AÑORANDO UN SUEÑO

 

Dicen que para querer.

hay que ver;

mas, aunque yo no la veía,

ya la sentía,

y con eso valía

para saber que la quería.

Pero no es cierto lo que digo,

en cuanto supe de su existencia,

en mis sueños aparecía;

de mi mano la cogía

y juntas por el parque,

paseábamos con alegría.

Pero que inciertos los sueños son

pues de ellos sólo nace ilusión,

que en un segundo mal contado,

todo desaparece sin haberte preguntado.

Lágrimas y llantos estallan en tu interior,

mas de qué te sirve;

de nada creo yo.

Dicen que llorar desahoga,

pero me frustraba,

pues nada podía hacer;

de brazos cruzados me quedé

esperando quizá otra oportunidad,

que sospecho, en mi caso nunca llegará.

"Tanto sufrimiento ¿por qué?", se preguntaban;

porque yo, aunque no la veía,

ya la sentía,

y con eso valía

para saber que la quería.

Me dijeron:

el tiempo cura las heridas;

mas yo pensaba:

otro dicho procaz que para nada valdrá,

aunque este me sirvió;

entonces el miedo me inundó,

pensando que todo iba a olvidar;

y pensaréis, "mejor así;

pues todo el sufrimiento se irá."

Se irá,

pero con él todos los buenos momentos

que a su lado pasé;

pues, aunque sólo en sueños fué,

es lo que he de mantener,

y por guardarlos en mi mente lucharé.


POR: Elena Martínez, 13 años