Racismo

Hemos destacado reiteradamente que la violencia se ha apoderado de todos nosotros. Desde el desprecio hasta la paliza más cruel, la mayoría de nuestras  actitudes se deslizan por  ese ámbito. No es el caso analizar sus causas, que por otra parte hemos señalado en los numerosos artículos que nutren nuestra separata sobre sociedad, sino más bien en ratificar sus contenidos con el diario acontecer. Así como en el mejor equipo de sonido la mejor producción de Pavarotti  resulta desastrosa simplemente porque uno de los componentes del  equipo falla, del mismo modo bien puede decirse que en nuestra sociedad los brutales extremos de violencia a los que hemos llegado son significativos de la necesidad de un ajuste del sistema para evitar su propagación "ad libitum".

En ocasión en que volvía de Madrid a la sierra, donde vivo, en un bus de la única empresa que nos acerca a la capital, las calamidades a las que nos sometió el conductor en el trayecto no tuvieron límite: desde detener el vehículo fuera de los lugares para ascenso y descenso de pasajeros, en plena cuneta, hasta circular a inusitada velocidad por la carretera local donde sucesivos señalamientos con elevación de la calzada (lomos) terminó con nuestros riñones. Al bajar le advertí que así no podía conducir, que no había dejado infracción por cometer y que lo denunciaría. Una señora, sentada en primera fila, detrás del conductor, dirigiéndose a mi,  dijo entonces: "Usted tendría que volver a su país, donde seguramente tendría mejores servicios que los que le presta éste". Pensé lo mismo que seguramente estará pensando usted. Afortunadamente no sucede con frecuencia, pero basta con que así sea unas pocas veces para que uno se dé cuenta de que alguna de las partes del "sistema" no permite escuchar bien a Pavarotti.

Hace apenas unos días, y le ruego que  visite el video que expongo a continuación, un joven de 20 años, en un tren de Barcelona, agredió a una extranjera. Una vez más el síntoma de que algo no anda. Pero algo peor (que agrega al dislate) sucedió en el ínterin: ningún pasajero de los que viajaba en el tren salió en su defensa. Se ve un joven sentado prácticamente enfrente de la agredida, impávido, que no mueve un pelo. Se agrega a esto que el joven cuando fue detenido arguyó, en su defensa que estaba borracho. Todo un galimatías de vergüenzas que hablan de algo más que de una señora muy correcta que me invita a que me vuelva a mi país o de un joven que, como verán, patea en la cara a la ecuatoriana de 15 años.

Es menester hacer un esfuerzo para que estas cosas dejen de suceder, aunque es de decir que resultará especialmente difícil:  si las lealtades aún entre los más allegados se mudan de unos a otros a partir antes bien que de los afectos de las conveniencias, ¿qué puede esperarse del "hermano" tan predicado, que ni sabemos quién es ni nos interesa saberlo?

Agresión en el metro de Barcelona (Video)

PRAXIS

     Cuadernos de Pedagogía, 2004

        Racismo biológico, racismo de inferiorización

El racismo clásico (o racismo biológico) es una ideología precisa en la que se cree que hay una correlación entre el patrimonio genético y las capacidades intelectuales o disposiciones morales. Asume que todos los miembros de una raza poseen unas cualidades concretas; que hay razas superiores e inferiores, y que aquéllas más privilegiadas están autorizadas a dominar, explotar o destruir a las inferiores si es necesario. Así pues, el etnocentrismo y la xenofobia serían matrices culturales que favorecen la aparición del racismo en una sociedad concreta, pero, si bien son condiciones necesarias, no son suficientes. Para que el racismo tome su verdadera dimensión será precisa la aparición del componente ideológico de legitimación de la dominación en base a los caracteres propios y permanentes del otro.

El racismo biológico tiene su origen en la utilización del concepto de diversidad racial aplicado a los seres humanos, que pretende agruparlos y clasificarlos en función de rasgos morfológicos como el color de la piel, la forma del cráneo, etc. Defiende la existencia de diferentes razas y asocia a sus características físicas y biológicas categorías sociales como superior e inferior, e incluye definitivamente el factor ideológico para legitimar situaciones de explotación. La UNESCO, después de la Segunda Guerra Mundial y del holocausto judío, convocó cuatro conferencias mundiales (entre 1950 y 1967) a las que acudieron expertos de todo el planeta. Estos expertos concluyeron inequívocamente que el concepto de raza biológica no se puede aplicar a la especie humana, ya que en las personas, hablar de raza, es hablar de un mito social y en ningún caso de un fenómeno biológico. Los biólogos moleculares y los expertos en genética de poblaciones del proyecto Genoma Humano confirman aquellas conclusiones de los informes de la UNESCO. 

      Racismo diferencialista, racismo culturalista, neoracismo

El racismo diferencialista, también llamado racismo culturalista o neoracismo, pone más el acento en las diferencias culturales que en las biológicas. A menudo se manifiesta por considerar incompatibles las diferentes culturas, y por eso exige la expulsión de los grupos minoritarios o la no-aceptación de trabajadores extranjeros. También pone el acento en la segregación espacial de estos colectivos diversos culturalmente. Así, por ejemplo, una vez que se hace evidente que los trabajadores extranjeros son necesarios para la economía del país, se exige que se les recluya en barrios residenciales específicos para ellos, o que existan unas escuelas especiales para sus hijos, de manera que no se mezclen con los hijos del grupo autóctono.

Es el racismo moderno, el racismo que algunos partidos políticos europeos de extrema derecha han utilizado para canalizar el descontento de las masas populares hacia la inmigración extracomunitaria. Así, han utilizado a estos grupos como chivos expiatorios de la falta de prestaciones sociales para todos o de la pérdida de los valores o de la identidad colectiva de los grupos autóctonos. Algunos líderes europeos de estos movimientos, como el francés Jean Marie Le Pen o el austríaco Joerg Haider, niegan que sean racistas y llegan a argumentar cínicamente que estas medidas van a redundar en beneficio del mantenimiento de sus culturas de origen para que así puedan regresar con más facilidad a sus países cuando no sean necesarios. En cualquier caso, el racismo diferencialista siempre tenderá a segregar a los grupos de diferentes culturas argumentando la incompatibilidad cultural.

Agresión en el metro de Barcelona (Video)

Sobre el racismo en las aulas, por Juan Goytisolo, El País, 17 de agosto de 2008

     [...]... alumnos de secundaria son invitados a marcar una crucecita indicativa de su apreciación positiva o negativa en una decena de casillas en las que se lee: Gitanos, Marroquíes, Judíos, Europeos del Este, Africanos, Asiáticos, Latinoamericanos, Estadounidenses..., y pongámonos en la piel de una muchacha o de un joven que, en el brete de valorar a una comunidad que tal vez desconocen, darán una respuesta basada, no ya en la experiencia propia de las aulas, sino en los prejuicios de la opinión ajena

 

  1. Público.es - "El nivel de racismo en España ya es preocupante"

¿Qué problemas tienen?

Además del acceso al mundo laboral, tienen problemas en el sector servicios, especialmente en el privado, al no permitirles la entrada a discotecas, bares, acceso a la vivienda... Aunque no se les dice abiertamente: "No le alquilo a usted el piso porque es inmigrante". Los ciudadanos deben entender que discriminar es un delito. No puedes poner un anuncio en el periódico diciendo que se abstengan los inmigrantes.

 

Razas, Por: Tomás Buch (RIO NEGRO ON LINE)

http://www.argenpress.info/2009/10/razas.html

Nicolás Guillén, el gran poeta cubano, en uno de sus poemas dice: "Soy hijo y nieto de esclavos: que se avergüence el amo".

 

Identifíquese, que usted es negra por JOSEBA ELOLA , El País, 30 de agosto de 2009

La ONU da la razón a una española a la que se le exigió la documentación sólo por su raza

 

La base visceral del racismo es resistente a la educación

 Un experimento ilumina la raíz del prejuicio racial más inconsciente

    JAVIER SAMPEDRO - Madrid - 09/01/2009 , El País

El racismo que colonizó la Alemania de Hitler no tiene nada que ver con la biología, salvo por la metáfora del virus ideológico. Pero los neurólogos distinguen con claridad ese fenómeno racional de otro racismo inconsciente, similar a una fobia y producto de la evolución de nuestros ancestros. Un experimento psicológico con personas de varias etnias ilumina hoy una de las mayores fuentes de dolor y destrucción de la historia humana.

 

El racismo nos impide verlo en toda su hermosura por Eduardo Galeano, Posteado por: redci | Julio 31, 2010
    “Lo aseverado (en el video) no es sino, el resultado de la herencia colonial que mantiene la categorización entre buenos y malos, entre pobres y ricos, entre ignorantes e inteligentes, práctica deplorable que obstaculiza la construcción de una sociedad intercultural. Casos como estos con los que se denigra al hermano pueblo afroecuatoriano no pueden ser tolerados”, señala Silverio Chisaguano de la Comisión Nacional de Estadísticas para Pueblos Indígenas y Afroecuatorianos […]

España, a la cola en medidas antiracistas , PAULA DÍAZ

El 'Índice de Políticas de Integración' critica los prejuicios a los inmigrantes 

 Pegado de http://www.publico.es/

 

 

 

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