REFLEXIONES SOBRE LA REALIDAD SOCIAL

por Ricardo L. Plaul

 
 

Paulo Freire afirmaba que en las sociedades humanas dependientes, el pensamiento y el lenguaje (que conforman un todo interactuante con la realidad histórica) están alienados, enfermos. En estas sociedades se manifiesta un pensamiento falso, inauténtico sobre sí mismas. El concepto de realidad de esas sociedades no se corresponde con la realidad objetiva, sino con la realidad que se imagina el hombre alienado que las integra.

Así, parte de la clase media argentina vivió el sueño primer mundista que Menem y sus secuaces les vendieron durante diez años, sin memoria de la “plata dulce” y el “deme dos” de Martinez de Hoz, indiferentes a los reclamos de los que pagaban el delirio del “uno a uno” y la perversión del ajuste. De La Rúa y su entorno “sushi” continuaron con el mismo modelo económico, atraídos por el estilo de vida de la sociedad dominante, eran cómplices del saqueo del país, de la corrupción generalizada de los funcionarios, de la destrucción del sistema educativo y de la salud pública, de la desocupación y la pobreza crecientes. Su cultura alienada les impedía entender que su pensamiento y su expresión del mundo no pueden encontrar aceptación más allá de sus fronteras.

 Este gobierno aparentemente débil fue sin embargo extremadamente fuerte y criminal a la hora de reprimir las manifestaciones de descontento.

 

“Cuando las masas populares superan la etapa de la fascinación creada por el proceso social de su propia emergencia y lentamente anuncian, por medio de su acción política, que están acercándose a una etapa de suficiente organización como para poder romper definitivamente su humilde silencio, las capas dominantes tratan por todos los medios, de detener violentamente ese proceso.” P. Freire

 

La cultura del silencio, rota en principio por los piquetes y luego por los cacerolazos y las Asambleas de vecinos, siguió imponiéndose a través de los multimedios dominados por grupos multinacionales, especie de metástasis de quienes dictan las normas en los organismos internacionales, en los centros del poder financiero y en nuestra Madre Patria del Norte.

 

La metrópoli prescribe su palabra, dicta sus comunicados, silenciando efectivamente a la sociedad dominada”.P. Freire.

 

Hoy el gobierno, como otros gobiernos latinoamericanos (Lula, Tabaré, Bachelet), visten su keynesianismo neoconservador de progresismo discursivo y mantienen al interior de sus países las mismas contradicciones capitalistas de siempre con las secuelas que siempre produce la concentración de la riqueza en pocas manos.

Cuando los sectores populares, a través de la participación responsable y democrática, rompan la barrera del silencio y comiencen a ocupar el lugar de la palabra, históricamente silenciada; cuando se organicen y construyan colectivamente un proyecto común, desde la diversidad de sus identidades;  quizás puedan abrirse las compuertas de la utopía solidaria que intentamos construir.