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Rajoy, Hobbes y el fuego

por IRENE ZOE ALAMEDA
 

EL PAÍS  -  Opinión - 27-02-2008

(Ver Nota del Presidente de la Fundación al pie del artículo)

 

A pocas semanas de las elecciones, los votantes tenemos ante nosotros dos candidatos presidenciables antagónicos, y comprendemos que los posibles caminos que recorrerá el país en la próxima legislatura serán radicalmente distintos en función de quién gane el 9 de marzo.

Tras cuatro años de gobierno, todos conocemos el estilo progresista de Zapatero; sin embargo, por lo que respecta a Rajoy sólo podemos hacer hipótesis inferidas de su política de oposición y del colofón de la misma, su estrategia electoral.

 

Rajoy ha basado su campaña en torno a la visión de un porvenir apocalíptico, consecuencia de la irresponsabilidad del PSOE. Irresponsables han sido, según él, la ampliación de libertades, la reforma educativa, la regularización de inmigrantes, la acción exterior, las revisiones estatutarias, la gestión económica y, desde luego, la política antiterrorista. Todo lo que Rajoy ofrece como alternativa son sus "ideas claras", pero no detalladas, con las que arreglará los destrozos (reparables in extremis) causados por nuestro actual presidente.

Es un hecho constatado que, en comunicación política, las emociones inducidas durante la campaña cuentan tanto o más que la evaluación racional de los votantes. ¿Cuál es, pues, la emoción a la que el PP está apelando para vencer en los comicios?

 

En cada comparecencia pública de Rajoy sorprende el uso intensivo que hace de los refranes, en concreto de uno: quien juega con fuego, se acaba quemando (y de sus variedades semánticas: quien siembra vientos recoge tempestades, etcétera).

 

Los dichos y proverbios son depositarios de la tradición y las creencias populares, y cabría pensar que los dirigentes de un partido conservador, reacio a los cambios y pegado a las costumbres, encuentran su natural elenco expresivo en el refranero de antaño. El empleo de refranes suele denotar poca capacidad expresiva y dificultad para la abstracción, y por eso son lo último que un ciudadano espera escuchar de labios de un político, al que supone en pleno dominio de la oratoria. Cervantes lo sabía hace cuatro siglos, y con ellos caracterizó la simpleza de Sancho Panza.

 

El fácil recurso de Rajoy al refrán se quedaría en anécdota de no ser porque acude a él para eludir las preguntas incómodas, aquellas que, de ser contestadas de forma directa, generarían respuestas políticamente intolerables.

 

Es interesante atender al marco de presunciones inconscientes que articula el citado refrán: quien juega con fuego, se acaba quemando. Aplicado al contexto de la política española, los elementos del refrán adquieren una curiosa significación:

 

1. ZP es un niño.

2. Los niños juegan con fuego.

3. España es el cuarto de juegos.

Inferencia: ZP va a quemar España.

 

A la luz de esto, es posible decodificar todo el discurso del Partido Popular con una sencillez pasmosa: en el caso del Hospital de Leganés, donde escuchamos "fuego" el mensaje subliminal hace que los ciudadanos intuyamos la palabra "eutanasia"; en la reinaugurada discusión sobre el aborto, donde oímos "fuego" entendemos "infanticidio"; por lo que respecta a la adopción por parejas homosexuales, en vez de "fuego" presentimos "pederastia"; en el contexto de la investigación con células madre, por "fuego" leemos "eugenesia"; en lo referente al fenómeno de la inmigración, donde dice "fuego" prevemos "parásitos y delincuencia"; y cuando se ha hablado de estatutos de autonomía y del permiso de la Cámara para abrir el diálogo con una ETA en tregua, inconscientemente, a través del "fuego" hemos vislumbrado las sombras de la "secesión", la "traición" y la "guerra civil" (de ahí el eslogan: "Se rompe España").

 

Así las cosas, está claro que los candidatos encarnan dos modelos opuestos. Mientras para Zapatero el hombre es bueno por naturaleza (Rousseau) y la sociedad se basa en la libre voluntad de convivencia, para Rajoy el hombre es malo, un lobo para sí mismo (Hobbes: Homo homini lupus), y la función del Estado consiste en la represión moral, la vigilancia y el castigo. En este sentido, no es casual la reciente propuesta del PP de rebajar la edad penal a los ¡12 años!, una clara prueba de recelo hacia las personas a la que el PSOE podría contestar con gestos como los del Gobierno austriaco, que en 2007 adelantó el derecho al voto a los 16 años, gesto que denota una firme confianza en el ser humano.

 

El "fuego", en apariencia trivial, de Rajoy y su partido es, por consiguiente, un eufemismo con el que dan pábulo a nuestros temores atávicos. Cabe recordar que el fuego es el elemento purificador de un Infierno ahora restituido por la Iglesia...

 

En algún momento de nuestra historia debió haber un padre temeroso que, viendo a su hijo jugar con fuego, pronosticó que se quemaría. El hijo, confiado, venció el miedo y aprendió a dominar el elemento. Ese dominio (del miedo, del fuego) nos ha garantizado el progreso y nos ha legado un porvenir mucho más humano. Es elección del lector decidir con cuál de estos dos personajes se siente más identificado.

 


Nota del Presidente de la Fundación

Más allá de lo político, terreno en el que me asiste el más profundo convencimiento de que las diferencias entre Zapatero y Rajoy son meramente circunstanciales porque ni uno ni otro podrá hacer nada fuera de  lo que el verdadero poder autoriza, el artículo esclarece acerca de las diferencias de apreciación que tienen de la  naturaleza del hombre.

Nos dice la autora: Mientras para Zapatero el hombre es bueno por naturaleza (Rousseau) y la sociedad se basa en la libre voluntad de convivencia, para Rajoy el hombre es malo, un lobo para sí mismo (Hobbes: Homo homini lupus), y la función del Estado consiste en la represión moral (4), la vigilancia y el castigo (5).

La concepción del hombre que sostiene  Zapatero es esperanzada. El hombre puede ser malo, pero anida en él una subyacencia que lo autoriza a creer y reflexionar  que puede llegar a ser bueno. Para Zapatero  el hombre está en la permanente búsqueda de un "tú" (alteridad) en y con el cual crecer (la sociedad se basa en la libre voluntad de convivencia). Es el hombre en diálogo que sostiene Buber , ratifica  José Isaacson en una obra monumental -La revolución de la persona- y   remata Salvador  Paniker cuando nos habla de la vida íntima: "...PARA SOBREVIVIR A LA PROVISIONALIDAD, A LA COMPLEJIDAD Y A LA INCERTIDUMBRE SE REQUIEREN UNAS RESERVAS DE “LIBERTAD INTERIOR” QUE NO TODO EL MUNDO POSEE. A menudo he señalado que conviene distinguir entre vida pública, vida privada y vida íntima. Algunos tienen vida pública; todo el mundo tiene vida privada , muy pocos tienen vida íntima” (3). Si todo indica que en efecto todo es tal cual lo describe Paniker “la compensación sólo puede proceder de la vida íntima […]

Zapatero sabe de un diálogo "yo-tú" personal y confía en su proyección a un "nosotros-vosotros" social que nos vuelque en los demás, que nos permita reconocernos en los demás.

Zapatero, aún moviéndose en el ámbito del poder,  reniega del poder, desconfía, e intenta atenuarlo; Rajoy lo comparte.

Rajoy no intenta salvar al que necesita desde el que necesita, sino desde el que tiene, desde el que puede "dar": Rajoy no sabe "darse", sabe "dar". La diferencia radica en que uno  "da" hasta que se acaba,  y en el  "darse" el límite es uno mismo (1).

Zapatero padece al inmoral, tiene la esperanza de que puede cambiar, es paciente; Rajoy lo condena, no le da oportunidad.

Zapatero tiene conciencia de libertad; para Rajoy  la libertad  no es íntima, no es conciencia de libertad; es a partir de la ley; se garantiza, es de orden público. 

Zapatero castiga al culpable, lo mismo que Rajoy, pero Rajoy no castiga desde la libre voluntad de convivencia inflingida, sino desde la necesidad de justicia para  mantener el orden;

Zapatero, sabiendo de justicia, entiende que  la misericordia (6) le es complementaria; para Rajoy la misericordia no tiene nada que ver con la justicia.

Zapatero es culto; Rajoy civilizado (2).

 

Por eso Rajoy propone:

Marche preso, niño de 12 años,  es usted un criminal

El desconcierto que me producen los políticos nace de la relación que sostienen con el electorado. Caben dos alternativas: o piensan que somos todos tarados,  o ellos mismos lo son.  

La propuesta del Partido Popular de bajar a los 12 años de edad la responsabilidad criminal de las personas desmiente, sin embargo, el aserto anterior: muchísima gente a la que he comentado incidentalmente la medida que tomaría Rajoy si accediera  a la presidencia, coincide en que sería una medida saludable y colaboraría con la seguridad que “hemos ido perdiendo desde que se instaló la democracia”. En efecto; la “o” disyuntiva del aserto asume un valor conjuntivo: somos todos tarados, los políticos “y” nosotros. Los políticos porque están atados de pies y manos a lo que ordenan los “botines” que, claro está, los necesitan oligofrénicos;  y nosotros, porque actuamos buscando diferencias –cualquiera distingue una mosca de un  hombre-, pero jamás semejanzas –el sucio insecto tiene mucho más en común  con el hombre que un gorila- para lo cual es menester el conocimiento y  la reflexión.  

Seguramente, si le hubiera preguntado a alguno de los políticos que rondan el espectro pre-electoral lo que pregunté a un chiquito de diez años respecto de la relación que guarda una punta de flecha de la prehistoria con un ordenador, no habría podido contestarme. El chiquitín, que anda a las trompadas con la escuela –¿por qué será?- no tardó mucho en decirme, aunque en un tono de duda propio del que reflexiona y no tiene muy segura la respuesta: “¿tecnológica?”. 

Conociendo a  otros chicos de su edad –casi todos andan a las patadas en la escuela- me he dado cuenta de porqué quieren meter presos a los mocositos de 12 años que “delinquen”: Son un verdadero peligro.

 

    Notas:

       1. El suicidio de un cura

       2. Civilización y Cultura

       3. Vida pública, vida privada y vida íntima

       4. Acerca de las cosas, los valores y qué no.

       5. La salud no es un derecho

       6. El mercader de Venecia

 

 

(Ver: CÁRCEL PARA DOS PADRES POR AGREDIR A UNA MAESTRA)