La  Argentina vista desde España

por Carlos A. Trevisi (2002)

 
  La sociedad española autoriza tantas visiones de Argentina cuantos españoles la habitan. Los mayores la recuerdan con afecto; los jóvenes no la reconocen y su estado de postración inspira lástima en los intelectuales.
Aunque en general se puede decir que a los argentinos residentes se nos respeta a partir de lo que hacemos, el hecho de no aparecer en los diarios, como sucede con otros ciudadanos latinoamericanos, y no estar agrupados en guetos, nos da un cierto prestigio. Tampoco son de verse casos sonados en los que se involucre a un argentino en hechos delictivos. Se dirá que es poco, pero es así.
Sin embargo, los últimos acontecimientos registrados en la Argentina han actualizado su vigencia e impulsado un dolor generalizado por tratarse de un país "tan rico". Este "pucherazo" de afectividad no excede lo puramente doméstico y los que andamos la España del "milagro económico" ponemos más énfasis en lo que se dice en otros ámbitos, en los que descubrimos a diario que poco y nada se sabe de una Argentina vacía, vergonzante y, por eso, oculta.

Un suplemento turístico del diario "El País", (Nº 16, "Glaciar Perito Moreno") al dar los "datos básicos" de la Argentina, en el rubro "Moneda", dice textualmente: "dólar norteamericano que llaman peso".

Dirá usted que con este dato está todo dicho. Pues no.

Para la mayoría de los españoles -los periódicos lo ratifican- Menem es un hedónico que, como todos los presidentes latinoamericanos que al terminar sus mandatos fueron presos, destrozó el país. Se comentan los escándalos familiares, se habló en su momento de la primera dama "sustituta" y de Zulema que todavía anda buscando a los asesinos de su hijo.
De De la Rúa se dijo que era incomprensible que fuera del Opus Dei y perteneciera a la Internacional Socialista. Se habla de su hijo, el casado con la cantante colombiana, de quien se comenta que influye sobre su padre y en las resoluciones que adopta como gobernante (ratificado por un artículo de Morales Solá que publicó "El País").
Con motivo de la visita de Cavallo a España para explicar que "no venía a pedir" porque la Argentina no necesitaba nada más que la confianza de los inversores, las burlas a tan ostentosa pretensión sonaron en todo el territorio español.
Todo el mundo reconoce a Perón y a Eva Perón por las ayudas que se brindaron a España con motivo de las feroces escaseces de posguerra. Hay una avenida que lleva el nombre de Perón y hasta una estatua pedestre en su homenaje en la intersección de ésta con Orense.

Las ONG que cubren el mundo ofreciendo ayudas omiten a la Argentina por ser un país que no necesita. Cuando uno aclara que se mueren 47 chicos por día a causa de enfermedades no necesariamente letales (sarampión, diarreas, neumonías, etc.) nadie lo puede creer y se reitera aquello de "en un país tan rico...!".
La mayoría de los profesionales jóvenes incluye a la Argentina en el paquete de países latinoamericanos; no son capaces de identificarla en el mapa y en algunos casos preguntan si "por allá hace frío" cuando Madrid nos obsequia con sus 40 grados a la sombra.

El "boom" turístico que hay en el mundo no incluye a la Argentina. Está lejos y es cara. Los españoles viajan a Centro América, a Cuba, a Santo Domingo y a México; difícilmente a la Argentina. También viajan a Kenia, donde pernoctan sobre los árboles para contemplar, sin riesgo de sus vidas, a los leones que al amanecer se acercan a saciar su sed a la vera de lagos y ríos .
La Argentina no figura especialmente en la currícula escolar. Sólo se cita Buenos Aires como ciudad Capital. Al hombre que vive en ella, al "porteño", los periodistas lo llaman "bonaerense" y la gente suele confundir la Ciudad de Buenos Aires con la Provincia de Buenos Aires.

Para los españoles San Martín es irrelevante. El héroe americano es Simón Bolívar. La historia argentina está al margen de los intereses de España. Sus historias no se cruzan.
Ahora que ha comenzado a hablarse de la Antártida nadie se refiere a ella como territorio argentino. Se la llama, simplemente, "la Antártida". A diferencia de lo que sucede con Chile, cuyo Pinochet se ha llevado todo el cartel, los “Videla y cia.” de nuestro país pronto serán, para el español medio, un "Ése tal Videla era un general argentino, ¿no?"
Nadie reconoce a Verbitsky, ni a Lanata, ni a Grondona ni a la Guiñazú. Nadie habla de la Fortabat, ni de los Pescarmona, ni de los Macri...

Uno se siente orgulloso, sin embargo cuando en los suplementos de cultura de periódicos y revistas aparecen a diario los Borges, los Sábato, los Piglias, las Pisernik, los Baremboin, los Bocca... pero no puede dejar de pensar que estos últimos habrían sido lo que son aún no habiendo nacido en la Argentina, y que los Menem, los De la Rúa, los Videla, los Fortabat y los 47 chicos que se mueren por día son producto nacional, son los logros de la Argentina.

Corre mucho en España un chiste que habla de dos argentinos que asisten a una fiesta en Madrid. Según van entrando uno le pregunta al otro: "Che, ¿les decimos que somos argentinos?" . El otro le contesta: "No, que se jodan".

Es una lástima tamaña confusión. Una Argentina que pudiendo ser no lo logró -el interior- y otra, la que se proyecta al mundo -Buenos Aires- que no pudo ni quiso ser, la del "que se j..."