Siglo XVII

  1. en América

2. en Europa

(Por estudiantes del ciclo de bachillerato)

 

 

1. En América

      El arte barroco hispanoamericano

La Europa del siglo XVII presenció el encubrimiento de las monarquías absolutas y el fin de las guerras de religión. Esa centuria asistió, también, a la génesis de un gran movimiento artístico, el Barroco, que se prolongó en todos los órdenes de la vida y abarcó toda la realidad. El estilo Barroco rompió el equilibrio clásico, rebelándose contra las normas establecidas. La proporción y la moderación dejaron paso a un deseo obsesivo del movimiento: la línea curva, remplazó a la recta; la fuerza a la serenidad.

La arquitectura barroca tiene planta cuadrada con cruz griega interior; planta circular o planta de cruz latina, rectangular en forma de salón, etc. Lo Barroco es lo complicado, lo que subordina todo a una expresión de conjunto. La curva siempre le acompaña. La primera iglesia construida en este estilo es La Jesús, en Roma, por Vignola. Sus templos se caracterizan por la presencia de complicados, hermosos y artísticos retablos. En el estilo Barroco entró por mucho lo americano, como que daba al habitante del nuevo mundo la oportunidad de hacerse presente en el arte.

Los artistas del Barroco quisieron impresionar al espectador con obras de arte: se dirigieron a los sentidos y a la imaginación. La ilusión de enormes espacios, las proposiciones colosales y la grandiosidad, sumados a los materiales empleados (piedra, mármol, pintura, oro y estuco), produjeron la sensación buscada.

Italia dio a luz al Barroco; este irradió desde allí al resto de Europa y desde allí a toda Hispanoamérica.

En Méjico, la mano de obra indígena transmitió ciertos caracteres que recuerdan los de las artes prehispánicas. En el siglo XVII nació el estilo colonial, interpretación americana del Barroco  que este produjo una fabulosa cantidad de monumentos; el aporte indígena cobró jerarquía propia y gradualmente los indios se adentraron en las creaciones arquitectónicas, primero como ayudantes de sus maestros y luego creando  obras arquitectónicas en las que ellos mismos resolvían los problemas de forma y color. Las ciudades mejicanas se poblaron con  muestras extraordinarias de este movimiento, tales como catedrales, templos, palacios, capillas, ayuntamientos y casonas.

El Barroco se encuentra en la decoración de la catedral de México, con retablos de gran belleza; en la iglesia de la Santísima Trinidad, que fue construida por Lorenzo Rodríguez entre 1755 y 1786; en la catedral de Panamá; en la Iglesia de la Compañía, en el Cuzco.

      Caracterizar la educación en Hispanoamérica.

Durante los siglos XVI y XVII, fundar una cuidad, para los españoles, era al mismo tiempo erigir un templo y fundar una escuela, por eso si bien la educación no era muy buena, nunca faltaron ni maestros ni textos de estudios en las colonias para educar a los niños y a las niñas.

El obispo de Tucumán, José Antonio de San Alberto, quería fundar escuelas en todos los cuartos y colegios en todas las ciudades; pensaba que los curas debían tener disposición para la enseñanza. Pero no quería escuelas para formar beatos sino que deseaba hacer de los educandos laboradores diestros; era la suya una escuela preparatoria para la vida practica.

En Córdoba se fundo en 1610 un Colegio máximo solo para jesuitas, pero en 1653 se convirtió el colegio en una universidad con las puertas abiertas a todos los que quisieran graduarse. Contaba con las facultades de arte y teología, física, metafísica y lógica. En 1687, Tomas Félix de Aragoña  siendo gobernador de Córdoba fundó el colegio Nuestra Señora de Monserrat. El gobernador intendente Marqués de Sobremonte fomentó la enseñanza primaria fundando escuelas en los curatos de su jurisdicción conforme a sus instrucciones de 1791 y obligó a los padre a contribuir al pago de los maestros y a enviar a sus hijos a las escuelas.

En su visita a Catamarca en 1783, San Alberto recibió de unas damas el ofrecimiento de crear de su peculio una casa de huérfanas, así se levantó en aquella ciudad una institución para la enseñanza de las niñas.

En San Luis, después de la expulsión de los jesuitas, la enseñanza continuó en manos de clérigos seculares.

La institución máxima en la enseñanza en la ciudad de Buenos Aires fue el colegio San Carlos de Buenos Aires. En 1772 se fundaron los reales estudios, siguiendo un plan que abarcaba la creación de la universidad de Buenos Aires, un colegio convictorio (Actualmente el Colegio Nacional de Buenos Aires) y un seminario. Pero la universidad no llegó a construirse. En 1787 el doctor Monteo presento un plan de estudios donde se imponían toda clase de castigos como azotes y el uso de las fuerzas públicas. El virrey aprobó la ley pero excluyó los castigos físicos. En 1792 se fundo el Colegio San Carlos, que se parecía por su plan de estudios y métodos a la universidad de Oxford.

En 1800 el Rey decidió fundar la Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat, quedando los religiosos separados de su dirección y gestión.

En 1801 se crearon los censores regios para vigilar que en las universidades no se enseñasen doctrinas contrarias a la autoridad y a la religión de la corona.

      Como se realiza el comercio entre Buenos Aires y la metrópoli en estos Siglos?

El Comercio entre América y España estaba dificultado por  piratas, filibusteros y corsarios que trabajaban para beneficio propio o para la corona de otros reinos, como Inglaterra. Las dificultades llegaron a tal extremo que todo buque español que se aventuraba a atravesar el mar en uno u otro sentido podía estar seguro de tener que enfrentar bandas de saqueadores de Inglaterra, Francia y Holanda. Si escapaba de unos, había de caer en manos de otros y esto significaba la muerte de toda la tripulación y, por supuesto, la perdida de la carga.

Esta situación obligo al gobierno español a orzar dos flotas de guerra, que cada seis meses salía de Cádiz dando convoy a todos los barcos de comercio que llevaban mercadería a América y a los que iban a retornar de allí con valores y frutos coloniales.

Las dos flotas marchaban juntas hasta la isla de Santo Domingo. Una se llamaba Flota de Tierra Firme y la otra Flota de la Nueva España. La de tierra firme desembarcaba en Portobelo, costa de Panamá, todo el surtido del Perú. Este surtido pasaba de allí al Callao, del Callao al Alto Perú, y entraba mas tarde en la Provincia del Tucumán. De allí se llevaba a Córdoba y luego a Buenos Aires.

A simple vista se comprende cual era la situación de las miserables provincias sujetas a este trafico tan absurdo, tal el caso de Buenos Aires, que no podía surtirse sino con lo que le llegaba vía Córdoba, con lo que esto significaba para la vida cotidiana. Por otro lado, aunque las mercancías llegaran, Buenos Aires no tenia con que retornarlos, ya que nuestro país no era un país minero y no se podían enviar a Paraná cruceros de lana, trigo o charque, que eran los únicos artículos que podrían haber facilitado el intercambio.

Por otro lado, el Perú necesitaba negros esclavos para la agricultura tropical y para mil tareas, sin tener otro puerto por donde recibirlos que el Río de la Plata, porque siendo esta una mercancía muy cara, por su cuidado, por su cargamento y por su alimentación, era indispensable que viajaran  directamente a Buenos Aires porque no podía hacerse por el Cabo de Hornos. Los capitanes de los barcos que comercializaban esclavos introducían mercadería de contrabando cuando llegaban al puerto de Buenos Aires a un costo mucho menor que el que el costo que implicaba el comercio de las dos flotas por el Istmo. Comenzó así a comprenderse la importancia del puerto de Buenos Aires para el comercio con España, y surgió una divergencia entre quienes querían habilitarlo y quienes se oponían debido a los intereses del monopolio comercial que se daba en aquella época.

2. En Europa

El período de crisis por la que pasó Europa en el siglo XVII fue uno de los más duros de la historia. No sólo por la regresión económica de ese momento, sino por el enorme descenso demográfico sufrido, impactos ambos, que se dieron principalmente en la zona mediterránea. Una crisis, que lamentablemente se pudo haber evitado de haber tomado las precauciones debidas.

Luego del proceso de expansión vivido durante los siglos XV y XVI, Europa se fundió en una profunda crisis que duró casi un siglo. Una crisis que la caracterizan diversos rasgos, siendo el principal el demográfico, ya que desde finales de la Edad Media la población había aumentado continuamente, hasta que se detiene bruscamente en el siglo XVI llegando incluso a retroceder en muchos lados.

Los motivos de este estancamiento fueron el hambre, las guerras y sobre todo, la peste, una enfermedad que se creía superada luego de que en el siglo XV arrasara con casi la mitad de la población del continente, pero que rebrotó con mayor virulencia agregándole esta vez, otras enfermedades mortales como el tifus y el cólera.

El hambre se debió a una secuencia de malas cosechas, ya que la agricultura era la principal actividad económica, pero sin embargo no se desarrollaron nuevas técnicas para aumentar así la producción. Una producción que debía aumentarse ya que el aumento considerable de la población de los siglos anteriores exigían una mayor demanda, lo que provocaba que todo lo que se producía, fuera consumido inmediatamente.

Por este motivo no sólo el hambre afectó a una gran cantidad de la población, sino que disminuyeron enormemente los matrimonios, descendiendo consigo la tasa de natalidad. A esto se debe agregar que la mala alimentación acarreaba enfermedades y epidemias.

Las guerras fueron el tercer factor determinante en esta crisis, ya que no solo debemos contar las muertes por influencia directa de las batallas, sino que los daños provocados en otros campos, como pueden ser las cosechas y el aumento de las cargas fiscales colaboraron en ella.

A modo de ejemplo, la Guerra de los Treinta Años, que tuvo a Suecia  y Alemania como protagonistas,  produjo que algunas regiones perdieran hasta un setenta por ciento de su población e incluso más, como la ciudad alemana Saco de Magdeburgo, que pasó de 30.000 habitantes a 5.000, y al finalizar la mencionada Guerra quedó con menos de 1.000.

Otro de los factores determinantes fue la crisis económica, que provocó un retroceso general del comercio. Durante este siglo los precios oscilaron permanentemente, perjudicando así a gran parte de la población, aunque algunos lograron prosperar, como los burgueses que acrecentaron su importancia comparados con otras clases sociales.

Este impacto fue bastante desparejo y unas zonas fueron más afectadas que otras. La peor parte se la llevó la mediterránea, que dejó de ser el centro de desarrollo económico, mientras que Italia  y la Península Ibérica ingresaron en un gran período de decadencia.  Francia vivió una situación intermedia, ya que mientras políticamente adquirió una gran influencia a nivel continental, económicamente quedó muy rezagada ante Inglaterra, que se comenzaría a afianzar como potencia mundial. Y esto es debido a que en este país, como en los Países Bajos, y Suecia, la crisis no fue tan significativa.

Pero, ¿que sucedió para que esto aconteciera? la respuesta es simple ya que debemos comprender que pese al desarrollo de la industria y el comercio en los siglos anteriores, la agricultura seguía siendo el factor económico determinante y casi toda la población vivía aislada en el campo consumiendo lo que ellos mismos producían.

Mientras tanto, los acaudalados adquirían puros bienes santuarios, por lo que este dinero no era reinvertido en el desarrollo y la producción, sino que era más bien invertido en préstamos a las monarquías absolutas, que muchas veces las invertían en guerras, o si no en productos de lujo y otros fines no tan productivos.

Y si queréis buscar un ejemplo claro y práctico, no hay uno mejor que el de Italia. Allí durante los siglos anteriores se desarrollaron las primeras industrias textiles, las que tenían un rotundo éxito, pero ya desde el siglo XVI se dedicaron a proveer exclusivamente a las cortes con productos de mucho lujo, y las ganancias obtenidas eran invertidas por los comerciantes en propiedades agrarias y por supuesto, en préstamos para los reyes y nobles. Esto llevó a que no se invirtiera en la industria, llevando a una crisis económica muy profunda.

Inglaterra, sin embargo, fomentó el desarrollo de la agricultura y una enorme producción industrial que favorecieron en definitiva, la expansión comercial de ese país, principalmente gracias al empleo del comercio ultramarino.

Así es como encontramos a dos países que tomaron decisiones completamente opuestas y vemos el resultado obtenido por unos y por otros. Y si vamos a la realidad, y traspolamos esto hasta hoy en día, podemos ver que muchas diferencias aún se notan, y los comienzos de este presente los podemos hallar en este período histórico.

Este fue el panorama de Europa en el siglo XVII y su profunda crisis, con sus causas bien delimitadas al igual que los resultados obtenidos por la mala administración de los ingresos.