Home

 Libros

 Ensayos

 Reflexiones

 Cuento corto

 Poesía

 Mujer  Latinoamérica  Juventud   Docentes    Economía

Educación

 Cultura

 Periodismo

  Sociedad  

 Iglesia

 Política  

 Ecología    Europa  Literatura     Inmigración   OTROS APARTADOS

 

“La rabia, el orgullo y la duda”

Artículo de ORIANA FALLACI (2003) en el que hace referencia a la guerra de Irak y que ha recorrido el mundo con el epígrafe de ”Muy interesante de ser leído”

Comentarios: Carlos Trevisi

 NOTA DEL AUTOR

Es imprescindible que se sepa,  antes de abordar un comentario respecto del trabajo de Oriana Fallaci y de que eventuales lectores asuman interés por leerlo, reiterar la  línea de pensamiento de la Fundación Emilia María Trevisi.

“Respondemos intelectual, volitiva y afectivamente a unos principios que enaltecen nuestra condición de hombres libres en permanente lucha contra la injusticia al amparo de la misericordia que despiertan en nosotros los  desposeídos del mundo, provengan de donde provinieren. Así, el nutriente fundamental de nuestra concepción de la vida es que no hay idea, ideario ni ideología que pueda provocar la muerte de una sola persona, ni su sufrimiento, ni su pobreza en nombre de absolutamente ningún principio, ni siquiera el de la libertad. Entendemos que la vida es un derecho, no una obligación, y que, en virtud de lo mismo, nadie, bajo ningún concepto, como no sea el mismo interesado, puede abrogarse el disponer libremente de ella: uno puede jugarse la vida en pos de los principios, pero no puede jugarse la vida de los demás”.

Dice el artículo de referencia:

Comentarios ( C ) en rojo 

“Para evitarme el dilema y ahorrarme la dolorosa pregunta de si «debe o no debe hacerse esta guerra»;...

(C) En realidad,  lo doloroso es contestarse que SI, pues la pregunta en sí misma  no conlleva más que un interrogante.  Lo que es improcedente es la pregunta.  En lo personal, si hemos de contestar, sostenemos que NO, con lo que nos  ahorramos ese dilema. Claro que nos asaltan otros dilemas, mucho más graves porque no dependen de nosotros: ¿qué hacer después de que los que se contestan que SÍ disparan la guerra? Éste es el verdadero dilema y la dolorosa realidad de gente matando gente.

para superar las reservas, las repugnancias y las dudas que todavía me torturan, a menudo me digo a mí misma: « ¡Ojalá los iraquíes se liberasen por sí solos de Sadam Husein! ¡Ojalá que cualquier Ahmed o cualquier Abdul lo liquidase y lo colgase por los pies en cualquier plaza como en 1945 hicieron los italianos con Mussolini!».

(C) El planteo es sucio, a la par que ilusorio. Sucio porque cuando Sadam trabajaba para EEUU, seguramente  a la familia Bush no le importaba gran cosa el pueblo Iraquí (idem Ben Laden y los afganos).Ilusorio porque podríamos  plantearnos, con mucho más realismo y apelando al discurso humanitario de esta civilización que vivimos y a la cual invocan los que promueven la guerra, que los países ricos del mundo bien podrían favorecer a los países pobres, lo que nos desacreditaría ante los lectores que piensan como ella.

Pero eso no sirve;  o sólo sirve en un sentido. De hecho, en 1945, los italianos se liberaron de Mussolini, porque los aliados habían ocupado las tres cuartas partes de Italia y, por lo tanto, habían hecho posible la insurrección del Norte.

(C) Pero eso No sirve ni siquiera en la justificación que hace de la ocupación de Italia por parte de los aliados, que en realidad no sería una ocupación en sentido estricto: se trataba de fuerzas de liberación por las que toda Europa clamaba.

En otras palabras, porque habían hecho la guerra. Una guerra sin la cual habríamos tenido que aguantar a Mussolini mientras viviese (y lo mismo a Hitler).

(C) No es de recibo especular con lo que podría haber pasado, por lo menos en lo que se refiere a la historia. La prueba de ello es que, con ese mismo criterio, pero retrospectivamente,  podría hablarse de la “inutilidad” de los asesinatos de 30.000 argentinos habida cuenta de que los comunistas desaparecerían con la URSS apenas 10 años más tarde. Sin embargo no fue así de “inútil”; era parte del juego; el poder tenía todo calculado (por ejemplo terminar con las naciones estado de Latinoamérica para poner en marcha los objetivos de la Trilateral). Volviendo a lo nuestro, sin ánimo de polemizar en torno de un hecho que excede este trabajo, los americanos no entraron a Italia para liberarla de Mussolini. Lo hicieron porque había que pasar por ahí para llegar a Hitler. Si el ataque aliado hubiera sido por otro lado, por ejemplo  por Yugoslavia, como sugería Churchil, y no por Italia, como sostenía Stalin,  no habría habido muertos en Italia y, seguramente, sin embargo, lo mismo  habría caído Mussolini. Además, y dicho con intención, EEUU pisaba Europa y con pocas intenciones de irse, como sucedió.

Una guerra durante la cual los aliados nos habían bombardeado sin piedad y en la que habíamos muerto como moscas. Ellos, también. En Salerno, en Anzio, en Cassino. En el avance hacia Florencia, en la Línea de Gotica. En la tremenda Línea de Gotica que los alemanes habían trazado desde el Tirreno al Adriático. En menos de dos años, 45.806 muertos norteamericanos y 17.500 entre ingleses, canadienses, australianos, neozelandeses, sudafricanos, hindúes, brasileños y polacos. También los franceses que habían optado por De Gaulle y los italianos del Quinto o del Octavo Ejército.(¿Saben cuántos cementerios militares aliados hay en Italia? Más de 130. Y los más grandes y los más llenos son precisamente los de los americanos. Sólo en Nettuno, 10.950 tumbas. Sólo en Falciani, cerca de Florencia, 5.811... Cada vez que paso por delante y veo ese lago de cruces, me estremezco de dolor y de gratitud). Porque en Italia también había un Frente de Liberación Nacional. Una Resistencia a la que los aliados suministraban armas y municiones. Porque, a pesar de mi tierna edad, yo también colaboraba. Recuerdo perfectamente el Dakota que, desafiando a los antiaéreos, lanzaba a los paracaidistas en la Toscana. Exactamente en el Monte Giovi, donde, para hacernos localizar, encendíamos fuegos y donde una noche lanzaron en paracaídas incluso un comando cuya misión era instalar una radio clandestina, llamada Radio Cora. Diez simpatiquísimos americanos que hablaban un perfecto italiano. Y que, tres meses después, fueron capturados por las SS, torturados de una forma salvaje y fusilados junto a la partisana Anna Maria Enriquez-Agnoletti. Por eso el dilema persiste. Atormentador y agobiante.

(C) Reiteramos nuestro desencuentro con la Sra. Fallaci. En lo que sí coincidimos es en el horror de la guerra; una guerra en la que murieron millones de seres humanos, una guerra que, a la luz de lo que estamos viviendo, de poco ha servido: vivimos angustiados, llenos de temores y volvemos a matar, pero ahora sin que nos llamen. Claro que matamos “a los otros”, a los diferentes. 

Persiste por los motivos que me dispongo a exponer. El primer motivo es que, contrariamente a los pacifistas que nunca berrean contra Sadam Husein o Bin Laden y se meten sólo con Bush o con Blair (en la manifestación de Roma gritaban incluso contra mí, al parecer deseando que saltase en mil pedazos con el próximo transbordador), yo conozco la guerra. Sé muy bien qué significa vivir en el terror, correr bajo el fuego de los cañones o las bombas de mil kilos, ver morir a la gente y explotar las casas, reventar de hambre y no tener ni siquiera agua para beber. Y lo que es peor, sentirse responsable por la muerte de otro ser humano (aunque ese ser humano sea un enemigo, por ejemplo un fascista o un soldado alemán). Lo sé porque pertenezco, precisamente, a la generación de la Segunda Guerra Mundial. Y porque gran parte de mi vida he sido corresponsal de guerra. No uno de esos corresponsales que ven la guerra desde los hoteles, sino de los que realmente se patean el frente. Por tanto, desde Vietnam hasta ahora, he visto horrores que el que sólo conoce la guerra a través de la televisión o de las películas, donde la sangre es salsa de tomate, ni siquiera puede imaginar. Odio la guerra de una forma que nunca podrán odiar los pacifistas de buena o mala fe. La odio tanto que cada uno de mis libros rezuma ese odio. La odio tanto que incluso las escopetas de caza me molestan y los disparos de los cazadores hacen que me suba la sangre a la cabeza. Pero no acepto el fariseico principio o el eslogan de los que dicen: «Todas las guerras son injustas, todas las guerras son ilegítimas».

 (C) Una vez más se plantea una falacia –palabreja ésta a  la que no quisiéramos  apelar porque podría sonar mal, dado su apellido. El tema que se debe discutir no es si una guerra es justa o injusta. La guerra tiene una entidad tal que queda exenta de calificativos. Es como insistir en que el agua moja. El agua moja hasta en estado sólido. La guerra es “mierda”, no es que sea “mierdosa”, es mierda. La guerra sobreviene al fracaso de cualquier otro intento de resolver problemas de suyo terriblemente complicados. El apotegma de que la guerra es la continuación de la política por  otros medios es de una frialdad conceptual que pone en evidencia el fracaso de los que están llamados a impedirla, a menos que no exista ese interés.  La guerra sería evitable si concurriera la transparencia en lugar de la hipocresía, el encuentro en lugar del interés, el diálogo en lugar del monólogo, la amplitud de miras en lugar de la estrechez, la reflexión en lugar del impulso, la serenidad en lugar de la violencia, la libertad en lugar del servilismo, la exigencia en lugar de la complacencia,  si por un momento fuéramos capaces de ver al otro desde él mismo y no desde un nosotros egoísta, negocioso, individualista, cosista, pragmático, inconsecuente, autoritario; en fin, miserable; si no anduviéramos en busca de seguridades o en busca de prestigio, si abandonáramos toda esa miseria de los nacionalismos –Bush acaba de decir: “ y aunque quedáramos nosotros solamente, esta OK. Somos América”, como si los 50 millones de americanos que viven debajo de la línea de la pobreza fueran extra terrestres; y aún sin concurrir todos esos atributos de la convivencia, bastaría con la hipocresía de la diplomacia si pusiéramos el mismo énfasis que ponemos para destruirnos.   

La guerra contra Hitler y Mussolini era una guerra justa, por todos los santos  

(C) (la Sra. OF invoca a los santos, recordándome al Papa, circunstancial compañero de lucha en esta campaña contra la guerra pero con quién preferiría no compartir la senda común).

Una guerra legítima. Incluso, obligatoria. Las guerras del resurgimiento italiano que mis abuelos hicieron en el siglo XIX para expulsar al extranjero invasor eran guerras justas, por todos los santos. Guerras legítimas. Obligatorias. Y lo mismo se puede decir de la Guerra de la Independencia que los colonos americanos hicieron contra Inglaterra. Y lo mismo las guerras (o las revoluciones) que tienen lugar para reencontrar la dignidad y la libertad.  

(C) Y lo eran porque las comunidades habían asumido que morir en nombre de sus ideales era más valioso que vivir sojuzgados. Pero era una decisión en ejercicio de su propio derecho  a vivir o morir. Si aceptamos la necesidad de la existencia de una guerra, será a partir del derecho que le cabe a cada hombre o comunidad de jugarse la vida por su ideal de libertad o de justicia pero jamás porque  terceros lo deciden. Es inadmisible la comparación con la guerra que nos mueve a esta respuesta, desatada inconsultamente, contra el deseo unánime de todo el mundo y hasta en contra de los deseos de los mismos iraquíes que, aún enfrentados con el dictador y hartos de tanta prepotencia y miseria, sin embargo, han  salido en defensa de su tierra, peleándole al invasor, palmo a palmo, cada metro que lo acerca a Bagdad. 

 Yo no creo en las rápidas absoluciones, en las cómodas pacificaciones, en el perdón fácil. Y todavía creo menos en la explotación de la palabra paz, en el chantaje de la palabra paz. Cuando en nombre de la paz se cede a la prepotencia, a la violencia y a la tiranía. Cuando en nombre de la paz un pueblo se resigna al miedo y renuncia a la dignidad y a la libertad, la paz ya no es paz.

(C) Nueva falacia. Nadie cede a la prepotencia en nombre de la paz, ni renuncia a la libertad ni a la dignidad en nombre de la paz

 El hombre cede ante el miedo.

 (C) En efecto, el hombre no es un cow-boy que puede con todo. El hombre es apenas lo que puede a partir de lo que lo dejan ser. El hombre teme porque es propio de su naturaleza y porque lo han dejado inerme, le han quitado hasta la fuerza; lo aniquilan el terror al que lo someten, las inclemencias que lo hacen padecer. Es entonces cuando los poderosos, los que no temen, los que siempre tienen razón, los que disfrutan desde las poltronas, reducen al hombre a eso que OF califica de cobardía.  

Es un suicidio,  

(C) dice OF. No siempre. Y si lo fuera, si nos asistiera el derecho de convencerlo de que hay un camino distinto al del suicidio, imagino que no sería en nombre de las ayudas que les ofrecemos ni  de la mano que les tendemos.  ¿Cuál sería entonces, en nombre de qué principios lo haríamos? ¿En el de la justicia que reina en nuestra civilización que acude presta en su ayuda? ¿Acaso en el del amor que reina entre nosotros? ¿En el de las  guerras vividas, que han dado pruebas de su atrocidad hasta cuando acaban, cuando los hombres vuelven a mirarse cara a cara? ¿Quién puede medir el esfuerzo de los iraquíes para deshacerse de Sadam? ¿Y con qué parámetros? ¿Y quién marca los tiempos? ¿Nosotros, los preclaros y clarividentes hombres de la civilización occidental?

Está claro que la resistencia que están oponiendo los iraquíes se consustancia con su necesidad de arreglar por cuenta propia sus problemas, sin que venga nadie a salvarles su dignidad. Aquí no se trata de un Sadam invadiendo Kuwait, de un Hitler invadiendo Europa, de un Milosevich, se trata de un simple asesino cuyo pueblo exige –lo cual se nota en la defensa que están haciendo de su país- reservarse el derecho de quitárselo de encima cuando le dé la gana o cuando puedan, o nunca, pero a ellos, no a Bush, a Blair y a Aznar. ¿Cómo puede uno creer lo que dice OF, o compartirlo, si el 26 de marzo, una bomba inteligente de las que dan “inequívocamente” en el blanco mató 15 iraquíes y dejó un centenar de heridos, y el alto mano aliado no tiene conciencia de quien pudo haber sido: “pudo tratarse de una bomba iraquí; vamos a investigarlo (Radio SER, Madrid, declaraciones del comandante de operaciones aliado); si cuando Blair salía de Londres para reunirse con Bush declaró que el avance de las tropas no se detendría cualquiera fuera el número de víctimas civiles; si Bush acaba de insistir en que las tropas aliadas estaban en Irak para liberar a los iraquíes de Sadam y la ministra de Relaciones Exteriores de España manifestó que los beneficios de la guerra ya estaban a la vista: habían subido las bolsas y bajado el barril de petróleo... Pero ¿dónde vamos a parar? Nos toman por idiotas. Millones de personas de los cinco continentes en la calle clamando por la paz, ¿las va a hacer callar OF argumentando de que a pesar de haber sufrido la guerra insiste en la justicia que encierra ese fenomenal disparate de matarse unos a otros? Que pretensión! Es que si nos toman por idiotas es porque lo somos o porque nos conviene hacernos los idiotas, que es lo más probable. Pese a la imbecilidad que nos anima se nos ocurre que no deja de ser una casualidad que Irak tenga petróleo, porque si se trata de liberar condenados, una simple visita al mapa de Africa nos daría para mil guerras: contra el SIDA, el hambre, las pestes, la falta de educación... Sin embargo, allí no van. Tampoco van a Corea del Norte, porque el coreano tiene armas de destrucción masiva y con tres  cohetes hace desaparecer “SouthKoreanAmericanBranchingout”, en diez minutos y sólo para comenzar. Y a propósito de Corea del Sur, ¿han visto ustedes esas imágenes del mundial de fútbol con las muchachas batiendo plumerones al más puro estilo americano? Ahí sí que les salió bien la “invasión”: total y sin disparar un solo tiro. Volviendo a la guerra,  ¿por qué habrán elegido Irak? ¿O por qué  habrán prohijado sangrientas dictaduras en América con un Kissinger –Premio Nobel de la Paz- vendiendo armas y derrocando endebles democracias? La que hizo la denuncia de las atrocidades de los militares Argentinos y la que arrestó a Pinochet, la que lo inmovilizó en Inglaterra,  fue la “vieja Europa”, porque lo que es la ”Nueva América...”

 El segundo motivo es que, a pesar de ser justa como espero y legítima como deseo, esta guerra no debería tener lugar ahora. Habría tenido que desarrollarse hace un año. Es decir, cuando las ruinas de las dos torres estaban todavía humeantes, y todo el mundo civilizado se sentía americano.

(C) Nos interesa este juicio de “todo el mundo civilizado” y por varios motivos. Cuando el terrorismo causó cientos de muertos en Buenos Aires al hacer explotar la mutual judía y la embajada de Israel, nadie se sintió argentino. ¿Significa esto que para el mundo civilizado sólo cuentan algunos? Tampoco nadie se conmovió cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aplastó a la Argentina en la Guerra de Malvinas. ¿Es que acaso para la civilización somos todos iguales pero hay algunos más iguales que otros? Pues, sí.  

Y si se hubiese hecho entonces, hoy los simpatizantes de Bin Laden y de Sadam Husein no llenarían las plazas con su pacifismo de sentido único.  

(C) Esto es verdaderamente un insulto, además de ser una falacia y un perverso silogismo. El problema que concienzudamente analizamos algunos y sentimos otros no puede calificarse de pacifismo de sentido único. La civilización ésta, tan encumbrada, ha transformado en idiotas ante todo, a los mismos que la cacarean y en segundo lugar a los pobres diablos que sólo percibimos el mal, porque al habernos restado “adentros” no podemos explicarlo. Es que nos han consustanciado con la carne picada aplastada y la amarronada bebida burbujeante. Y lo van logrando, aunque , gracias a dios, no con todos, como ha quedado demostrado en estos últimos días con millones de personas en las calles del mundo. 

Las estrellas de Hollywood no se habrían exhibido en el papel (en el fondo grotesco) de jefes de Estado. Y la ambigua Turquía que está volviendo a poner el velo a las mujeres no negaría el paso a los marines que se dirigen al frente Norte. A pesar de las chicharras europeas que, junto a los palestinos, gritaban «les ha estado bien empleado a los americanos», hace un año nadie negaba que Estados Unidos había sufrido un segundo Pearl Harbor y que, por tanto, tenían derecho a reaccionar. Más aún, a pesar de ser justa como espero y legítima como deseo, ésta es una guerra que habría tenido que desarrollarse incluso antes. Es decir, cuando Clinton era presidente y las pequeñas Pearl Harbor surgían en todo el mundo. En Somalia, por ejemplo, donde los marines en misión de paz eran asesinados y mutilados y, después, entregados a las muchedumbres enloquecidas .  

(C) Ruego a los lectores lean la carta de renuncia que presentó Mary Ann Wright al secretario de estado americano, Collin Powel, que adjunto al pie* de nuestra respuesta,  pero cuyo comienzo anticipo:

 “Dear Secretary Powell: 

When I last saw you in Kabul in January, 2002 you arrived to officially open the US Embassy that I had helped reestablish in December, 2001 as the first political officer. At that time I could not have imagined that I would be writing a year later to resign from the Foreign Service  because of US policies.

All my adult life I have been in service to the  United States. I have been a diplomat for fifteen years and the Deputy Chief of Mission in our Embassies in Sierra Leone, Micronesia, Afghanistan (briefly) and Mongolia. I have also had assignments in  Somalia, Uzbekistan, Kyrgyzstan, Grenada and Nicaragua. I received the State Department s Award for Heroism as Charge d Affaires during the evacuation of Sierra Leone in 1997. I was 26 years in the US Army/Army Reserves and participated in civil reconstruction projects after military operations in Grenada, Panama and Somalia. I attained the rank  of Colonel during my military service.

This is the only time in my many years serving America that I have felt  I cannot represent the policies of an Administration of the United States. I disagree with the Administration policies on Iraq, the Israeli-Palestinian conflict, North Korea and curtailment of civil liberties in the U.S. itself. I believe the Administration policies are making the world a more dangerous, not a safer, place. I feel obligated morally and professionally to set out my very deep and firm concerns on these policies and to resign from government service as I cannot defend or implement them”. (Seguir leyendo al pie* del artículo)

 En Yemen, en Kenia y en otros muchos sitios. El 11-S no fue más que la brutal confirmación de una realidad ya fosilizada. La indiscutible diagnosis del médico que te pone ante la cara la radiografía y sin miramientos te dice: «Señor, señora, tiene usted un cáncer». Si Clinton hubiese pasado menos tiempo con mozas lozanas, si hubiese utilizado de una forma más responsable el Despacho Oval, quizá no hubiese tenido lugar el 11-S. 

(C) Este comentario da pruebas manifiestas de la artera visión de una  realidad interpretada desde los límites que impone la ideología.  Seguramente esta Sra. jamás publicaría lo que dijo Nixon, presidente de ls EEUU,  respecto de Sadam, porque echa a perder toda su argumentación:  

“Si hallara la manera de liberarme de él (se refiere a Sadam Hussein), aunque fuera contratando a alguien para que lo mate, por ejemplo si la CIA se encargase de tales cosas (qué coraje!), en caso de que las haya hecho alguna vez, yo abogaría por ello”, manifesto Nixon (La Nación, Buenos Aires, lunes 15 de abril de 1991)

Y es inútil añadir que, menos aún, el 11-S tampoco habría tenido lugar si George Bush Senior hubiese eliminado a Sadam Husein en la Guerra del Golfo. ¿Recuerdan? En 1991, el Ejército iraquí se desinfló como un balón pinchado. Se desintegró tan rápidamente que hasta yo capturé a cuatro soldados suyos. Estaba detrás de una duna del desierto saudí, sola e indefensa, cuando cuatro esqueletos indefensos y harapientos vinieron hacia mí con las manos en alto. «¡Bush!», susurraron en tono suplicante.«¡Bush!», palabra que, para ellos significaba «Tengo hambre y sed. Hágannos prisioneros, por caridad». Les cogí, les entregué al teniente y, éste, en vez de alegrarse, comenzó a gruñir: «¡Uf! Ya tenemos 50.000. ¿Le va a dar usted de comer y de beber?».Y sin embargo, los americanos no llegaron a Bagdad. George Bush Senior no derrocó a Sadam. («El mandato de Naciones Unidas era liberar Kuwait y nada más»). Y para darle las gracias, Sadam intentó hacerlo asesinar. A veces, me pregunto si esta guerra tardía no es una represalia pacientemente esperada. Una promesa filial, una venganza de tragedia shakesperiana o griega. Ni más ni menos.

(C) Con la única diferencia que en la tragedia shakesperiana que involucra a un padre y a un hijo ninguno de los dos sale bien parado y precisamente por ser hombres de bien.

El tercer motivo es la forma equivocada en la que se realizó la hipotética promesa al padre. ¿Quién se atrevería a refutarle? Desde el 11-S hasta los comienzos del pasado otoño todo el énfasis se concentró en Bin Laden, en Al Qaeda y en Afganistán. Sadam Husein e Irak fueron prácticamente ignorados.

(C)Estaba clara la razón. Sadam podía esperar, pero no Afganistán. O el oleoducto, mejor dicho. Había que garantizar cuanto antes que el territorio por donde pasaría  esta fenomenal obra estuviera custodiado por quienes efectivamente estaban en condiciones de custodiarlo. Así vino la invasión, que, si mal no recordamos, también se hizo con la intención de democratizar Afganistán. El tiempo ha demostrado que no sólo no pasó lo previsto “oficialmente” –lo de la democratización fue una mentira colosal- , sino que el oleoducto ya marcha raudo por esas tierras de dios y Afganistán sigue siendo un fenomenal caos.

Y sólo cuando quedó claro que Bin Laden gozaba de una excelente salud, porque el intento de cogerlo vivo o muerto había fallado, Bush y Powell se acordaron de su rival.  

(C) Así como no creemos que haya sido una mera respuesta a la legalidad y a las Naciones Unidas el hecho de que Bush padre no eliminara a Sadam, tampoco creemos Ben Laden se les haya escapado. Creemos más bien que lo dejaron ir. Es que nos hemos vuelto desconfiados a fuerza de escuchar mentiras y más mentiras. Está claro que les conviene más vivo que muerto; si muerto se acaba la excusa.  

Nos dijeron que Sadam Husein era malo, que cortaba la lengua y las orejas a los enemigos, que mataba a los niños delante de sus propios padres (cierto). Que decapitaba a las prostitutas y, después, exhibía sus cabezas en las plazas (cierto). Que sus prisiones estaban repletas de presos políticos encerrados en celdas tan pequeñas como grandes, que los experimentos químicos y biológicos los realizaba sobre tales víctimas con especial predilección (cierto). Que mantenía relaciones con Al Qaeda y que financiaba el terrorismo, premiaba a las familias de los kamikazes palestinos con 25.000 dólares a cada familia (cierto).  

(C) Si todos los “ciertos” son como éste, volvemos  a desconfiar. Nadie ha podido demostrar sus vinculaciones con Al Qaeda, cosa que si es probada respecto de Arabia Saudita, socia de EEUU 

Y por último, que jamás había renunciado a su arsenal de armas letales y que, por lo tanto, Naciones Unidas tenía que volver a enviar a los inspectores a Irak. De acuerdo, pero seamos serios. 

(C) Parece que ser serios equivale a desacatar la ley. Como la ley es una mamarrachada que no responde a la realidad vienen los cowboys y en nombre de la seriedad (ahora cuando se quiebran los principios se habla de “responsabilidad”) los cowboys, reitero, hacen lo que les da la gana cuando les da la gana, porque está claro, clarísimo, que los tiros mandan.   

Si en los años 30 la ineficaz Liga de las Naciones hubiese enviado sus inspectores a Alemania, ¿Hitler les habría mostrado Peenemünde, donde Von Braun fabricaba los V1 y los V2 para pulverizar Londres? ¿Seguro que les hubiese mostrado los campos de concentración de Dachau y Mathausen, Auschwitz y Buchenwald? A pesar de todo, la comedia de los inspectores se puso en marcha y con tal intensidad que el papel de estrella pasó de Bin Laden a Sadam Husein. 

(C) Comparar a Hitler con Sadam es lo mismo que comparar a un ladronzuelo con Al Capone. Mientras que Hitler, sí, en efecto, era un peligro para la humanidad, este asesino, con un país en ruinas, que apenas si lo defiende con el pellejo de sus habitantes, no tiene las armas que se le imputa tener, como queda demostrado después de siete días de guerra en los que están destrozando Irak. (N.B. Esto de que no las tiene no significa, de ningún modo, de que los americanos no vayan a encontrarlas). Un asesino de mala estirpe como Sadam, de tener armas de destrucción masiva, ya las habría usado, creemos. Vendería cara su derrota. Sin embargo, nada ha sucedido ni sucederá. Va a morir –o su gente, más bien- va a morir aplastada por las tropas aliadas. Nuevamente confesamos nuestras dudas respecto del hallazgo de las temidas armas. Hasta este punto nos han hecho sospechar.   

Y ni siquiera la detención de Khalid Muhammed, el arquitecto del 11-S, provocó el júbilo popular. Y la noticia de que Bin Laden fue localizado en Pakistán y corrió el riesgo de tener la misma suerte, también pasó desapercibida. Una comedia repleta de miserias la de los inspectores. Una comedia de vil doble juego y de complicidad.  

(C) Sólo falta que la Sra. Fallaci diga que los inspectores son cómplices de Sadam.

Una comedia llena de estrategias equivocadas por parte de Bush que, teniendo el pie en los estribos, pedía al Consejo de Seguridad permiso para hacer la guerra y, al mismo tiempo, enviaba las tropas a las fronteras de Irak. En menos de dos meses, un cuarto de millón de soldados. Con los ingleses y australianos, más de 300.000. Y eso sin tener en cuenta que los enemigos de América (o de Occidente debería decir) … 

(C) En el siguiente párrafo dice que en Europa está lleno de enemigos de América, que por sentido traslaticio, son enemigos de occidente: Alemania, Francia, el Vaticano, Bélgica, etc., la “Vieja Europa”

…no están sólo en Bagdad.

(C) Tenemos la certeza más absoluta, es más, nos atreveríamos a decir que Bush es un enfermo, un oligofrénico que se ha encontrado con la presidencia de EEUU (de esto no dudamos) gracias al poder económico y al desinterés del pueblo americano por ir a las urnas. Bush es un fundamentalista que ha vuelto del alcohol y, como todo redimido, nos quiere dar pruebas de que su estilo es aplicable a toda la humanidad, que es el modelo a seguir, que si él pudo todos pueden. Así, está convencido que si todo el mundo siguiera el modelo de vida de EEUU- el famoso “American way of life”- el mundo sería un paraíso. Pues, para nosotros sería muy aburrido. Con lo que me encanta hablar con los viejos y las viejas españolas, tan cultos (aunque analfabetos), tan lejos de la hamburguesa y de la Coca cola, y tan cerca de la verdad y del vino Rioja y del jamón de Jabugo... (aunque analfabetos, reitero).  

Porque sus enemigos están también en Europa, señor Bush. Están en París, donde el melifluo Chirac pasa ampliamente de la paz, pero sueña con satisfacer su vanidad con el Premio Nobel de la Paz. Donde nadie quiere derrocar a Sadam, porque Sadam es el petróleo que las compañías petrolíferas francesas extraen de Irak.  

(C) Nunca entenderé esta argumentación. Si Francia, en efecto, se beneficia con el petróleo de Irak, ¿por qué no habrá de defender sus ventajas respecto de otros que quieren conculcarlas en beneficio propio? A nadie se le ocurriría pensar que Chirac es un santo, ni que lo fue Miterrand o lo sea Berlusconi (otro que acomoda la ley como quiere, claro que sólo localmente). De lo que sí estamos seguros es de que nunca van a disfrazar un ataque a ningún país en nombre de la liberación de ese país. NEGOCIAN y si en el negocio sacan ventajas, pues bien. El mundo de los negocios es así: ganemos todos aunque debamos aceptar que no siempre gana más el que negocia mejor sino el más poderoso. Lo que es imposible de aceptar es que sólo gane el que impone la fuerza. El 26 de marzo un general del Pentágono ha declarado que Irak se va a transformar en un protectorado americano por el término de 2 a 5 años y al frente del país habrá un general... AMERICANO! Entre lo que dijo Blair en el sentido de que no van a parar el avance de las tropas por más que haya bajas civiles, lo que dijo Bush respecto de que van a liberar Irak y lo que le mandan decir a este general del Pentágono... Hombre, nos están tomando por idiotas! ¡Y OF está de acuerdo! Vamos, de  poco le ha servido oír silbar las balas por encima de su cabeza! (como dijo Borges de los militares argentinos)  

Y donde, olvidando el pequeño lunar llamado Pétain, Francia sigue teniendo la napoleónica pretensión de dominar la Unión Europea;  asumir su hegemonía. Sus enemigos, señor Bush, están en Berlín, donde el partido del mediocre Schröder ha ganado las elecciones comparándole con Hitler. 

(C) Pues con estas ideas en cualquier momento Bush se nos viene encima, se encarama en la Tour Eiffel y manda derrumbar la Puerta de Brandburgo. Total, para lo que sirven; apenas representan la “vieja Europa”. Seguramente a España no va a venir, porque a los que se rinden a sus pies, sólo el desprecio. Acaba de dar prueba de ello. Aznar no cupo. Y claro, sólo a Aznar se le puede ocurrir estar de acuerdo con la guerra, aplaudirla y  apoyarla y no mandar soldados. A este hombre, Aznar, lo  usaron como ariete para romper Europa, pero Europa no se rompió. Hay que ver la cara con que Chirac mira a Aznar el día que éste viajó a Francia para “convencer al francés;  cara de “¿Qué te pasa, españolito, te agarró el ataque?” Hasta qué punto es así, que ni la Fallaci lo cita en ningún momento.  

Donde las banderas americanas se ensucian con la esvástica, símbolo de la Alemania nazi. Y donde los alemanes van de la mano de los franceses, creyendo que son nuevamente los amos. Sus enemigos, señor Bush, están en Roma, donde los comunistas salieron por la puerta para entrar por las ventanas como los pájaros de la homónima película de Hitchcock. Donde los curas católicos son más bolcheviques que los comunistas .Y donde afligiendo al próximo Papa con su ecumenismo, su tercermundismo y su fundamentalismo, Karol Wojtyla recibe a Aziz como si fuese una paloma con la rama de olivo en el pico o un mártir a punto de ser devorado por los leones del Coliseo (y después lo manda a Asís, donde los frailes le acompañan hasta la tumba de San Francisco, pobre San Francisco). Y en los demás países, lo mismo o peor. ¿Todavía no le han informado sus embajadores?

(C) El centro del poder decide indiscriminadamente. El “think tank” está en EEUU. Los embajadores americanos en el mundo están para crear conflictos o justificar el accionar de su gobierno.  

Señor Bush, en Europa hay enemigos de Estados Unidos por todas partes. Lo que usted llamaba diplomáticamente «diferencias de opinión» es odio puro. Un odio parecido al que exhibía la Unión Soviética hasta la caída del Muro. Su pacifismo es sinónimo de antiamericanismo y, acompañado de un profundo renacimiento del antisemitismo, triunfa igual que el Islam. 

(C) No participamos de la idea del “odio puro”. Es la indiferencia que se siente desde la cultura por el que “está” sin “ser”, por el que ocupa un espacio que no le corresponde, por el que detenta un poder que no puede ni tiene como ostentar, por el que asume la ley según le convenga, por el que entra a los empujones. Es la diferencia entre cultura y civilización. Los argentinos, que provenimos de un país que pudo ser y no lo logró, sabemos de memoria lo que siente la gente por la dirigencia política de la línea de los Nixon,  Reagan y Bushes. No es odio. Es desprecio. Porque son brutos, instrumentos de los Kissingers y los Brezinskis, de los que manejan el poder económico. (A propósito de estos dos últimos, le han jugado una mala pasada a Bush: el primero porque decidió seguir dedicado a sus negocios, rechazando su oferta de volver a trabajar para el gobierno (¿se imagina dónde?), y el segundo porque manifestó estar en desacuerdo con la guerra.

¿Sabe por qué? Porque Europa ya no es Europa. Se ha convertido en una provincia del Islam, como España y Portugal en tiempo de los moros. Europa alberga 16 millones de inmigrantes musulmanes, es decir, el triple de los que hay en América (y América es tres veces mayor). Europa hierve de mulás, de ayatolás, de imanes, de mezquitas, de turbantes, de barbas, de burkas, de chadores.  Y cuidado con protestar. Europa esconde miles de terroristas que nuestros gobiernos no consiguen ni controlar ni identificar. Por eso, la gente tiene miedo y enarbola la bandera del pacifismo, pacifismo igual a antiamericanismo  y así se siente protegida.

(C) Esta es una mentira feroz. Como todas las falacias que autorizan encaramarse en medias verdades. En efecto, Europa está llena de musulmanes que luchan por una convivencia que la mayoría de la gente acepta y comparte. Porque son gente de trabajo, que lucha por sus hijos a veces más y mejor que los mismos europeos. En nuestro afán por ayudar a los que necesitan,  nos hemos  acercado a los musulmanes de nuestro pueblo y se han brindado sin reservas, invitándonos a sus casas, a compartir su comida y su vida de familia. Y debemos decir lo duro que les resulta que algún “buen” vecino les recrimine que estén viviendo en España cuando su lugar es otro. ¿Y cuál es su lugar? ¿Por qué no podemos compartir un lugar común? ¿Quién ha parido a todos esos que se dicen y actúan como racistas, Abraham Lincoln?   

Y por si eso fuera poco, Europa olvidó a los 221.484 americanos muertos por ella en la Segunda Guerra Mundial... Le importa un bledo sus cementerios en Normandía, en las Ardenas, en los Vosgos, en el valle del Rin, en Bélgica, en Holanda, en Luxemburgo, en Lorena, en Dinamarca o en Italia. En vez de gratitud, Europa siente envidia, celos y odio. Ninguna nación europea apoyará esta guerra, señor Bush. Ni siquiera las realmente aliadas, como España, … 

(C) No se puede confundir España con el gobierno de Aznar. España ha renegado abiertamente de la actitud adoptada por su presidente. El 91 % de la ciudadanía española está en contra de la guerra (datos oficiales del 27 de marzo de 2003). España no es aliada de Bush; Aznar lo es. 

o las dirigidas por tipos como Berlusconi que le llama «mi amigo George». En Europa usted sólo tiene un amigo y un aliado: Tony Blair. Pero incluso Blair dirige un país invadido por los moros y lleno de envidia, celos y odio hacia Estados Unidos.Incluso su partido lo persigue y le vuelve la espalda.  

(C) No creemos que la humanidad se comporte como las moscas que de a millares se regodean en la mierda. Vamos, que tampoco creo que las mayorías, por sólo serlo, tengan razón. Pero es indudable que gentes y gobiernos de países variopintos –de América Latina, por ejemplo, que para la Sra. Fallaci no pintan nada en el mundo, o de Europa, que por lo visto tampoco pinta como no sea para  hacerle daño a Bush, o China o Rusia, que no tienen mucho que ver entre sí ni con los demás- se hayan puesto de acuerdo para fustigar a los nobles neoliberales de EEUU. ¿Es que no se dan cuenta que existe un sentimiento generalizado de horror para con la guerra, de vituperio para con la injusticia, con la inmisericordia, con el dolor que podría evitarse, con el sufrimiento de niños y ancianos que pasan por la vida sin siquiera saber de qué se trata ni para qué han visitado este mundo que nunca los acogió?   

Por cierto, tengo que pedirle disculpas, señor Blair. Porque, en mi libro La rabia y el orgullo, fui injusta con usted. Equivocada por su exceso de cortesía hacia la cultura islámica, escribí que era usted una chicharra entre las chicharras, que su coraje era flor de un día y que, una vez que ya no le sirviese a su carrera política, lo dejaría de lado. Pero la verdad es que está sacrificando su carrera política en aras de sus propias convicciones.  

(C) Dios mío! Dios mío! ¿Cómo pudo habernos llegado este mensaje de la Sra Fallaci con una advertencia de “leer, muy importante”?.  

Con una impecable coherencia. Pido disculpas de verdad y retiro incluso la dura frase que aumentaba la injusticia: «Si nuestra cultura tiene el mismo valor que una cultura que obliga a llevar el burka, ¿por qué pasa las vacaciones en mi Toscana y no en Arabia Saudí o en Afganistán?». Y le digo: «Venga cuando quiera. Mi Toscana es su Toscana y mi casa, su casa. My home is your home». 

(C) ¿? Qué desolador.

***

 El motivo final de mi dilema radica en los términos con los que Bush y Blair y sus consejeros definen esta guerra. «Una guerra de liberación, una guerra humanitaria para llevar la libertad y la democracia a Irak». Pues no, queridos señores, no. El humanitarismo no tiene nada que ver con las guerras. Todas las guerras, incluso las justas, incluso las legítimas, son muerte y desgracia y atrocidad y lágrimas. Y ésta no es una guerra de liberación (ni siquiera es una guerra por el petróleo, como muchos sostienen. Contrariamente a los franceses, los americanos no necesitan el petróleo iraquí)  

(C) Mentira. Las reservas de petróleo de EEUU exigen hacerse con nuevos recursos.  

Es una guerra política. Una guerra hecha a sangre fría para responder a la Guerra Santa que los enemigos de Occidente declararon el 11-S. Es una guerra profiláctica. Una vacuna, como la vacuna contra la polio y la varicela, una intervención quirúrgica que se abate sobre Sadam Husein, porque entre los diversos focos cancerígenos, Sadam Husein es el más obvio. El más evidente y el más peligroso.  

(C) Tampoco es cierto.

Además, Sadam constituye el obstáculo (piensan Bush y Blair y sus consejeros) que, una vez retirado, les permitirá rediseñar el mapa de Oriente Próximo. Es decir, hacer lo que los ingleses y los franceses hicieron tras la caída del Imperio Otomano. Rediseñar y difundir una Pax Romana, perdón, una Pax Americana, donde reine la libertad y la democracia. Donde nadie moleste con atentados ni matanzas. Donde todos puedan prosperar, vivir felices y contentos. Tonterías. La libertad no se puede regalar, como un trozo de chocolate y la democracia no se puede imponer con ejércitos. Como decía mi padre, cuando invitaba a los antifascistas a entrar en la Resistencia, y como digo yo cuando hablo con los que creen honestamente en la Pax Americana, la libertad tiene uno que conquistarla. La democracia nace de la civilización y, en ambos casos, hay que saber de qué se trata. 

(C) La democracia es una bienaventuranza que nos legaron los griegos, que oportunamente malgastaron los romanos y revitalizó el siglo IXX hasta que el capitalismo terminó con toda ilusión: la democracia liberal a la cual adhiero y adheriré y por la cual lucharé hasta que muera, como recurso valedero para la convivencia, el crecimiento y la libertad, se ha transformado en un democapitalismo que la ha asfixiado, que ha terminado con los políticos, a los que ha subordinado a las reglas de la economía y de las finanzas, que  ha sometido a los pueblos a los que ha ensombrecido con los medios masivos, la coca cola y la hamburguesa. (ver CULTURA)

Terminó La Segunda Guerra Mundial fue una guerra de liberación no porque regalase a Europa dos trozos de chocolate, es decir dos novedades llamadas libertad y democracia, sino porque las restableció.Y las restableció porque los europeos las habían perdido con Hitler y Mussolini. Pero las conocían bien y sabían de qué se trataba. Los japoneses, no. Estoy de acuerdo. Para los japoneses los dos trozos de chocolate fueron un regalo que les reembolsaba, sobre todo, Hiroshima y Nagasaki. Pero Japón ya había iniciado su marcha hacia el progreso, y ya no pertenecía al mundo que en La rabia y el orgullo llamo La Montaña. Una montaña que, desde hace 1.400 años no se mueve, no cambia, no emerge de los abismos de su ceguera.  

(C) El Japón, que está en una bancarrota tan fenomenal que el estado tiene que sostenerle los bancos al sistema porque si no ya habría desaparecido en las profundidades del mar que lo rodea, el Japón, reitero, gozó de las ventajas de cincuenta años de expurgamiento de culpas americanas, por el tema, precisamente, de las dos bombas atómicas. Cuando EE.UU. decidió que ya había pagado su cuenta, le frenó las exportaciones. Lo mismo le va a pasar a Israel. La situación económica de Israel es catastrófica y quedará librado a su propia salud en cuanto Bush cumpla con su promesa de un estado palestino. Ahí, entonces, caerá también Israel y pasará a ser parte, una parte más, irrelevante, objetivo de sus vecinos que nunca podrán dejar de odiarlo.  Claro que para estos logros es menester hacer todo lo que están haciendo en el mundo. ¿O es que alguien se imagina que esta guerra es apenas un invento, producto de una calentura de Bush? Esta guerra pudo haberse adelantado o atrasado, pero es la guerra que el poder económico necesita para seguir avanzando en otros frentes: sobre Europa, por ejemplo, la “vieja Europa”, como estos caníbales de la cultura han tenido la osadía de calificarla.  

En definitiva, el Islam. Los modernos conceptos de libertad y democracia son absolutamente extraños al tejido ideológico del Islam, totalmente opuestos al despotismo y a la tiranía de sus estados teocráticos. En ese tejido ideológico es Dios el que manda, es Dios el que decide el destino de los hombres y de ese Dios los hombres no son hijos, sino súbditos y esclavos. Insciallah -lo que Dios quiera-, Insciallah. Es decir, en el Corán no hay lugar para el libre albedrío, para la elección y, por lo tanto, para la libertad.

(C) La ignorancia en manos de un periodista puede hacer tanto daño como un cañón en manos de un aficionado al tiro a la diana. La concepción del Corán respecto del hombre merece un conocimiento que recomiendo desde ya  para evitar caer en estos abusos racistas de los que hace gala, insólitamente, OF.   

No hay lugar para un régimen que, al menos jurídicamente, se basa en la igualdad, en el voto, en el sufragio universal, es decir, no hay lugar para la democracia.

(C) ¿Cuál democracia? ¿La que impusieron en Afganistán? ¿O la que impusieron en Bolivia, Perú, Argentina, Paraguay, Brasil ... Porque llamar democracia a lo que sólo es en realidad reinstaurar instituciones de la democracia es toda una osadía..  De hecho, los musulmanes no entienden estos dos conceptos modernos. Los rechazan, e invadiéndonos, conquistándonos, los quieren borrar incluso de nuestra vida.***

Apoyados en su profundo optimismo, el mismo optimismo con el que en Fort Alamo combatieron con tanto heroísmo y terminaron todos masacrados por el general Santa Ana, los americanos están seguros de que en Bagdad serán acogidos como en Roma y en Florencia y en París. «Nos aplaudirán, nos echarán flores», me dijo, todo contento, un cabeza de huevo de Washington. Quizá. En Bagdad puede pasar de todo. ¿Y después? ¿Qué pasará después? Más de dos tercios de los iraquíes que en las últimas elecciones dieron el 100% de los votos a Sadam son chiítas que, desde siempre, sueñan con establecer la república islámica de Irak.  

(C) ¿Dirá en serio la Sra. OF que los iraquíes le dieron a Sadam el 100% de los votos? No lo podemos creer (que ella se lo crea) porque respecto de la cantidad de sufragantes que le dieron apoyo a Sadam opinamos definitivamente que no es cierto. ¿Cómo ve esta Sra. el mundo? Desde Nueva York, desde Roma o desde Londres? Porque, en realidad no tiene la menor idea de lo que pasa en él.

Y en los años 80, incluso los soviéticos fueron bien acogidos en Kabul.También los soviéticos impusieron su pax con el Ejército. Convencieron a las mujeres de quitarse el burka, ¿recuerdan? Pero, 10 años después, tuvieron que irse y ceder el sitio a los talibán. ¿Y si, en vez de descubrir la libertad, Irak se convirtiese en un segundo Afganistán? Pregunta: ¿Y si en vez de descubrir la libertad, todo el Oriente Próximo saltase por los aires y el cáncer se multiplicase? De país en país, como una especie de reacción en cadena... Como occidental orgullosa de su civilización … 

(C) Más le valdría estar orgullosa de su cultura, a la que no reconoce y confunde abiertamente con civilización (pese a ser italiana, lo cual agrava su error)

 … y, por lo tanto, decidida a defenderla hasta el último suspiro, en ese caso tendré que unirme sin reservas a Bush y a Blair, atrincherados en un nuevo Fort Alamo. Sin repugnancia, debería luchar y morir con ellos. Es lo único sobre lo que no tengo duda alguna.

(C) Amén. 

NOTA: Se destacan los puntos más salientes en AZUL

 *

I disagree with the Administration policies on Iraq. I wrote this letter five weeks ago and held it hoping that the  Administration would not go to war against Iraq at this time without   United Nations Security Council agreement. I strongly believe that going  to war now will make the world more dangerous, not safer.

There is no doubt that Saddam Hussein is a despicable dictator and has  done incredible damage to the Iraqi people and others of the region. I  totally support the international community s demand that Saddam s  regime destroy weapons of mass destruction.

However, I believe we should not use US military force without UNSC  agreement to ensure compliance. In our press for military action now, we have created deep chasms in the international community and in important  international organizations. Our policies have alienated many of our  allies and created ill will in much of the world.

Countries of the world supported America s action in Afghanistan as a  response to the September 11 Al Qaida attacks on America. Since then,  America has lost the incredible sympathy of most of the world because of  our policy toward Iraq. Much of the world considers our statements about  Iraq as arrogant, untruthful and masking a hidden agenda. Leaders of  moderate Moslem/Arab countries warn us about predicable outrage and  anger of the youth of their countries if America enters an Arab country  with the purpose of attacking Moslems/Arabs, not defending them.  Attacking the Saddam regime in Iraq now is very different than expelling  the same regime from Kuwait, as we did ten years ago.I strongly believe the probable response of many Arabs of the region and  Moslems of the world if the US enters Iraq without UNSC agreement will  result in actions extraordinarily dangerous to America and Americans.  Military action now without UNSC agreement is much more dangerous for  America and the world than allowing the UN weapons inspections toproceed and subsequently taking UNSC authorized action if warranted.

I firmly believe the probability of Saddam using weapons of mass  destruction is low, as he knows that using those weapons will trigger an immediate, strong and justified international response. There will be no  question of action against Saddam in that case. I strongly disagree with  the use of a  prevemptive attack  against Iraq and believe that this  prevemptive attack policy will be used against us and provide  justification for individuals and groups to  preemptively attack America and American citizens.

The international military build-up is providing pressure on the regime that is resulting in a slow, but steady disclosure of Weapons of Mass  Destruction (WMD). We should give the weapons inspectors time to do their job. We should not give extremist Moslems/ Arabs a further cause  to hate America, or give moderate Moslems a reason to join the  extremists. Additionally, we must reevaluate keeping our military forces  in the Middle East, particularly in Saudi Arabia. Their presence on the  Islamic  holy soil  of Saudi Arabia will be an anti-American rally cry  for Moslems as long as the US military remains and a strong reason, in  opinion, for actions against the US government and American citizens.

Although I strongly believe the time in not yet right for military  action in Iraq, as a soldier who has been in several military  operations, I hope General Franks, US and coalition forces can  accomplish the missions they will be ordered do without loss of civilian  or military life and without destruction of the Iraqi peoples  homes and  livelihood. I strongly urge the Department of State to attempt again to stop the  policy that is leading us to military action in Iraq without UNSC  agreement. Timing is everything and this is not yet the time for  military action.

I disagree with the Administration s lack of effort in resolving the Israeli-Palestinian conflict.

Likewise, I cannot support the lack of effort by the Administration to use its influence to resurrect the Israeli-Palestinian peace process. As  Palestinian suicide bombers kill Israelis and Israeli military  operations kill Palestinians and destroy Palestinian towns and cities, the Administration has done little to end the violence. We must exert  our considerable financial influence on the Israelis to stop destroying cities and on the Palestinians to curb its youth suicide bombers. I hope  the Administration s long-needed  Roadmap for Peace  will have the human resources and political capital needed to finally make some progress  toward peace. 

I disagree with the Administration´s lack of policy on North Korea

Additionally, I cannot support the Administration´s position on North  Korea. With weapons, bombs and missiles, the risks that North Korea  poses are too great to ignore. I strongly believe the Administration s  lack of substantive discussion, dialogue and engagement over the last  two years has jeopardized security on the peninsula and the region. The  situation with North Korea is dangerous for us to continue to neglect.

I disagree with the Administration´s policies on Unnecessary Curtailment  of Rights in America. Further, I cannot support the Administration´s unnecessary curtailment  of civil rights following September 11. The investigation of those  suspected of ties with terrorist organizations is critical but the legal  system of America for 200 years has been based on standards that provide  protections for persons during the investigation period. Solitary  confinement without access to legal counsel cuts the heart out of the  legal foundation on which our country stands. Additionally, I believe  the Administration´s secrecy in the judicial process has created an  atmosphere of fear to speak out against the gutting of the protections  on which America was built and the protections we encourage other  countries to provide to their citizens.

Resignation

I have served my country for almost thirty years in some of the most isolated and dangerous parts of the world. I want to continue to serve  America. However, I do not believe in the policies of this  Administration and cannot defend or implement them. It is with heavy  heart that I must end my service to America and therefore resign due to  the Administration s policies.

Mr. Secretary, to end on a personal note, under your leadership, we have made great progress in improving the organization and administration of  the Foreign Service and the Department of State. I want to thank you for  your extraordinary efforts to that end. I hate to leave the Foreign  Service, and I wish you and our colleagues well.

Very Respectfully,

Mary A. Wright, FO-01

Deputy Chief of Mission

US Embassy