión.

 

- Cómo conseguir la respuesta del alumno

 

Una de las preocupaciones de la tutoría telemática en el proyecto Mentor es conseguir que el alumnado se comunique regularmente con ella.

 

El objetivo de esa comunicación será doble:

 

             El tutor/a obtendrá  la información necesaria para hacer un seguimiento de sus alumnos.


 

 Los estudiantes recibirán la orientación y apoyo suficiente para su aprendizaje a distancia.

 

Para facilitar las conexiones de los alumnos a la tutoría se proponen varias estrategias:

- Plantear, desde el primer mensaje de presentación, la conveniencia de informar al tutor, una vez a la semana, como mínimo, de la marcha del curso.

- Recordar en todos los mensajes que le envíe que estará encantado/a  de ayudarle y resolver cualquier duda.

- Tener programadas actividades que necesiten la información a la tutoría para su comentario y valoración.

- Respuesta inmediata a cualquier pregunta, sugerencia o queja.

 

Es muy importante que, cuando el interesado vuelva a conectar con su buzón, después de haber hecho una consulta, se encuentre ya la respuesta o un adelanto de ella. Si no es así, su reacción será negativa respecto a la tutoría, a la comunicación telemática y a la formación a distancia, tal y como se le ha ofrecido.

 

- Organizar actividades obligatorias en la que sea imprescindible el uso de foros y tablones. Su participación podrá ser revisada por el tutor o tutora.

- Proponer tareas voluntarias de ampliación al grupo.

 

 

- La motivación en el aprendizaje a distancia

 

Toda persona que se ha relacionado, en algún sentido, con la formación a distancia sabe que una de las luchas que acompañan a esta modalidad de formación es contra el abandono del curso de cualquier alumno o alumna matriculado/a, antes de concluirlo. Los organizadores de los cursos de formación siempre evalúan su aceptación midiendo los índices de abandono. También el proyecto Mentor lo tuvo en cuenta, tanto en su diseño como en su evaluación. Para combatirlo se estudiaron sus causas, y así, se pide a todo estudiante que abandona que exprese el motivo de su marcha. Por orden de importancia se registraron las siguientes causas:

1.- Encuentran trabajo y no tienen tiempo para seguir.

2.- No pueden continuar por la dificultad del curso.

3.- No les interesa lo suficiente.

4.- Traslado a otra localidad y por lo tanto no tienen cerca un aula Mentor.

5.- Problemas personales y de salud.

 

El proyecto Mentor crea una infraestructura que es el aula Mentor; al frente de ella coloca a un administrador. Es el que matricula al alumno/a, le proporciona un horario de acuerdo con su tiempo libre y mantiene en funcionamiento los equipos informáticos, telemáticos y audiovisuales. Cuando asiste al aula, el estudiante se encuentra con el administrador. El aula es un lugar donde estudiará, trabajará, comentará sus problemas con otros alumnos (del suyo o de otros cursos) que acudan allí en su mismo horario; comentará cualquier problema que le surja con el administrador del aula y se encontrará materiales de consulta y todo el equipo necesario completamente a punto.

 

El estudio de las causas de abandono ha llevado a combatir la falta de interés y la dificultad con la motivación del aprendizaje. No podemos olvidar que los destinatarios de la formación a distancia son adultos y tienen que compartir sus ocupaciones con la formación, a la que, si no están muy motivados, le dedicarán cada vez menos atención.

 

La motivación a distancia encierra serias dificultades, pero en el proyecto Mentor la hemos encarado desde varias perspectivas:

 

1º.- Organización de actividades en distintos soportes telemáticos.

 

- Organización periódica de conferencias (tablones) sobre distintos temas relacionados con el curso que sirvan para actualizarlo.

- Organización de trabajos en pequeños grupos con alumnos y alumnas de distintas localidades, del mismo curso y nivel.

- Organización de foros de intercambio de información entre los alumnos y alumnas de un curso.

- Organización de teledebates en los que se introduzcan temas de actualidad relacionados con los contenidos del curso.

 

2º.- Tener activo un buzón de sugerencias por parte del los alumnos y alumnas.

 

3º.- Mantenimiento y fomento de la mensajería electrónica. Los mensajes abordan una temática compleja:

- Mensaje de información al grupo o a la persona

- Respuesta a consultas individuales

- Propuestas de actividades, proyectos, problemas

- Explicaciones aclaratorias de conceptos confusos

- Mensajes de ánimo y aliento

- Mensajes de orientación del aprendizaje

- Orientación a otros materiales

 

4º.- Colaboración del administrador del aula Mentor

La figura del administrador desempeña un papel decisivo en la motivación del alumno. Por tener un trato directo, puede escuchar problemas que el tutor/a tardará en detectar. De ahí la importancia de una estrecha relación entre tutor y administrador para intercambiar la información necesaria y ayudar al estudiantes con algún problema.

 

5º.- Contenido del curso

- Destacar el interés por el curso en sí.

- Resaltar su lado práctico desde todos los puntos de vista: inicio de una nueva tarea, perfeccionamiento personal...

- Salidas profesionales y laborales

 

En definitiva, para motivar al alumno es preciso que exista un intercambio de información entre tutor y alumnos.

 

- Dos momentos de la evaluación

 

Vamos a analizar dos momentos de la evaluación del alumno, controlada por la tutoría, que serán el principio y fin del proceso del aprendizaje a distancia. De esos dos momentos, uno marcará las pautas para el seguimiento y reconducción del proceso de formación; el otro servirá para decidir la finalización del curso.

 

1.- Evaluación inicial.- Al empezar la comunicación tutor-alumno, existe un intercambio de saludos y presentaciones. Es el primer momento que debe aprovechar el tutor para conocer el nivel del nuevo estudiante, sus estudios, preferencias, lagunas, materias que le interesan especialmente... esta toma de información debe hacerse informalmente pero conducida con habilidad. A partir de ahí, el tutor debe decidir las pautas que debe seguir con ese alumno/a, por supuesto de un modo flexible pues los datos que obtenga a lo largo del curso pueden modificar su visión del principio.

 


 

2.- Evaluación global.- El segundo momento importante es el final de curso y antes de acceder a la evaluación final para obtener el certificado. Es cuando el alumno/a cree que ha terminado su período de formación y el tutor debe proporcionarle una prueba de que es así. ¿Cómo? Mediante un proyecto, práctica o problema, lo suficientemente complejo como para que el alumno/a tenga que hacer uso de la mayor parte de los conocimientos adquiridos. El alumno es el que consulta todas sus dudas, el tutor es el que con sus respuestas va completando el proceso de formación.

 

Tras la superación de este ejercicio se estará en condiciones de presentarse a esa otra prueba presencial, para conseguir un certificado que emitirá la Institución organizadora, en nuestro caso el P.N.T.I.C.

 

 

- Respuesta a una consulta

 

Tras recibir una consulta, una práctica o un proyecto el tutor o tutora debe actuar de la siguiente forma:

 

1º.- Estudiar la consulta o ejercicio enviado y redactar un mensaje en el que se exponga claramente la explicación o los resultados de la práctica o proyecto.

2º.- Contestar rápidamente tanto si es para responder a las preguntas como para adelantar que tardará en completar su análisis. Es importante que su mensaje sea convincente; de lo contrario, si es ambiguo o confuso, creará desconfianza o desagrado en el receptor.

  

- Control de las conexiones del alumno

 

El control de las conexiones del grupo de alumnos, por una parte, y el de cada alumno o alumna por otra, da a la tutoría una visión general de la marcha el curso. La revisión de los documentos donde se tienen registradas estas incidencias puede llevar, al tutor o tutora, a reflexionar sobre su sistema de trabajo con algunos alumnos o alumnas.

 

El control de las conexiones debe llevar al tutor a detectar períodos de tiempo sin conectar con la tutoría y de los temas que se trataron antes de abandonar.

 

Ante cualquier problema detectado en este sentido, es interesante recabar información del administrador y consultar las fichas y actividades realizadas y enviadas, los resultados... en fin, todos aquellos datos que den una visión general de la actuación de algunos alumnos y permita a la tutoría preparar nuevas estrategias de actuación.

 

 

- Organización de actividades de aprendizaje

 

La creación de distintas situaciones de aprendizaje puede fomentar el interés y la participación en los alumnos a distancia. En eso tiene mucha importancia la creatividad de la persona encargada de la tutoría. Ante una coincidencia de varios alumnos en el mismo nivel del curso, aunque sean de distintas localidades, podría proponerse un trabajo en grupo en el que se establecieran unas pautas de actuación muy claras:

 

- Qué datos debe recopilar cada uno.

- Cuándo y cómo intercambiarlos por ficheros y cuándo hacer uso del foro del curso.

- Una puesta en común a cargo de una persona.

- Diálogo con otros alumnos en el foro del curso...

 

La creación de debates, en ciertos momentos, puede hacer salir a ciertos alumnos y alumnas de su apatía; la ayuda de los administradores de las aulas puede ser un buen aliado.

 

 

- Tratamiento del bloqueo por dificultad o desinterés

 

La dificultad, en un momento del proceso de aprendizaje, que experimenta  un alumno a distancia es un tema que debe prever todo tutor/a que lleva un buen seguimiento de su grupo.

 

Son muchas las causas por las que cualquier obstáculo en el proceso de aprendizaje a distancia pueden llevarlo a un bloqueo:

 El rechazo a las comunicaciones telemáticas con el tutor o tutora


 

 La falta de dominio de la expresión escrita

 La falta de conocimiento previos y no haberse detectado en la evaluación inicial

 No haber llevado el ritmo adecuado para el curso

 Insuficiente dedicación.

 

La actuación de la tutoría es la siguiente:

 

1º - Revisión de todos los datos del alumno: actividades, conexiones, contenido de las consultas...

2º - Puesta en contacto con el administrador/a del aula para informase mejor.

3º - Comunicación con el alumno.

4º - Tratamiento de los temas de forma clara. Por ejemplo, preguntas como: ¿Hablamos del problema?, cuéntame, paso a paso, dónde encontraste la dificultad...

La pregunta supone una respuesta y si ese alumno la elabora, da el paso decisivo. El momento crucial será cuando decida analizar sus propios pasos para tratar de explicarlo... en fin, es posible que vea con más claridad el asunto.

5º.- La orientación del tutor es el elemento decisivo. Puede encaminar al alumno/a hacia otro módulo formativo que contenga los conocimientos en los que falla; consultar otros materiales del aula; proporcionarle una amplia explicación si se trata de una confusión; revisar algún tema que ha pasado por alto... son algunas de las tareas más relevantes de la tutoría. Una vez estudiado el tema en cuestión, con el apoyo del tutor, decidirán entre los dos si puede volver al mismo punto del curso donde quedó bloqueado.

 

 

- Clases de mensajes

 

Muchos son los tipos de mensajes que se verá obligado el tutor a enviar según el momento del aprendizaje y las incidencias que surjan en el mismo. Lo que sí podemos analizar son los que de una forma segura deben enviarse al comienzo del curso o al final del mismo, para dar instrucciones, informar, proponer actividades en grupo...Todos ellos pueden contemplarse desde una perspectiva individualizada y en grupo. Algunos de ellos, por correo electrónico, a través del foro o tablón.


Presentación del tutor o tutora

 

a) A un grupo de alumnos que cambia tutor.- Mensaje dirigido al grupo. El tutor se presenta y hace referencia al tutor anterior del que ha recibido toda la información sobre el proceso de cada alumno.

Debe inspirar confianza asegurando la continuación del sistema de trabajo iniciado por el antecesor/a. Los cambios de responsable del grupo de alumnos/as, que es tan frecuente, crea confusión y temor a que no se reconozca lo hecho anteriormente. Se termina el mensaje invitando a que se conecten comentando la marcha del curso y el ofrecimiento para resolver cualquier duda en su estudio.

 

b) A un alumno o alumna que se matricula en el curso.- Debe evitarse el mensaje estereotipado e impersonal. No olvidemos que es la primera referencia que tiene de su tutor o tutora y que con este mensaje se marcarán las pautas y el estilo de relación que se mantendrá a lo largo del curso.

Debe presentarse de forma que se descubra a la persona que hay tras la pantalla y empiece a conocerla.

 

            Si se hace alguna pregunta, se tiene asegurada la respuesta, por eso se hará sobre los conocimientos previos para que de un modo informal se completen los datos recogidos de la ficha del alumno/a. Las preguntas pueden ser: ¿qué esperas del curso?; ¿crees que te será fácil seguirlo?; Habrás visto el programa de contenidos, ¿qué te parece lo más difícil?

 

            Pero lo que verdaderamente interesa es hacerles ver que se está a su disposición para resolver cualquier duda y que su contacto será individualizado a través del correo electrónico. También se puede aludir al número de conexiones que debe tener con la tutoría para que su seguimiento sea más acertado y, por último, personalizar el mensaje, es decir, dirigirlo a su nombre.

 

Mensaje de ánimo (individualizado)

 

            La formación a distancia, en la que el único responsable es el propio estudiante, presenta muchos altibajos en la dedicación y en la misma motivación por seguir el curso. No es una la causa, son muchas: el trabajo, alguna dificultad en el estudio, horario del aula para conectar con la tutoría... Es claro que el primero en advertirlo será el administrador del aula y el segundo el tutor/a, por el distanciamiento entre las conexiones. La actuación más eficaz es un mensaje que requiera respuesta: ¿qué tal llevas el curso? ¿has encontrado alguna dificultad en esta parte del libro?....

Si contesta, se enviará un mensaje animándolo a seguir, haciendo referencia a tareas realizadas que han sido buenas, proponiendo alguna tarea de recuperación e invitándole a que entre los dos descubran paso a paso las dificultades encontradas.

 

Despedida

Al finalizar el curso alumno y tutor se despiden. Pero vamos a analizar la despedida de este último.

Tras la superación de las pruebas globales y finales, el tutor/a proporcionará, por medio del correo electrónico, una información detallada de los resultados, una felicitación por el éxito obtenido y un ofrecimiento en lo sucesivo porque, además, ya sabe dónde encontrarlo.

 

Si el estudiante, a pesar de su esfuerzo, no logra salvar estos obstáculos, conviene que el mensaje (no puede faltar) sea mucho más cuidadoso. Conviene hacerle reflexionar sobre la causa de sus errores, proponerle nuevas salidas y animarlo/a  a que lo intente de nuevo. En este caso, volveríamos a las tareas de recuperación.

 


[1] Programa de Nuevas tecnologías de la Información y Comunicación del Ministerio de Educación y Ciencia: Informe de Evaluación del proyecto Mentor Madrid 1996

[2] PNTIC del MEC Centro Servidor Mentor: Página tutores, opción “Datos útiles”