REFLEXIONES EN TORNO A LA TELEMÁTICA Y LA EDUCACIÓN EN NUESTROS DÍAS, CON MIRAS AL TERCER MILENIO

 

por Claudia Marina Vicario Solórzano, Catedrática de la Unidad Profesional Interdisciplinaria del Instituto Politécnico Nacional de la Ciudad de México

 

1. EL NUEVO ORDEN SOCIAL

2. LA TELEMÁTICA EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

3. LA EDUCACIÓN EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

4. CONSIDERACIONES DE DISEÑO DE UN MODELO EDUCATIVO BASADO EN RECURSOS TELEMÁTICOS PARA LA ERA INFORMÁTICA

5. INSTRUMENTACIÓN TÉCNICA

6. REFLEXIONES FINALES

 

Hacia finales de los 70´s y principios de los años 80´s observaba como mi padre trabajaba en Centros de Cómputo con equipos Gigantes y tarjetas perforadas. Al acercarse los 90´s me encontraba ya finalizando la carrera operando las primeras arquitecturas del equipo PC compatible. En la primera mitad de esa década la expansión de las redes de computadoras en el mundo de los negocios se consolidó, así como el uso de teléfono digital, fax, celulares, radiolocalizadores y televisión por cable (servicios con los que cuento por supuesto). Ahora, a finales de este siglo me encuentro rodeada de tecnologías de la información que ya forman parte de mi vida cotidiana y profesional (educativa) como los supermercados con básculas digitales, terminales remotas para cobro electrónico y lectores de barras, industrias robotizadas, teléfonos públicos que operan con tarjetas inteligentes, televisión que recibe señales directamente de un satélite, cajeros automáticos de uso internacional, servicios telefónicos con reconocimiento de voz y tonos, CD´s de audio, video y datos, bibliotecas electrónicas, “aulas siglo XXI” (salones de clase con equipo PC multimedia conectado a Internet y apoyos audiovisuales) o salas de videoconferencia, etc..

 

Veo como  las comunidades académicas de todo el mundo (alumnos, maestros, investigadores), utilizamos las computadoras y los “suits” (paquetes comerciales de software básico) para realizar nuestras labores y como le adicionamos nuestra dirección de correo electrónico a nuestras tarjetas de presentación. Ya que es casi imposible pensar en la posibilidad de que alguno de nosotros preparemos exámenes, notas, ponencias, libros, etc. sin usar una computadora e impresora en casa, en la escuela o  el trabajo y que desaprovechemos la oportunidad que nos da Internet para hacer búsquedas en el Web para nuestras labores de investigación.

 

También he sido testigo de como no sólo se han incorporado estas tecnologías a nuestro entorno social, laboral y en particular educativo sino de cómo a la par emergen nuevas instituciones y hábitos que han hecho cambios significativos en el mismo ya que hemos pasado de crear nuevas carreras  (Informática, Computación, Cibernética, Sistemas, Telemática, etc.) a incluir estos tópicos en todas las currícula de las existentes así como en todos los niveles de la modalidad escolarizada y ahora en varios países contamos ya con nuestras primeras Universidades Virtuales.

 

No sé cuando me di cuenta “real” de que todo esto estaba pasando, lo cierto es que cuando sucedió surgió una fuerte necesidad de entenderlo lo más profundamente posible para tener elementos que me permitieran saber donde estamos y a donde vamos, y poder decidir “hasta donde me fuera posible” si yo también voy para allá o si puedo hacer alguna propuesta de cambio de dirección.

 

1.  El nuevo orden social

 

En mi búsqueda encontré algunas teorías que me han resultado bastante útiles para explicarme la realidad. La primera de ellas es la teoría de la Era de la Información y del Conocimiento.

 

Desde esta consideración teórica, la realidad que me envuelve y que acabo de describir es sólo el reflejo de un fenómeno mucho más grande y complejo que se está dando en forma acelerada y global en este fin de siglo,  el paso hacia un nuevo orden mundial que muchos han denominado la Era de la Información y del Conocimiento y cuyos orígenes parecen remontarse a principios de siglo y despuntar a mediados del mismo en paralelismo con la Segunda Guerra Mundial.

 

Para bien o para mal, la profecía de Alvin Toffler, se está cumpliendo al pie de la letra. Desde sus publicaciones: El Shock del Futuro, La tercera Ola y el Cambio del Poder, en el mundo se habla y se reconoce a la Revolución Informática como el fenómeno que ha dado origen a la nueva sociedad que estamos viviendo, por supuesto me refiero a la sociedad informatizada.

 

Para Toffler la humanidad pude agruparse en tres grandes olas: La Revolución Agrícola, La Revolución Industrial y la actual Revolución Informática. (Se dice que las revoluciones sociales desatan olas completas de producciones e inventos filosóficos, científicos, y tecnológicos; de hecho, las grandes revoluciones son usadas como puntos de referencia para explicar la evolución humana)

 

Desde la óptica de este autor las olas conforman espacios donde el juego del poder se mueve en los términos de los elementos básicos de dichas olas por ejemplo: en la Revolución Agrícola el poder estaba en manos de los terratenientes y su política se basaría en el descubrimiento de nuevas técnicas para la explotación de las tierras. En la Revolución Industrial quedó claro que los capitales estarían en manos de aquellos que controlasen los medios de producción. Pero ahora, dice Toffler,  el poder estará en manos de aquellos que controlen la Información, principal armamento de esta Revolución, que según estiman algunos más, empieza a tomar un carácter tan complejo, que deja de llamarse información para denominarse conocimiento.

 

Y es dentro de este nuevo orden, en el que aparece la Informática como un área fundamental para el desarrollo. Se dice que ya el 50% de la economía mundial está basada en el manejo de la información.

 

Para Alvin y Heidi Toffler, algunas de las características más sobresalientes de la Era Informática, también llamada por ellos Tercera Ola son: desmasificación, heterogeneidad, cambio tecnológico acelerado, economía y tecnología basadas en el conocimiento, globalización, nuevos códigos de conducta, etc. En su libro  “La creación de una nueva civilización: La política de la tercera ola” (Editorial Plaza y Janés Editores, 1995) nos muestran a fondo lo que sucedería con aspectos sociales  tales como la economía, la política, la familia, etc. [1]

 

Muchos gobiernos se encuentran sensibilizados ante este fenómeno y han iniciado estrategias y políticas nacionales en Informática para dirigir a sus países hacia esa nueva sociedad en la medida de sus posibilidades, con la intención de minimizar los riesgos que todo cambio trae consigo. Al respecto cabe mencionar que la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), recientemente emitió la recomendación de conformar programas que orienten sus acciones en materia Informática a sus países miembros. Incluso en México ya contamos con un Programa de Desarrollo Informático para este gobierno. Con lo cual puede apreciarse que existe un consenso general sobre la conveniencia de contar con planes nacionales que consideren la Informática en el centro de sus contenidos, ya que se reconoce que este es el elemento estratégico para el nuevo siglo.

 

2. La telemática en la era de la información

 

Otra consideración importantísima en el marco referencial que estamos delineando es el despliegue de la Telemática en esta Revolución Civilizatoria.

 

La sustitución de flujos de materia y energía por flujos de información en la economía de la Era de la Información, exige nuevos canales y formas de comunicación, las formas de transporte de la Era industrial (terrestres, marítimas y aéreas) y sus vehículos (aviones, barcos, automóviles, etc.), requieren ser enriquecidas con las telecomunicaciones actuales (fibra óptica, microondas, satélites, etc.) y sus medios (módems, televisión, computadoras, celulares, radioreceptores, etc.). Para entender un poco mejor a que nos referimos hagamos historia.

 

Es precisamente durante la segunda mitad de este siglo,  que la evolución tecnológica de las comunicaciones ha tenido producciones que posibilitan la entrada voluptuosa a este nuevo orden, basta  recordar que a la aparición de la primera computadora comercial (Univac) en 1950, le siguió la conquista del espació con el primer satélite artificial de los rusos (Sputnik) en 1957 al que le precedieron el Echo I (1960) y el Telstar II (1962) ambos norteamericanos. En esta misma fecha se inicia la construcción de equipo de transmisión de microondas. En 1969 científicos del departamento de defensa de Estados Unidos crean una pequeña red de computadoras con el fin de intercambiar información que tres años después se convertirá en Internet. En 1970 se fabrica en ese mismo país la fibra óptica, (un vidrio de extraordinaria pureza que amplifica en velocidad la transmisión de señales). En los ochentas todos estos inventos y proyectos se consolidan, dando paso a la última década en la que nos encontramos.

 

Sin duda alguna, los noventa constituyen la época de las telecomunicaciones (Comunicación a distancia con o sin cables), y más propiamente dicho de la Telemática nombre que le damos a éstas cuando les adicionamos los principios, técnicas y tecnologías propios de la Informática, ya que dentro de este contexto el antiguo sistema telefónico y telegráfico soportado por redes de cables y alambres interconectados que se sumaban a conexiones satelitales y de microondas cuyas características más sobresalientes eran la forma analógica y la banda estrecha ha pasado por una etapa de transición a su perfeccionamiento al haberse convertido en digital, de banda ancha y asumiendo cada vez más características inteligentes.

 

El que la información se transmita en forma digital y no análoga significa que la información se maneja de la misma forma que en las computadoras y si las computadoras y las telecomunicaciones hablan el mismo lenguaje, todo lo que es posible en forma local dentro de las computadoras de nuestros días (manejo de imagen, sonido, datos, control de dispositivos, etc.), se hace posible a distancia pues se integran ambas funciones. Pero además con esta propiedad y la existencia de la fibra óptica y los nuevos satélites (que también operan digitalmente) existe un ancho de banda (medida de capacidad de información de un canal de telecomunicaciones) muy grande que permite que los diferentes formatos de la información puedan ser transportados con suficiencia de espacio e incluso en forma paralela a través  de él, como ejemplo baste decir que a través de un filamento de fibra óptica en el que existe un ancho de banda de 2,000,000,000 hercios pueden ser transportados voz (10.000 hercios), sonido de alta fidelidad (200,000 hercios) señal de televisión (6.000,000 hercios), e incluso televisión de alta definición (24,000,000 hercios); Cifras que contrastan con la capacidad de un cable telefónico normal cuya capacidad es de 5,000 hercios. De este modo, es posible pensar en las llamadas “súper autopistas de la información” en las que las telecomunicaciones ofrezcan simultáneamente muchos tipos de servicios diferentes (ISDN, Red Digital Integrada de Servicios) y posibiliten la transmisión de la realidad virtual de alta definición y multisensorial.

 

Principal interés toma bajo este esquema el Internet, que es en la actualidad la red de computadoras más grande del mundo. Sin embargo, la importancia de la Internet no reside en el número de computadoras conectadas entre sí, sino en los servicios que se pueden obtener de ella que la convierten en una de las redes de información más completas, ya que como se ha venido comentando, en nuestros días el intercambio de información a grandes distancias se ha vuelto un factor determinante en el desarrollo social.

 

La red Internet está formada por aproximadamente 39,000 redes registradas en 107 países con 727,000 nodos y al menos 3,500,000 usuarios activos. (Revista Red, marzo de 1994.). Entre sus objetivos se encuentra el facilitar la posibilidad de compartir recursos entre las organizaciones participantes como son las agencias de gobierno, las instituciones educativas y corporaciones privadas, así como promover el interés y participación de investigadores al proveerles un ambiente de prueba para nuevos desarrollos en redes de comunicación.

 

Todos los nodos y redes de Internet, usan el protocolo TCP/IP Suite y cuentan con herramientas como son: TELNET para sesión interactiva remota, FTP para transferencia de archivos, SMTP para correo electrónico, además de otros servicios. El correo electrónico es un servicio que permite al usuario mandar mensajes electrónicamente a individuos o grupo de individuos. La transferencia de archivos permite mover un archivo de una computadora remota a una local, aunque cada computadora tenga un sistema operativo y formato de almacenamiento diferente. Por su parte el acceso remoto mediante sesiones interactivas permite al usuario conectarse a una computadora que se encuentre en otro lugar dentro de Internet desde una local para correr programas, capturar datos o hacer cualquier otra operación como si el nodo remoto fuera uno local.

 

Como podemos ver la tecnología de fines de este siglo XX nos permite ya ampliar nuestras capacidades de comunicación, así como las capacidades motrices e intelectuales del hombre. La también llamada Revolución Informática esta multiplicando en forma dramática estos fenómenos al permitir la difusión prácticamente instantánea del conocimiento, contribuir en la automatización acelerada de procesos, incrementar las capacidades intelectuales del hombre y concretar la visión del mundo como aldea global. Es de pensarse que las tecnologías todavía más desarrolladas del próximo milenio permitirán una explosión de ideas y metodologías sobre estas tendencias quizás inimaginables por nosotros aún.

 

3.  La educación en la era de la información

 

Una vez que hemos reconocido que vivimos en un período de transición entre una sociedad industrial y una sociedad de la información, hagamos el análisis de la situación en el terreno educativo.

 

En nuestros días existen dos fenómenos francamente evidentes al respecto, el primero es la existencia de la “Crisis de la Educación” y el segundo es la búsqueda de la “Educación Virtual”. Ambos fenómenos son producto del mismo problema: La educación en la Era de la Información. Aunque existe un problema mayor que este y es que este problema es visto al menos desde dos enfoques diferentes.

 

En 1968 Philip Coombs hablaba ya de una Crisis Educativa Mundial en su libro The World Educational Crisis, basado en una reunión de educadores de todo el mundo quienes exteriorizaron una preocupación universal porque los sistemas educativos estaban fallando. Y el propio Coombs en 1985 afirmó que esta crisis se había intensificado.

 

En forma general los actuales dirigentes de la educación en todo el mundo ven en las nuevas tecnologías informáticas y en las telecomunicaciones una esperanza de solución al problema de la demanda de educación que se incrementa tremendamente en todos los países y de sus implicaciones más directas que tienen que ver con el espacio, tiempo, almacenamiento de materiales de apoyo, proporción maestro – alumno y por supuesto calidad o mejor dicho efectividad, porque en todos ellos reconocemos la importancia de la educación como la base de la sociedad en cualquier término.

 

Pero se insiste en incorporar estas tecnologías a los sistemas educativos de siempre cuando se está demostrando que la escuela no funciona como antes. En todo el mundo enfrentamos el hecho de que los sistemas de educación se diseñaron para satisfacer las necesidades de sociedades agrícolas e industriales, no de la futura sociedad de la información.

 

Los sistemas educativos están preparando a personas para el pasado es decir para actividades, actitudes y valores que están desapareciendo y por más que hacemos cambios de planes y programas de estudio, introducimos computadoras y certificamos o acreditamos modelos, incluso incursionamos en el llamado “aprendizaje virtual”, la realidad es que las instituciones educativas no están respondiendo a las nuevas necesidades de las sociedades que las apoyan.

 

Aprender a usar un procesador de palabras y el correo electrónico, así como hacer búsquedas en Internet, es equivalente a aprender a usar el lápiz y la calculadora. Escuelas e institutos al rededor de todo el mundo ofrecen cursos de todo esto creando la ilusión de que estamos con la Era, pero lo que realmente hacemos es mantenernos al ritmo de los rápidos cambios que se producen en la tecnología, ya que en un macro nivel de consideración, no estamos preparando a las personas para una Sociedad de la Información. Ahí es donde existe un gran abismo entre lo que se enseña, y lo que va a hacer falta en la sociedad que esta surgiendo.

 

Philip Coombs describió que el problema principal de la educación en el ámbito global era su falta de capacidad para adaptarse a los cambios.

 

Existe además otra consideración importante en este apartado, y es que esta nueva revolución es, sin embargo para muchos otros, el paso de la modernidad  a la  posmodernidad, la continuación del proyecto neoliberal[2], pues nuevamente la cúpula hegemónica dirige la construcción del sistema, esto explicaría el fuerte consumismo tecnológico - informático que existe y que nos mantiene en la dependencia  a muchos países latinoamericanos[3].

 

Para algunos es difícil aceptar  el hecho de que en estos momentos de la Era de la Información y del conocimiento, el aspecto educativo se sigue abordando más comúnmente desde las perspectivas funcionalista y estructural - funcionalista. Incluso en las utopías/realidades, que  conforman los discursos más comunes no se escucha hablar de la situación que viven o vivirán las clases más desprotegidas del sistema, que quizás quedarán relegadas a gran parte del uso de tales tecnologías no sólo para la educación, sino en la mayoría de los aspectos de sus vidas; tampoco se mencionan las implicaciones que en todo caso en el ámbito global experimentaremos como resultado de la avalancha de materiales de desecho no biodegradables que se consumen en pro de tal tecnología y se siguen acumulando no sólo en la tierra, sino hasta en el espacio como es el caso de los satélites que terminan su vida útil y son lanzados a órbitas desconocidas para vagar “eternamente” por él. Pero menos aún se menciona el impacto psico – social - humano que experimentarán las nuevas generaciones ya que el mundo tal como se perfila podría provocar una mutación en el imaginario de los niños y jóvenes de ese momento que quizás vivirán como si el mundo “real”, al menos lo que queda de él en nuestros días, no existiera. [4]

 

Personalmente no deseo una sociedad tan tecnificada, pero ¿Cómo encontraremos el nuevo paradigma educativo?

Dicen los Toffler que vivimos los dolores de parto de una nueva civilización, que no dispone aún de sus instituciones: “La imagen del futuro se fractura cuando una sociedad se ve asaltada por dos o más gigantescas olas de cambio y ninguna de ellas predomina claramente”.

Debemos poder distinguir con claridad los cambios que prolongan la vieja civilización de aquellos que facilitan la llegada de la nueva, para minimizar el choque.

La tercera ola podría conducir a los países a un futuro mejor, más grato, más decente y más democrático.

En palabras de los Toffler: “... ha llegado el momento de que imaginemos alternativas completamente nuevas, de que examinemos, disintamos, discutamos y desdeñemos, a partir de su misma base, la arquitectura democrática del futuro”.

 

Pero ¿Cómo conseguir una sociedad desmasificada, moral y justa?. Ellos dicen que necesitamos  percibir donde  vamos, sin dejar atrás ningún grupo, mientras creamos el futuro en nuestra esfera. Además que podemos lograr que nos impulse la energía de la propia ola.

Las elites, por instruidas que sean, no pueden crear por sí solas una nueva civilización. Se necesitan las energías de pueblos enteros

Tiffin nos comenta que en ingeniería civil, la planificación del futuro se realiza con veinte años de antelación cuando las personas reflexionan sobre las condiciones y exigencias futuras. En la Era Informática, la planeación del futuro se hace necesaria y quizá indispensable para la educación.

Hay que volver a conceptualizar todo el proceso educativo.

 

4. Consideraciones de diseño de un modelo educativo basado en recursos telemáticos para la era informática.

 

En su reciente libro en busca de la Clase Virtual (editorial Paidós, 1997), Tiffin y Rajasingham nos dicen que “la educación tiene que ir más allá de la mera adecuación de las escuelas y profesores al número de nacimientos como si no hubiera otro método. Debe empezar observando  cómo se pueden adecuar los sistemas educativos con las necesidades de las sociedades del futuro y las alternativas que podrían ofrecer a la educación las tecnologías que están transformando todos los demás aspectos de la vida. Tiene que ir aún más lejos  y considerar cambiar radicalmente la forma en que aprendemos, a su vez, dirigirse radicalmente a cambiar la sociedad. Al anticipar todo ello y describir marcos hipotéticos futuros que son posibles con las nuevas tecnologías de la información, es posible crear un debate sobre las ventajas y peligros previsibles e influir en la forma en que el futuro se perfile en la educación “.

 

Muchos visionarios en el terreno educativo, social y tecnológico coinciden en relación con lo que debe ser la educación en la Era de la Información en lo Siguiente:

 

El modelo de Educación debe estar centrado en el alumno

 

Como bien afirma el profesor Galindo Soria: “Mas que medios para que se adquiera un conocimiento concreto, se requieren medios para que los estudiantes desarrollen sus capacidades y mecanismos de percepción (explícitos e implícitos) con el fin de que ellos mismos encuentren el conocimiento inmerso en el gran flujo de información global.”

 

La educación tiene que ser más accesible y flexible

 

En esta era que estamos conformando la cantidad de información que fluye es tan grande que no es factible que sepamos todo lo que esta pasando. Por eso también nuestra concepción sobre los procesos educativos tienen que replantearse, pues la cantidad de información que se maneja es tan grande que no tiene sentido obligar a todos los estudiantes a aprender lo mismo se tiene que pensar en mecanismos que propicien y desarrollen las capacidades de aprender a ser, aprender a hacer y aprender a aprender.

 

 

Cualquier individuo debería poder acceder a la educación que satisfaga sus necesidades desde cualquier lugar y en momento que lo desee.

 

Dentro de las nuevas formas de educación las tendencias están señaladas como aquellas que van orientadas más a las formas de aprendizaje, que a las formas de enseñanza, puesto que en la era de la información, o más propiamente dicho del conocimiento, se afirma que los individuos se enfrentarán a procesos de autoformación a partir de bases de conocimiento que ellos acezarán de acuerdo a sus necesidades particulares (intereses, ritmo de aprendizaje, horas de aprendizaje, etc.) Todo esto con el apoyo de tecnologías avanzadas de manejo de información que permitirán a cualquier ciudadano responsabilizarse de su educación desde donde se encuentre, y en la mayoría de los casos sin la necesidad (obligación) de asistir a cursos presenciales en salones de clases de escuelas (edificios) que cuentan con materias sistematizadas (currículum) conducidas por un maestro.

 

El conocimiento requerido en los procesos educativos debe estar accesible, ser relevante y actual para lo cual se hace necesario contar con redes de conocimiento.

 

Por todo esto es necesario crear espacios educativos flexibles y dinámicos, que den fácil cabida a los nuevos conocimientos o en su caso permitan navegar a maestros y alumnos “a sus anchas” en cualquier campo disciplinar en crecimiento.

 

El aprendizaje debe estar íntimamente relacionado con la investigación y al mismo tiempo con la docencia y la extensión.

 

Es decir, deberá sustentarse en la formación de agentes de cambio, capaces de hacer investigación, resolver problemas sociales y/o realizar procesos de culturización en la sociedad. Nunca deben volver a ser simples receptores del conocimiento.

 

Así mismo, el modelo debe considerar tres planos en paralelo: local o regional, nacional e internacional.

 

Ya que los procesos de globalización propios de este fin de siglo, se vuelven extremadamente peligrosos si se nos excluye, pero también si por incluirnos perdiésemos nuestra cultura nacional, local o regional (identidad).

 

Al respecto Galindo Soria nos señala que: “Es necesario preservar y recuperar las culturas locales, buscando su integración y trascendencia en el ámbito global. Y esperando que de la recapitulación del conocimiento presente en ese gran mosaico, surja la cultura de la humanidad y ésta no termine siendo un reflejo parcial de lo que somos”.

 

Por ello los nuevos ciudadanos deberán ser formados dentro de una cultura de respeto a su pueblo, que les permita reconocer como se han preservado sus tradiciones durante siglos, que están obligados socialmente no sólo a preservarlas, sino incluso a rescatarlas e integrarlas.

 

Deberán ser formados de tal forma que puedan ver y ayuden a resolver los problemas nacionales y mundiales con sus acciones.

 

Pero también deberán ser formados dentro de una cultura internacional, a la que deberemos integrarlos acostumbrándolos a trabajar en entornos globales y generando propuestas y/o resultados que impacten y se difundan a ese nivel.

 

La evaluación debe desaparecer o convertirse en auto - evaluación desde el punto de vista cognitivo y no memorístico.

 

También el propósito de la educación presencial tiene que cambiar para llegar a un equilibrio entre ésta y la clase virtual.

 

En el futuro tendremos que encontrar una armonía entre el teleaprendizaje y el aprendizaje en el aula convencional.

 

La demanda de habilidades, aptitudes, conocimientos, valores, etc. Debe ser predecible.

 

Los niños y los adultos tienen que aprender habilidades sociales.

 

En este modelo educativo se requiere contar también con mecanismos que desarrollen habilidades de comunicación personal y en grupo que necesitan las personas para vivir unas con otras.

 

Finalmente, como Fernando Galindo Soria en uno de sus más recientes ensayos nos señala que estos seres deben ser formados en una cultura de la Humanidad y la Naturaleza, de tal forma que entiendan que, la Informática debe estar al servicio del Hombre y de la Humanidad y no al revés, que comprendan que tenemos una herramienta que debe ayudar a preservar a la Humanidad y a la Naturaleza.

Como podemos notar, no sólo hablamos de ciudadanos mejor educados, sino de ciudadanos educados de una manera diferente en la que las habilidades de razonamiento, la creatividad y la comprensión internacional, y la habilidad para comprender y valorar las diferentes culturas, serán habilidades importantes y necesarias en el entorno internacional.

 

5.  Instrumentación técnica

 

Algunas consideraciones importantes para la instrumentación del modelo serían:

 

La infraestructura tecnológica fundamental de una sociedad de la información es la red de telecomunicaciones.

 

Así que para preparar a las personas para vivir en una sociedad de la información, se necesita un sistema educativo que se base en las telecomunicaciones y no en el transporte.

 

Se requerirá de sistemas informáticos basados en conocimiento con carácter evolutivo y fractal.

 

Es decir, deberán ser sistemas orientados al procesamiento, almacenamiento y transmisión de información en la capa más cruda, y con características “inteligentes” en sus niveles más finos para que sean capaces de guiar de manera autónoma los procesos de aprendizaje de sus usuarios.[5]

 

Dichos sistemas deberán ser altamente interactivos y multimodales para que permitan la manipulación de información de alta fidelidad en todas las posibilidades sensoriales.

 

Así mismo deben permitir una relación simbiótica entre la memoria humana y la artificial.

 

Finalmente quizás serán necesarios subsistemas de apoyo y monitoreo de la educación.

 

 

6.  Reflexiones finales

 

Para concluir reflexionemos sobre la urgencia de que como educadores nos comprometamos nuevamente con nuestra función social y asumamos la responsabilidad de participar en la planeación y construcción de los basamentos de la educación del tercer milenio, no sin antes comprender nuestro aquí y ahora como el gran momento histórico de transición social del que somos partícipes, para poder orientar a las nuevas generaciones hacia una realidad como la ha idealizado la humanidad desde sus orígenes.

 

Desplegemos nuestra fuente creativa y comencemos a dar propuestas novedosas en nuestras aulas, áreas administrativas y espacios gubernamentales que generen cambios inmediatos hacia nuestros deseos y propósitos más sinceros, o mejor aún demos esa posibilidad a nosotros mismos en este momento, demos la bienvenida a esta revolución. Y a modo de imagen simbólica, coloquemos de fondo de esta reflexión la visión de  John Tiffin a cerca de como la enseñanza en la sociedad de la información romperá las barreras no sólo del espacio y del tiempo sino también de la percepción.

 

 


[1] Economía.- En la tercera ola, el conocimiento es el recurso más importante de todos. Las sociedades de la tercera ola venden al mundo información e innovación, gestión cultura y cultura popular, tecnología de punta, programas informáticos, educación, formación profesional, asistencia sanitaria, servicios financieros y de otro tipo. Se trata de economías de base mental a altas velocidades, en las que las vías electrónicas son esenciales.

Las empresas.- Se trata de empresas evolutivas y fractales, impulsadas por información. Empresas cultas, adaptables, flexibles en sus productos, su personal, herramientas y prácticas administrativas, cuyos activos clave son símbolos en las mentes de sus empleados. Las grandes empresas se empequeñecen, las firmas menores se multiplican

[2] He analizado que, si tomásemos como referencia la clasificación de Olas de Alvin Toffler y la perspectiva inicial de la relación entre las revoluciones y las producciones humanas, podemos apreciar que desde el siglo XVII, con la Ilustración surge un cuestionamiento a la racionalidad dominante de la Edad Media, máximo esplendor e inicio de la decadencia de la Revolución Agrícola en Europa; época eminentemente teológica, por su gran significante: Dios; a quien se le da muerte, llenado el espacio que queda con la racionalidad representada por la Ciencia y la Tecnología que prevalece en nuestros días y cobra nueva fuerza en la tercera Ola; pero es más adelante, precisamente con la Revolución Industrial, que surge el “paradigma positivista” de Augusto Comnte (siglo XIX), que genera la división entre lo que conocemos como Ciencias Naturales y Sociales, así como, no sólo el divorcio reconocido entre la ciencia y la religión, sino propiamente la negación del valor “científico” de esta última y que tarde o temprano se generaliza en el ámbito mundial, por lo que no es raro que en la cultura cotidiana el hombre se haya perdido en su búsqueda esencial por su búsqueda material científica y tecnológica, después de todo, desde entonces ésta es la única verdad reconocida a nivel general, por eso se dice que es el “creador de la religión científica”.

[3] En México nos hemos quedado aún rezagados de esta revolución y es “harto evidente”,  como nos convertimos en usuarios cautivos de la tecnología informática desarrollada por otros países. Esto nos está dejando fuera de la competencia internacional dentro de las nuevas tecnologías. Estamos perdiendo nuestra autonomía tecnológica, pero sobretodo pagando con un alto costo social (marginación, violencia, pobreza, etc.) la importación de las mismas (con dinero prestado por supuesto). Como muestra baste decir que el precio de seis toneladas de maíz equivale al precio de una computadora personal y que sin desarrollo tecnológico propio, esa es la moneda que estamos empleando por tenerlo (y mal emplear lo que adquirimos), dinero social.

Mientras tanto, en el ámbito internacional el mercado de la Informática sigue creciendo, y acaparando cientos de millones de dólares cada año y dentro de este juego de mercados mundiales, México prácticamente no cuenta con industrias informáticas, pues la mayoría de las empresas del ramo que existen, se dedican a la compraventa de equipos, a dar servicios para aplicaciones administrativas operativas y a dar cursos de paquetería, colaborando así a sostener una cultura engañosa, que nos está hundiendo cada día más.

[4] Un acercamiento a este supuesto no lo da Alejandro Sacristán en el siguiente extracto de su artículo: “La sociedad del espectáculo en el teleplaneta”, publicado en el número especial de la revista Muy Interesante sobre “Los Próximos 100 años”, donde nos dice:

“... Son los cyberpunks, los piratas informáticos, los sampleadores neuronantes, los tecnolibertarios, los salvajes urbanos y los buscadores místicos. Todos ellos coincidirán al rechazar un mundo que poco a poco se ha ido convirtiendo en una desbordada simulación tecnológica.

Si el dinero no existe, si se imponen los bebés probeta, si los padres son cocooners... entonces mejor vivir en el ciberespacio. En éste todo es posible, virtualmente, por supuesto. Los cyberpunks, hackers y demás vaqueros electrónicos, compartirán la ubicuidad virtual y los lenguajes informáticos.

Estas tribus urbanas practicarán la protesta electrónica no violenta. Se infiltrarán en las redes financieras planetarias para ejercer de modernos Robin Hood’s. La protesta violenta quedará para los salvajes urbanos que agruparán a jóvenes sin identidad y procedentes del éxodo rural. Estos vivirán en los suburbios de las grandes ciudades. Las megalópolis se convertirán en sucursales del infierno: el hambre, la marginalidad, la angustia y el anonimato empujarán a los salvajes humanos a agruparse como una sociedad autónoma, nómada y guerrera.

Será el agosto de las grandes mafias, ahora conectadas con las redes internacionales, y de las sectas, que contribuirán a cimentar las bases de una nueva constrasociedad.”

[5] Para Tiffin el sistema del proceso en educación tiene que entremezclar la información a partir de las entidades del aprendizaje, la docencia, el conocimiento y el problema. Dichas entidades están fijadas en los nodos de las redes que parecen tener una dimensión fractal. Los nodos de una red en la que tiene lugar el aprendizaje, pueden ser redes en sí a otro nivel. La interconexión de la información es dinámica. La habilidad para cambiar de niveles fractales puede ser decisiva.