Enviar a un amigo                                                                   Imprimir 

Minero

por Raúl González Pacheco

Cuando vuelven
Macilentos de fatiga,
Sudorosos de cansancio,
Y agrupados en montón
como ovejas de rebaño,
Vuelven tristes,
Vuelven pálidos y hambrientos:
Todo el día,
Todo el mes,
Y todo el año.
Cuando vuelven
Siempre enjutos,
Con la fiebre en los tendones,
Con el hambre en sus estómagos
Y el corazón de luto,
Causan rabia,
Causan odio
Y causan todo,
Todo,
Cuando vuelven
Despacio,
Despacio y temblorosos
Como hojas cuya sabia
Ya no existe,
como seres cuya vida
Ya no viven
O como bestias que su carga
No resisten
¡Oh!
Cuando vuelven
De sus fuerza despojados,
Enclenques y enconados,
Sin más ansias de vivir
Ni de morir;
Cuando vuelven
Lentamente, amargamente,
Sin pan y sin hogar;
Están vencidos, abatidos,
Doloridos de tanto trabajar.
Y los buenos, los afables,
los hipócritas, los idiotas,
se preguntan:
¿por qué vuelven
macilentos de fatiga,
sudorosos de cansancio
y agrupados en montón,
como ovejas de rebaño,
sucios, rotos, tristes,
pálidos y hambrientos
todo el día,
todo el mes,
y todo el año...?