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LA JUVENTUD EUROPEA Y LOS VALORES DEMOCRÁTICOS

  por Patricia Trevisi Lannoó

2ª Parte

2.1.2 Qué es la cultura


Cultura es todo lo que hace el hombre. Se es culto, entonces, en la medida en que se “hace”. Así, el hombre es a partir de sus actos. En este sentido, fijando metas y estableciendo procedimientos, recrea la cultura en la que está inmerso.
La cultura, para ser trascendente, exige de personas en actitud creadora, tipos armónicos [equilibrados] que sepan que su “estar” en el mundo está íntimamente ligado a la verdad de ser únicos, de ser uno en sí mismos aunque a partir de los demás. Se es culto en la medida en que uno se prodiga en el esfuerzo y se renueva en la recreación del encuentro con el otro, contagiando con fervor la puesta en común. Así, en el ámbito de la cultura no se juzgan niveles de conocimientos sino sabiduría de vida. Y la sabiduría de vida se logra en el esfuerzo por armonizar las actitudes volitivas, afectivas, intelectuales y de libertad. Nuestra cultura nos obliga a repensar cuidadosamente el complejo vivir actual, que a todas luces nos va impulsando al desinterés por los demás, a un sálvese quien pueda, al desencuentro.
Tal como se plantea nuestra forma de vida, ha quedado demostrado que altera el tiempo –lo acelera-, achica el espacio –excluye al diferente- e impone lo intrascendente. Todo lo contrario de lo que debería ser, pues si la vida no es capaz de abrirse a la plenitud del amor, de la inteligencia y de la libertad; si no hospitaliza al hombre que cae en el error para relanzarlo al mundo en busca de nuevas oportunidades, terminará sometiendo nuestra imaginación, quitándonos la libertad de hacer nuestros propios qués, cómos y cuándos y sometiendo nuestras conciencias en beneficio de una conciencia colectiva que vulnere nuestra existencia.
Ese es nuestro compromiso.

 

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