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A modo de introducción

       "Por nuestra buena salud mental, confío en que no, en que nadie cifre su esperanza de futuro en una materia impartida en las aulas". (Educar ciudadanos en la sociedad de la diversión por Adelina Cortina, El País, 10-08-07)

El siguiente artículo pone de relieve que los recursos –en este caso las nuevas tecnologías, otrora los VHS- a los que tendría que apelar la educación son poco significativos en sí mismos. Sin embargo, con todo que está clara la intención del autor, se apela en sus líneas a un cambio que no será tal hasta que los fundamentos de la relación enseñar-aprender no estén íntimamente relacionados con la necesidad de que se abandone la enseñanza de contenidos para impulsar nuevas actitudes en los alumnos. Para que así sea será menester que la metodología a aplicar apele a la imaginación y la creatividad. Es en este punto en el que las nuevas tecnologías, un mero recurso,  cobran vigencia.

(Se sugiere ver http://www.fundacionemiliamariatrevisi.com/ProyectoBsAs.htm)

 

 Los ordenadores no enseñan solos por J. A. AUNIÓN 19/05/2009

Comentarios Carlos Á. Trevisi (FEMT)

Digitalizar las aulas puede ser un revulsivo en un panorama de alto fracaso escolar - Pero es sólo un comienzo: sin formación de profesores y buenos contenidos, nunca será suficiente. 

El problema del alto fracaso escolar no se soluciona con ordenadores. La formación de profesores será tan inútil como el despliegue de buenos contenidos. Los profesores españoles, como que pertenecen a una sociedad que no ha asumido el ordenador como un recurso altamente significativo para la investigación y el desarrollo de la imaginación, no tienen la madurez personal suficiente para poder transversalizar contenidos. El ordenador no es para ellos un recurso válido porque no entienden la educación como la lucha  por satisfacer las armonías potenciales que anidan en los chicos sino como un cúmulo de contenidos que  hay que verter en un continente vacío.   

Cuando en los años ochenta empezaron a aterrizar en las escuelas los hoy ya olvidados vídeos VHS, muchos creyeron que con ellos llegaba la revolución educativa.

 Lo mismo había sucedido con la televisión dos décadas antes cuando la Iglesia en Argentina lanzó al aire el canal 11 de televisión pensando que era un recurso extraordinario. No fue así. Y no precisamente porque no fuera un gran recurso sino porque no se lo supo incorporar a las aulas. “Esos aparatos” nunca pasaron de ser un complemento marginal de la manera clásica de enseñar y aprender.

 Así lo recordaba hace un par de años en el Congreso EducaRed el director de un instituto madrileño, para advertir, salvando las distancias, de que las herramientas tecnológicas, por sí solas, no significan nada, sobre todo en un aula.

 Si esta conclusión se sostuviera desde los mismos principios que acabamos de puntualizar, efectivamente “El problema del alto fracaso escolar no se soluciona con ordenadores”.  Sin embargo apoyándonos en al idea de un proyecto distinto del vetusto que rige actualmente,  su colaboración  sería incuestionable.

 "La extensión de la tecnología no es la prioridad", dicen los críticos

Está claro que si los críticos sostienen una metodología de contenidos, para poco servirá el ordenador.

 

El plan del Gobierno aspira a cambiar la forma de enseñar y aprender

Aparentemente es así. Esto no obstante no he visto un cambio sustancial en lo que se refiere a un proyecto didáctico-pedagógico que se aparte de lo tradicional. Por el contrario, el compromiso que el estado obliga a asumir a las editoriales no varía de lo que ha sido habitual desde siempre: TODOS los chicos terminarán haciendo lo que sugiere el libro de la editorial que elija el maestro. El maestro seguirá al margen y recitará los sitios que el libro-manual recite como importantes para “investigar” contenidos. Los chicos irán todos al sitio que recomienda el libro –que seguramente será de la misma editorial- y lo único que aprenderán será a teclear http: //, algo que nos le resultará novedoso porque casi todos ellos YA SABEN USAR EL ORDENADOR. 

 

Sólo uno de cada cuatro docentes usa la computadora para dar clase.

Esto es crítico. Habría que preguntarse CÓMO  y para qué USAN EL ORDENADOR EN CLASE. En Gran Bretaña el 40 % de los docentes ya utiliza las Play-Stations como recurso educativo. Eso es posible porque la estructura educativa está integrada. Cuando en la currícula inglesa se estudia Enrique VIII importa poco que haya sido hijo de, nieto de, o esposo de seis mujeres, lo que se citará como curiosidad. Los chicos descubrirán quién era y que hacía a partir de un proyecto integrado que les permite individualmente investigar todas las variables que hacen al personaje según sus propios centros de interés que se integrarán en una puesta en común coordinada por el maestro. (Ver http://www.fundacionemiliamariatrevisi.com/ProyectoBsAs.htm ; 5. Un proyecto educativo; 5.1.  Jornadas de Informática educativa; 5.2.  Proyecto de conmemoración del 25 de Mayo de 1810 ¿Un 25 de Mayo de 1810 distinto?; 5.3. Modelo de laberinto electrónico)

Por eso, muchos expertos y docentes que llevan años trabajando en colegios e institutos con las nuevas tecnologías, cuando se les pregunta por el plan anunciado la semana pasada por el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, para digitalizar el sistema educativo, ponen el énfasis en el cómo se van a usar los ordenadores e Internet, para ofrecer nuevas formas de aprender.

La respuesta de estos docentes es alentadora. Pueden servir como correa de transmisión para otros docentes. Pero debe de quedar claro que los maestros que no se han consustanciado con las nuevas tecnologías seguirán exigiendo al estado que “los” capacite, como condición “sine qua non” para abordar el tema. No es la respuesta profesional de un docente que cuando encaró su carrera sabía que sería árida y no tendría más recompensa que la sonrisa de sus alumnos.  

Muchos docentes plantean numerosas dudas, sobre todo, porque aún no se conocen los detalles del plan, pero bien hecho, con los medios suficientes y una buena formación del profesorado, la implicación de esos docentes y de los centros, dicen, podría acabar siendo un revulsivo muy importante para el sistema educativo. (Ver El raro del instituto  http://www.sindicat.net/n.php?n=7975), por Elena Sevillano, El País, 12 de mayo de 2008).

El plan prevé dar ordenadores portátiles a todos los alumnos de centros públicos y concertados de 5º de primaria a 4º de ESO, empezando el próximo mes de septiembre con los 420.000 estudiantes de 5º de primaria (10-11 años). Cada alumno podrá llevarse el ordenador a casa.

Ahora la ratio de alumnos por ordenador en colegios e institutos es de 5,7 en los públicos y de 10 en los privados; frente a ello, en los países más avanzados en este campo, como EE UU, Australia, Corea del Sur o Reino Unido, están en torno a tres, según un estudio de la OCDE de 2006. También incluye el plan llevar pizarras digitales y conexiones a Internet en las aulas. Ahora, sin datos oficiales, las estimaciones dicen que esas pizarras llegan a entre el 10% y el 20% de las aulas (en Reino Unido, en trono al 80%) y que hay Internet en la mitad de las aulas de secundaria y un 36% de las primarias, según el informe Las tecnologías de la información y la comunicación en la educación, publicado en 2007 por el centro de investigación educativa CNICE y la empresa pública Red.es.

Pero el Ministerio de Educación insiste en que el proyecto tendrá uno de sus pilares en esa formación de los docentes de un sistema educativo en el que hoy conviven métodos de enseñanza del siglo XIX -con profesores que se dedican a leer el libro de texto en clase, una verdadera vergüenza mucho más extendida de lo que se hace saber- con métodos del siglo XXI -apoyados en esas nuevas tecnologías- y un inmenso grueso a mitad de camino. Educación dice que el objetivo, directamente, es dar un giro a la escuela, a la forma de enseñar y aprender, y reconoce que el cambio será gradual. La teoría más recurrente, repetida muchas veces en los últimos años, la resume Gaspar Ferrer, director del Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación (Catedu): "Ya no es el profesor el que tiene la información y se la presenta a los alumnos para que la asuman, la organicen, la asocien en sus cabezas y la recuerden. Ahora es el alumno el que tiene acceso a mucha más información de la que el profesor hubiera soñado nunca poseer. Exacto Pero el acceso a la información no nos garantiza ningún tipo de aprendizaje. Exacto nuevamente. Hay que gestionar el acceso, el contraste, en su caso; la elaboración y discusión de esa información y la realización de actividades que desemboquen en un desarrollo de capacidades, habilidades y aprendizajes en los alumnos". Y todo esto lo debe dirigir el docente, añade Ferrer. Ni más ni menos

De 2005 a 2008 se ha pasado del 69% al 98% de los colegios españoles conectados a Internet con banda ancha, mientras la media europea es del 67%. Pero a pesar de esta mejora y de que hay numerosas iniciativas, al menos experimentales, en las comunidades autónomas, sólo uno de cada cuatro profesores utiliza el ordenador para dar clase, según CC OO. Además, más del 80% de los estudiantes de la ESO no usa nunca o casi nunca el ordenador en la mayoría de las materias, según el informe del CNICE. Jugar y escribir trabajos son las dos tareas principales para las que los alumnos usan los ordenadores en las escuelas. Y tampoco mucho: lo hacen habitualmente entre el 15% y el 24% de los de primaria y ESO.  

Debemos aceptar, aunque con dolor, que la responsabilidad cabe al maestro. Ningún otro en el paisaje educativo puede influir en los chicos como el maestro, no siendo la familia, claro está.

 Además, los docentes que ya están llevando a cabo los cambios metodológicos se quejan por carta al Ministerio (lo hizo a principios de este curso Lourdes Barroso) de la falta de apoyo que reciben. La profesora de secundaria Marta Pacheco, responsable de nuevas tecnologías en su instituto cordobés, el Averroes, resume algunas dudas de los docentes: los problemas del software -las licencias son caras y si trabajas con software libre se limitan las posibilidades, dice-, los de la conexión a Internet -"La nuestra es demasiado lenta, no sirve bien para dar clase"-, el mantenimiento y recambio de unos equipos que tendrán un considerable trajín en las manos entusiastas y a veces destructivas de niños y adolescentes. Por ejemplo, en las escuelas británicas está muy extendida la figura del técnico informático, no docente. En cuanto a las computadoras, también se han planteado dudas acerca de si serán gratis para todos los alumnos o si las familias tendrán que pagar algo, y si es así, si la aportación dependerá de los ingresos familiares, como ocurre por ejemplo con las becas de comedor. 

Estos problemas deben resolverse en el ámbito de cada escuela. Claro que si lo que aportamos son actitudes negativas de maestros que dicen “no creer” en las nuevas tecnologías, de directores que no se comprometen con el cambio, nada podrá resolverse, ni ahora ni nunca. Cuando leo en los periódicos que cerca del 70 % de los maestros y profesores –sobre todo estos últimos- “visitan” los servicios de salud por los trastornos psicológicos que padecen por el trabajo que realizan me asalta un gran escepticismo.

Un maestro es una guía modélica que debe despertar en sus alumnos un gran entusiasmo por el conocimiento. Si lo único que ofrecemos es un mequetrefe que no tiene atributos para presentarse ante un puñado de jóvenes y marcar con su presencia actitudes de firme convicción de lo que significa la autoridad, el afecto, la voluntad y el ejercicio de una libertad comprometida con los valores de la convivencia, estamos perdidos.  

La principal crítica que algunos sectores educativos (la asociación católica de padres Concapa o los sindicatos CSIF o USO) hicieron al plan presentado por Zapatero fue que la extensión de la tecnología está bien, pero no es la prioridad para mejorar el sistema, sobretodo el alarmante abandono escolar: un 30% de alumnos dejan de estudiar tras la educación obligatoria, buena parte de ellos porque no consigue el título de ESO.

Nunca he leído ni oído en boca de las autoridades que el abandono de los estudios en plena sociedad de la diversión se debe a que la escuela no ofrece ningún atractivo. El único responsable de la abulia que reina en las aulas es el maestro.

"Claro que necesitamos un plan integral de formación que se haga en horario lectivo, pero creo que sí estamos preparados y que es lo que se debe hacer. Y creo que al final de esta legislatura se podrán empezar a ver resultados", dice José Campos, responsable de educación de CC OO, responde a las dos preguntas.

[(1) Ver " ... que no siempre son tales" 10-06-09- en Miserias, hipocresía y patetismo por el comentario que sigue]

Me asalta una sonrisa cuando leo que un sindicalista habla de planes de formación agregando “en horario lectivo”. Se me ocurre que la solución pasa por otro lado, al tenor de los tiempos. Los maestros no necesitan ningún plan de formación; necesitan formarse, que no es lo mismo. Así, se me ocurre que se podría convocarlos  cada inicio de cursos a rendir un examen en el que se evaluarán sus capacidades didáctico-pedagógicas de contenidos que fijará la autoridad competente. Aquellos que pasen la evaluación verán incrementado su sueldo en un 30 % respecto de los valores del año anterior. Los que no superen la evaluación permanecerán en sus puestos de trabajo  cobrando el sueldo del año anterior.  Tendrán ocasión de presentarse nuevamente el año siguiente, en cuyo caso de aprobar, les comprenden las generales de la ley respecto del sueldo, con la única diferencia de que se incrementará en un 15 %. Una tercera evaluación será definitiva respecto de su permanencia en el aula, aunque deberá concurrir igualmente a la escuela a prestar servicios no docentes. (Esto suena a disparate y hasta puede serlo a tenor del “prestigio” que tiene la carrera docente, pero está insertado en el mundo que vivimos y es mucho mejor que la respuesta que ha dado a la educación EEUU: un cheque a todos aquellos alumnos que superen las exigencias que se les imponen).

El estado, a su vez, se comprometería a actualizar los contenidos de la carrera docente creando, en ese ínterin de dos años,  cursos específicos para todos aquellos licenciados en distintas especialidades que aspiren a la docencia.

Del mismo modo, el estado creará la carrera docente universitaria en la que al cabo de cinco años de estudio se egresará con el título “Profesor de inglés /química / física / historia, etc.”

 

Carlos López-Cortiñas, su homólogo en FETE-UGT, dice que se han creado buenas expectativas, pero también retoma como prioridades educativas la lucha contra el abandono temprano y el impulso de la formación profesional. En cuanto al plan de digitalización, recuerda que lo prioritario son los planes de formación de los profesores "para no empezar la casa por el tejado" y resolver todas esas dudas que se plantean y que tienen "muy revolucionados a todos los profesores", en palabras de Marta Pacheco. "Debe presentarse dentro de un gran plan, de un acuerdo con las comunidades, dentro del diálogo social, de planes de formación para que no se reduzca sólo a dar ordenadores como el regalo de Reyes", añade López Cortíñas. 

No entiendo claramente eso de profesores “revolucionados” aunque imagino que significa en medio de una revolución a la que sólo asisten como convidados de piedra. ¡Cómo me encantaría poder escribir “profesores revolucionarios”!  Porque la educación vive un momento tan trágico que sólo con una revolución puede autorizar  la muerte profesional de todos aquellos que hablan de “grandes planes”, “diálogo social”, “acuerdos con las comunidades”; de “Planes de formación”. Grandes planes para  que  todo siga igual. 

El caso es que el Gobierno no ha hablado aún de financiación (ese tema se tratará previsiblemente hoy en la reunión entre el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas) ni de plazos (ídem). Por eso resulta bastante más que difícil aventurar valoraciones sobre la viabilidad del proyecto. Además, todo el mundo parece andar con pies de plomo, probablemente porque esto implica mucho dinero y muchas negociaciones y acuerdos con fabricantes de ordenadores y de software, con las editoriales (para la creación de materiales digitales), las operadoras de Internet o los sindicatos. La mayoría de los sectores implicados, en todo caso, se declaran preparados para ampliar lo que haga falta. Así lo dice un portavoz de la operadora de Internet Vodafone, y los fabricantes de equipos y de software dicen que ya tienen desarrollados productos y servicios adaptados a la educación.

Mucho más dinero costó salvar a los bancos y se resolvió en pocos días. Además está claro que las empresas involucradas tienen todo armado como para ponerlo en marcha cuando sea necesario.

Las editoriales de libros de texto también aseguran tener materiales y productos desarrollados para responder a esa digitalización, pero desde la asociación del sector, ANELE, plantean varias cuestiones que esperan que el Gobierno tenga muy en cuenta. "Nosotros estamos preparados, hemos estado y seguiremos estando a la vanguardia, pero habrá que fijar un calendario, buscar la manera de defender los derechos de autor de los contenidos digitales y tener un plan de financiación de los contenidos, porque para las editoriales va a significar un esfuerzo grande", expone José Moyano, presidente de ANELE. 

Pues será asi, aunque eso del esfuerzo grande… De cualquier modo, así como el venezolano Chávez hizo fabricar móviles a 8 euros (precio de venta al público) bien podríamos desde el estado acudir a China ya que  no en busca de móviles, sí de libros.  

Además, Moyano plantea que los profesores siguen demandando el libro de texto en papel y prevé un sistema en el que los contenidos digitales complementen los contenidos clásicos. (¿Sabía usted, amigo lector, que hay editoriales que “premian” a los profesores que eligen sus libros?) Y tampoco está muy claro aún hasta dónde debe llegar el papel de esas nuevas tecnologías dentro de la clase. ¿Y para qué está el maestro que aprobó la evaluación? La mayoría de los expertos advierte de que no anulan todo lo demás. ¡Expertos de capirote. NUNCA van a anular todo lo demás! ¿No se dan cuenta de que es APENAS UN RECURSO MÁS? Incluso sus más entusiastas defensores, como el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Pere Marqués, señalan que tampoco conviene, en una situación ideal, pasar de "un 50%" de las horas de clase basadas en las nuevas tecnologías. "Aunque un alumno tenga un ordenador, no hay que estar todo el tiempo delante", advierte. No tengo el gusto de conocer al profesor Pere Marqués, pero esa no es la idea. ¿A quién se le puede ocurrir tamaño dislate si se trata únicamente de un RECURSO!!!! ¿Cómo podemos poner a alguien frente a un ordenador el 50 % del tiempo de sus carga académica?  

"El cambio tardará tiempo", continúa Marqués, que defiende un cambio gradual. Ya hay desarrollados, por ejemplo, muchos modelos de tareas dependiendo de la dificultad. Por ejemplo, desde el más básico (el apoyo visual en la exposición del profesor o pedir a los alumnos que busquen imágenes y se documenten en Internet antes de la explicación) hasta las más complejas (una videoconferencia con una escuela de otro país durante la que se presenten temas en otro idioma). 

Cuando leo esto de “una videoconferencia con una escuela de otro país durante la que se presenten temas en otro idioma“  recuerdo cuando en Argentina se distribuyeron ordenadores a diestra y siniestra y varios colegios, en carta de “agradecimiento”, hicieron saber a las autoridades que a  su escuela aún no había llegado la electricidad. La respuesta de la responsable de la idea manifestó que por lo menos había servido para que el gobierno se enterara de que había colegios “sin luz eléctrica”. El gradualismo al que apela  Márquez  impondrá este disparate de las video-conferencias cuando los terrícolas bebamos el agua que acaba de descubrirse en Marte.  

Lo bueno, como dice Marqués, es que no se parte de cero. Aparte de las redes que existen entre profesores innovadores -Aulablog, Planeta Educativo, la red social Internet en el Aula, El Tinglado-. Y aparte de iniciativas estatales como Internet en Aula (con una inversión de Gobierno y comunidades de 484 millones entre 2005 y 2008, entre otras cosas, ha llevado Internet de banda ancha al 98% de los colegios) o la digitalización de contenidos por parte del CNICE, varias comunidades autónomas se han puesto las pilas (las diferencias ya se notan en la provisión de ordenadores: 2,3 alumnos por computadora Extremadura frente a más de nueve en Madrid, Comunidad Valenciana o Canarias). El proyecto de ordenadores portátiles (Tablet PC) para los alumnos de 5º y 6º de primaria de Aragón quizá es el que más se parezca al que propone Zapatero.

Se trata de un proyecto en el que la comunidad ha invertido unos 14 millones de euros entre 2005 y 2008, explica el director de Catedu, Gaspar Ferrer, que consiste en que cada alumno tenga un tabletPC y cada clase, una pizarra digital y conexión a Internet. Y su puesta en práctica tiene mucho de la flexibilidad que reclama Marqués. Los centros se han apuntado libremente (ya ha llegado al 90% de los centros). Con planes de formación, creación de materiales didácticos y equipos de asesoramiento externo, "uno de los puntos fuertes en el proceso de implantación es la adecuación en cada centro, incluso en cada profesor, a su ritmo para asimilar la herramienta y los cambios que su uso produce en las aulas. Nos preocupa muchísimo más la calidad y la seguridad y confianza del trabajo en el aula, que la velocidad en que los equipos se usen", dice Ferrer. Además, los equipos son de los centros y son éstos los que deciden si los alumnos pueden llevárselos a casa siempre (lo que suele ocurrir en zonas rurales), nunca o sólo en algunas ocasiones.

A propósito de “uno de los puntos fuertes en el proceso de implantación es la adecuación en cada centro, incluso en cada profesor, a su ritmo para asimilar la herramienta y los cambios que su uso produce en las aulas. Nos preocupa muchísimo más la calidad y la seguridad y confianza del trabajo en el aula, que la velocidad en que los equipos se usen“, vale la pena destacar que el Montessori School de Collado Villalba, en Madrid, ha “implantado” la nuevas tecnologías en sus aulas y  bastaron dos semanas de presencia en ellas para que los profesores las utilizaran con toda soltura, lo  mismo que los alumnos que trabajan con la novedad de la pizarra conectada al ordenador con toda naturalidad. Por eso me pregunto ¿es verdaderamente tan lento el cambio, es tan difícil implementarlo, necesitan los profesores una “formación especial” para poner en marcha el cambio?   ¿Qué significa  “Nos preocupa muchísimo más la calidad y la seguridad y confianza del trabajo en el aula, que la velocidad en que los equipos se usen “? ¿Es que nuestros maestros  no son capaces del “uso-aprendo”? ¿De qué dependerá que haya maestros entusiastas? ¿Por qué los hay apenas con mentalidad de funcionarios?  

"El horizonte es muy difícil de definir porque no podremos hablar de un nivel de integración total, con profundos cambios metodológicos en todas las aulas, en bastantes años", añade Ferrer, que insiste en que los docentes son la pieza clave: "Es cierto que para el profesorado, especialmente el primer año, le supone un esfuerzo importante ¿? y, para muchos, un cambio radical en su forma de trabajar en el aula ¿y?. Pero, también es cierto que asumen la responsabilidad de formar a los ciudadanos de una sociedad en la que la información fluye de una forma completamente distinta a como lo hacía hasta hace sólo una década" ¡EXACTO!. 

El instituto público Averroes, de Córdoba, lleva seis años en un proyecto de la Junta de Andalucía de introducción de tecnologías en el aula. Marta Pacheco es la coordinadora de esas tecnologías, e insiste en los incentivos para el profesorado, en la formación. Pero también dice que, si se va a hacer bien, "adelante", porque "la educación en España necesita un revulsivo". Como con todo cambio, aún se desconocen los resultados de éste, pero, ¿quién sabe?, podría ser ese revulsivo. Al fin y al cabo: con el ordenador, con Internet: "Hasta a los más trastos se les ilumina la cara", termina Pacheco.