La democracia huele a podrido

 por Carlos Á. Trevisi, 12 de junio de 2009.

 

 Ha sucedido en toda Europa: la ciudadanía ha prestado poca atención a las elecciones que acaban de celebrarse.  En España las derechas, que ya no saben con que arma disparar  al enemigo -me refiero al PSOE- , han presentado su triunfo en unas elecciones escaso interés como un referéndum en contra del gobierno. Así lo están vendiendo. 

 

Zapatero que se ha empeñado -con buen criterio, deduzco- en terminar con la gerontocracia del partido incorporando gente joven a su gobierno, no ha hecho más que seguir una línea que, en su momento,  lo incluyó a él como uno de los primeros "jóvenes" que propendían al cambio.

Está claro , sin embargo que no se puede prescindir de "gerontes" como Felipe González o Leguina, dos expertos "zorros" que , aún fuera del gallinero, y no siempre desacertadamente,  siguen diciendo lo suyo y, como es de esperar, casi nunca a favor del presidente. Y esto lo ha desacreditado, sobre todo cuando el "referéndum" venía precedido de temas muy caros a la mayor parte de los españoles: el aborto y la pastilla del día después. La falta de interés de la ciudadanía -respecto de la política en general y de los políticos en particular-, y los jóvenes que ocupan espacios importantes en el gobierno han transformado a Zapatero en el festín de todos aquellos que aspiran al poder a cualquier precio y de quienes todavía, encerrados en la jaula de los prejuicios,   no quieren saber nada con el cambio.

 

En realidad el cambio no es tal. La socialdemocracia española no es más que una derecha "benigna", como lo es en el resto de Europa y  como lo demuestra el accionar del gobierno que, pese a no querer saber nada con el "estado de cosas" impuesto por los neocons, termina abrazándose con Botín -no se si decir "a" Botín, que es mucho peor. Si nos detuviéramos a pensar en las semejanzas que hay entre el PP y el PSOE  en lugar de empeñarnos en marcar las diferencias, encontraríamos tanto en común que, si no fuera por la actitud prepotente  del PP -algo frecuente hasta cuando gobierna- difícil sería diferenciarlos.

Se suma a ello que los "simpatizantes" de esa "derecha benigna" -un 20/25 % de los votos que recoge el PSOE en las elecciones generales- , son votos que no vienen a nariz abierta, pero tampoco a pulmón lleno -hay un tufillo que tiene que ver con el descrédito de los políticos, los exabruptos de la derecha y una pesada carga de la que el PP no puede desprenderse: la Iglesia, que la obliga a hacer malabarismos.

Por esto mismo, habiéndose quedado en casa sin ir a votar para las europeas se ha dado en buena parte de la ciudadanía un  desgano que se justifica plenamente: "el tema no me interesa; tampoco creo que el gobierno esté haciendo las cosas bien; acaso  les sirva de lección".

 

Lo curioso, sin embargo, es que la gente no haya pensado su voto en relación con el desquicio que hay en el PP,  cuyos dirigentes están comprometidos judicialmente por todo tipo de maniobras que los involucran en negociados de hasta varios millones de euros y sin embargo hayan sido reelegidos en sus cargos*. (Fabra, Presidente de la diputación de Castellón, uno de los reelegidos, el fiscal le ha pedido dos años de cárcel**).

 

Esta claro que algo huele a podrido. Cuando la democracia divaga por estos meandros hay  que repensarla: no puede ser que sirva sólo para que la partidocracia se apodere de nosotros.

 

Referencias

  *  Joaquín Estefanía dice en Captura del Estado: Las elecciones ponen de manifiesto las limitaciones del voto como mecanismo de control de la corrupción.

**  "El PP ha sido absuelto con sobresaliente  "cum laude" del juicio popular celebrado el domingo en las elecciones municipales y autonómicas"  Declaración de Fabra en 2007.