Ay, la Iglesia

por Carlos A. Trevisi

 

El mayor problema de la Iglesia , por Carlos A. Trevisi

¿Podrá el Papa Francisco con él?

 

 

Por aquí van los tiros: "Esperemos que lo dejen trabajar, y que no acabe como el pobre Juan Pablo I"

 

La “silenciosa oposición” al Papa Bergoglio

 por Jesús Bastante, 22 de marzo de 2013 a las 17:45

(Jesús Bastante).- Apenas lleva una semana como Papa, y parece que la historia hubiera pegado un vuelco. ¿Es Francisco el Pontífice que necesitaba la Iglesia? Más aún, ¿es la que necesita la sociedad globalizada del siglo XXI? En un mundo cada vez más pequeño, donde cualquier noticia llega de inmediato al lugar más recóndito del globo, los primeros gestos y decisiones de Bergoglio han generado unaola de optimismo y apoyo sin precedentes en los últimos pontífices. Y, paralelamente, si bien en silencio, o bajo el amparo del anonimato, comienzan a surgir las críticas a la "humildad" del nuevo Papa, a quien acusan de querer "enterrar" la involución postconciliar auspiciada por los dos anteriores Pontífices.

El llamado de Francisco a una mayor austeridad, su sueño de que ésta sea una "Iglesia de los pobres y para los pobres", la ausencia de oropeles en su vestimenta y gestos como el de pedir la bendición del pueblo o quedarse a la puerta de la parroquia de Santa Ana para despedir a sus fieles son gestos, sin duda, revolucionarios. Y también indicativos de que ciertas cosas están cambiando. Para disgusto de algunos. ¿De quiénes?

En primer lugar, de la Curia. Jorge Mario Bergoglio no es el Papa que hubieran elegido desde la estructura. Scola o Scherer eran los hombres destinados a una "reforma tranquila", que no tocara lo esencial y mantuviera el misterio en torno a la figura papal y al papel de los organismos vaticanos. Dar carpetazo al Vatileaks y aceptar pequeños cambios pero sin tocar lo esencial: el poder en manos de unos pocos. Sin embargo, Francisco ha sido claro. "El verdadero poder está en el servicio", afirmó, en la línea de las últimas palabras de Benedicto XVI, con quien almorzará mañana y que quiso, en sus últimos días, denunciar los tejemanejes de una estructura que no puso o no supo hacer entrar en vereda.

En segundo término, los nuevos movimientos. Se vio en la misa de inicio de Pontificado de Bergoglio, por otro lado muy numerosa. Allí cabían todos en la Iglesia. No sólo los kikos, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo y demás, cuyas pancartas, por cierto, prácticamente desaparecieron de la otrora conquistada plaza de San Pedro. Los "apóstoles de la nueva evangelización", a quienes Juan Pablo II había conferido en exclusiva la capacidad de considerarse Iglesia, han de reubicarse y buscar su sitio en una institución en la que parece que, por fin, pueden caber todos. Las congregaciones religiosas, auténticas vapuleadas durante los últimos treinta años, vuelven a respirar, y se sienten con la libertad y la confianza para continuar llevando a cabo su labor, en algunos casos milenaria. También los fieles "de a pie", que consideran al nuevo Papa mucho más cercano, en sus gestos y actitudes, que los pontífices anteriores.

En tercer lugar, los apologetas. Muchos representantes de la "caverna" eclesial, mediática, social y política, se encuentran ante la tesitura de la obediencia ciega a la figura papal, y la sensación de que el nuevo pontífice puede "traicionar" unos principios irrenunciables. Si ya fueron muchos los que, más o menos abiertamente, criticaron la renuncia de Benedicto XVI por "haberse bajado de la cruz", temen que la apertura que sugiere Bergoglio "acabe por romper la Iglesia". Y es que los últimos cismas en la Iglesia católica casi siempre se han dado del lado de los ortodoxos, en momentos de papados reformistas. Los "progresistas", simplemente, se convierten en indiferentes, no hacia el hecho religioso ni hacia la fe, sino al funcionamiento de las estructuras.

En cuarto lugar, muchos obispos, sobre todo en los países de la "vieja Europa", especialmente España, a los que el nombramiento les ha pillado "con el paso cambiado" y que, de momento, han optado por esperar para ver si Francisco frena en los pasos que está dando, o pasa el tiempo y la Curia consigue "atar" algunos de sus movimientos. En todo caso, esta estructura está dispuesta a "morir matando".

El prestigioso vaticanista Marco Politi (Il Fatto Quotidiano), también ha alertado de las resistencias internas al "papa de los pobres" que provienen de parte de sectores tradicionalistas y conservadores de la curia romana ya comenzaron.

Para Politi, es justamente la determinación mostrada por Francisco la que ha generado estas reacciones subterráneas internas a la estructura eclesiástica. "Exigir una Iglesia pobre a eclesiásticos irreprochables significa poner en contradicción estilos de vida y comportamientos que involucran a miles de jerarcas grandes y pequeños", escribió.

Esta exigencia supone además, en palabras del vaticanista, "poner en duda palacios, autos, servidumbre, consumismo, afán de éxito, que proliferan en el mundo eclesiástico como en cualquier organismo social, conviviendo junto con existencias totalmente desinteresadas, comprometidas con la misión".

Para Politi, poner la pobreza en el primer lugar de la agenda "no sólo equivale a vivir en dos habitaciones como hacía el Bergoglio arzobispo de Buenos Aires, sino que comporta también la imposibilidad de la jerarquía eclesiástica a negarse a la transparencia". Además, podría significar hacer público el propio patrimonio inmobiliario, estimado por el diario económico Il Sole 24 Ore en 1000 millones de euros sólo en Italia; publicar, como hacen en Alemania, los balances de las diócesis italianas, normalmente contrarias a eso; reformar drásticamente el IOR (Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano), últimamente acusado de haber lavado dinero en operaciones poco transparentes. El IOR podría ser directamente abolido y reemplazado por un banco ético, en regla con las normas internacionales.

La resistencia al primer papa que se llama Francisco comienza a notarse también entre algunas de las plumas de renombre de Italia. Así, Giuliano Ferrara, director del diario Il Foglio, considerado un "ateo devoto", de joven comunista y ahora liberal de derecha, directamente le escribió una carta abierta a Francisco, titulada "Padre, tengo miedo de la ternura", jugando con la homilía que pronunció en la misa de asunción de pontificado, en la que llamó a no tener miedo de la ternura y la bondad.

"Estoy entre aquellos pocos que le tienen miedo a la ternura y entre esos poquísimos que consideran parte de la misericordia divina también el juicio y el ejercicio de la autoridad", escribió Ferrara, paladín de la lucha contra el aborto, que en Italia es legal dentro de los 90 días de embarazo.

"Para mí sería instintivo decirle que decir «buen almuerzo» no es una teología y que el perdón, la paciencia, la amistad de Dios por el hombre son parte de un proyecto de la creación [...] iluminado por ingobernables libertades que hay que disciplinar severamente", escribió.

Ferrara, que recuerda que Bergoglio dijo una vez que "abortar es matar a quien no puede defenderse", reclamó escuchar de su boca esas mismas palabras, en una actitud de "linearidad, claridad y verdad".

"Esperemos que le dejen trabajar, y que no acabe como el pobre Juan Pablo I", es el deseo que se escucha en muchos ámbitos eclesiales, tanto en Roma como en Madrid. Unas palabras que denotan cierta intranquilidad ante las reservas que el "tsunami Bergoglio" ha suscitado en los sectores más ultraconservadores. El tiempo dará o quitará razones.

 

¿PODRÁ FRANCISCO CONTRA TODA ESTA MISERIA?

 

Visita de Benedicto a Madrid en setiembre de 2011

 

Acaba de pasar el Papa por España. Se calcula que más de un millón de jóvenes ha asistido a las jornadas de las que aquél fue animador principal. Ha sido algo verdaderamente espectacular.

Una fiesta animada por miles y miles de jóvenes, una gran mayoría tan intrascendentes como los que se amuchan para escuchar un concierto de no menos intrascendentes cantantes que aspiran a explicar la vida desde la pobreza  de sus creaciones.

 

Cabría preguntarse entonces:

¿De qué Iglesia estamos hablando? ¿De la Iglesia de Cristo o de la Iglesia del Estado Vaticano?

 

¿Las salidas del Papa son para paliar la desesperanza de los que anidan en su fe o para sostener el andamiaje de la Iglesia Vaticana?

 

¿Qué se quiso demostrar con la venida del Papa?

 

¿Qué ventaja le ha deparado a la Iglesia de Cristo su venida?

 

¿Tienen el Papa y su gente una idea acabada de que han transformado a la Iglesia en un templo al que sólo acuden los desamparados en busca de consuelo, los viejos en busca de una paz que les regala el cura del lugar y los jóvenes a los que para mantener cerca hay que montarles espectáculos?

 

¿Sabrá el Papa que la mayoría de sus curas se van transformando en meros administradores del templo y que en buena parte de los casos hasta han perdido la fe?

 

¿Por qué reniega el “gobierno” de la Iglesia Vaticana de los curas que abordan su tarea desde sus hermanos y no desde las normas que impone el gobierno de Roma?

 

¿No se ha dado cuenta la Iglesia Vaticana que el encuentro mano a mano  con los hombres excede el marco de las normativas que impone?

 

¿Tampoco se ha dado cuenta qué una mujer que aborta, más allá de su pecado, es un ser humano que sufre?

¿Es que se puede seguir sosteniendo en aquello de “no lo hubiera hecho” como lo hace la mayoría de la gente  que juzgan desde la norma pero prescinden del ser humano?

 

¿Qué visión tiene el Papa del mundo real?

 

¿Por qué no se viste con "clergy" como la mayoría de los curas?

 

¿Por qué sale a la calle en el papa-móvil?

 

¿No podría ir por ahí como cualquier otro Jefe de estado saludando a la gente a pie?

 

Si los que vivimos en el mundo a tope tenemos un gran desconcierto, ¿qué puede “ver” el Papa que vive encriptado en su soledad y sólo lo percibe por interpósitas personas o por un balcón en aclamación silenciosa?

 

¿Qué tiene de malo lo que dice Tamayo como para haber sido apartado de la Iglesia?

 

¿No será que Tamayo está algo más que de visita en el alma de los hombres?

 

¿Se habrá dado cuenta la Iglesia Vaticana que cuando la gente se entera que el dogma de la ascensión de la virgen data de 1950 no puede creer lo que oye?

 

¿No le importa al gobierno de la Iglesia Vaticana que los casamientos que celebran sean pura parafernalia social, lo mismo que las comuniones o los bautismos?

 

¿Por qué el afán de la Iglesia Vaticana de crear un dios normativo, clasificador, riguroso, implacable?

 

¿Sabrá el Papa y su jerarquía que la diáspora de fieles se ha reorientado hacia otras religiones o simplemente a hablar a solas con dios sin intermediarios?

 

¿Y si en efecto se ha enterado, no tiene a nadie que le advierta de que no hay ser sensato en la tierra del siglo XXI que crea que rezando refresque como manifestó Rouco Varela?

 

¿No habría sido más adecuada una visita pastoral al cuerno de África?

 

¿No habría sensibilizado más al mundo un Papa alzando en sus brazos a un negrito desnutrido, muerto de hambre, acosado por las moscas, que la deferencia que ha tenido de confesar a 4 jóvenes para que llegaran impolutos a la celebración a la que hemos asistido en España?

 

¿De qué condición social eran los jóvenes que arroparon al Papa en estas jornadas?

 

¿Se habrá dado cuenta el Papa que no había ningún habitante de las chabolas que existen en el cinturón de las grandes ciudades?

 

¿Se ocupó la Iglesia de traer a este evento  jóvenes del África profunda, la que se muere de SIDA?

 

¿Acaso se pensó que se podría haber aprovechado la ocasión para mostrarle al mundo que los indios suramericanos se siguen muriendo de cólera y sus chicos por inanición?

 

¿Se habrá enterado el Papa actual que Juan Pablo II fue a la Argentina a hablar de amor, paz y serenidad mientras el gobierno de las FFAA tiraba gente viva desde los aviones al mar?

 

¿Será por eso que lo puso en trámite de elevarlo a la categoría de santo?

 

¿O porque su enviado Pío Laghi  era contertulio habitual de los Massera, los Videla y demás personajes que poblaron América durante la década del setenta?

 

¿Es que el papa cree sinceramente que a la gente le interesa que un cura sea célibe?

 

¿Es que una organización piramidal como la Iglesia Vaticana no tiene emprendedores que organicen en algún escalón la distribución de arroz y fideos duros entre los necesitados del mundo?

 

¿No puede, no sabe, no quiere la Iglesia Vaticana organizar una red de ayudas que contemplen lo educativo, que organicen la sanidad, que aborden el reconocimiento y puesta en acto de toda la potencialidad que anida en ella?

 

¿Sabrá el papa quién era el cura Ferrer?

 

¿Es que la Iglesia no se ha dado cuenta que no basta con catequizar a la gente; que muchísima gente necesita comida y medicinas antes que catequesis?

 

¿Rouco Varela, cardenal,  que está en esa línea –la de la catequesis, claro-, habrá tomado conciencia de que no se puede pedir a dios que refresque en Madrid para cuando llegue el Papa, o que no se llega a Dios organizando mítines despersonalizantes dónde prima la exaltación y la emotividad pero se posterga la sensatez y el amor?

 

¿Es que se puede aprovechar la excitación de un momento tan importante para los fieles como para meter cualquier cosa en la cabeza de la gente?

 

¿Qué significa que a aquellos que asistieran a la misa del Papa se les absolvería de sus pecados?

 

¿Se habrá dado cuenta el Papa que por más que absuelva a los creyentes los pecados radican en la conciencia de cada uno y no se limpian apelando a ningún tipo de negociación?

 

¿Ha pensado el gobierno de la Iglesia Vaticana que hace falta poner en acto un compromiso más acabado que el de pedir a dios que refresque?

 

¿Por qué el Papa insistió en el celibato de los sacerdotes?

 

¿A qué efectos es importante que un cura sea célibe; acaso sólo a los administrativos?

 

¿Por qué no hizo referencia a la posibilidad de que las mujeres accedieran al sacerdocio?

 

¿Cuáles han sido las novedades que aportó el evento en materia doctrinaria?

 

¿Por qué el Papa viniendo en visita pastoral fue recibido, sin embargo, como jefe de estado y aceptó el juego?

 

¿Por qué no se asumieron públicamente las culpas de los pecados de la Iglesia y se pidió perdón a los jóvenes por los casos sonados de barbaridades cometidas por cientos de sacerdotes?

 

¿Por qué la Iglesia paga la alegría de los jóvenes con dolor y tristeza advirtiendo acerca del pecado, del mal, y de las impurezas de la carne en lugar de acompañarlos en una vida activa en pos del hermano necesitado?

 

¿Qué espera el Estado Vaticano para acabar con la gerontocracia que lo rige?

 

¿Se habrán enterado los gobernantes del templo católico que se “es” en los demás, por los demás y estando en ellos pero también llevándolos en nuestros adentros?

 

El Vaticano es el único estado europeo fundamentado exclusivamente en la moral cristiana, operativamente católico y funcionalmente ajeno a intereses políticos que suelen embadurnar la verdad. ¿Por qué siendo así no denuncia los horrores de un sistema que posterga a todo el mundo y a cara descubierta: bancos, empresas, partidos políticos, medios de comunicación, paraísos fiscales, drogas, industria farmacéutica, especulación financiera, armamentismo…?

 

¿Por qué la Iglesia Vaticana –en tanto estado- no se compromete y dice lo suyo respecto de las masacres de Libia, de Siria y de cientos de otros atropellos contra la dignidad del hombre?

 

¿Por qué la Iglesia no asume que la confesión es una forma de hacer  partícipe a un tercero de una intimidad incompartible por propia y exclusiva de cada uno? ¿Por qué no abandona su prédica y ejercicio?

 

¿Qué ha pasado con la Madre teresa de Calcuta que casi no se la nombra? ¿No será que se podría poner en tela de juicio un criterio tan personal como el suyo para hacer beneficencia?

 

DIEZ PALABRAS CLAVE DEL CONCILIO VATICANO II

 

La respuesta a todos los interrogantes que acabo de formular difícilmente incluyan algunas de las ideas que fluyen del Concilio Vaticano II.

 

1. "AGGIORNAMENTO"

La Palabra expresa el esfuerzo de toda la Iglesia para mirar positivamente al mundo buscando estar al día en la lectura de los "signos de los tiempos" que se presentan en la realidad.

 

2. COLEGIALIDAD

Es la revalorización del "colegio" de los obispos presidido por el obispo de Roma, el Papa. Los obispos no son subalternos del Papa sino que son responsables pastorales de su Iglesia local. La colegialidad se expresa por medio de algunos organismos a nivel mundial, como el Sínodo de los obispos, y a nivel nacional, como las Conferencias Episcopales.

 

3. DIÁLOGO

El Concilio ha promovido un diálogo hacia todas las direcciones siguiendo la propuesta de la Encíclica programática de Pablo VI, Ecclesiam suam, del 6 de agosto de 1964. De aquí en más el diálogo será herramienta fundamental del anuncio y de la misión de la Iglesia.

 

4. COMUNIÓN

El proyecto de Dios es un proyecto de comunión. La Iglesia Católica se define como una comunión de Iglesias locales. A nivel más profundo, la Iglesia es comunión con Dios y entre los hombres. La pluralidad y la diversidad son entendidas como elemento positivo.

 

5. LIBERTAD RELIGIOSA

Una de las más grandes innovaciones del Vaticano II con respecto a la historia del catolicismo es la afirmación de la libertad religiosa, que va asociada a la libertad de conciencia. El papa Gregorio XVI la consideraba en el siglo XIX como un "delirio". Por primera vez, la expresión "libertad religiosa" figura en un texto oficial católico y el subtítulo del documento precisa: "El derecho de la persona y de la comunidad a la libertad social y civil en materia religiosa".

 

6. LITURGIA

Un deseo de los 2.500 obispos presentes en el Concilio era llegar pronto a una reforma litúrgica cercana al pueblo que permitiera su participación. Redescubriendo las antiguas tradiciones litúrgicas, el pueblo vuelve a ser protagonista de las celebraciones y de la vida eclesial.

 

7. ECUMENISMO

No sin encontrar algunas dificultades, la palabra ecumenismo adquiere legitimidad plena en la Iglesia Católica. La Iglesia de Cristo no se reduce a la Iglesia Católica romana. Las diferentes Iglesias que están en comunión imperfecta pero real con la Iglesia Católica, forman parte de la única Iglesia de Cristo. La finalidad del camino ecuménico no es la incorporación de los demás sino la búsqueda de un diálogo serio y exigente para favorecer el encuentro.

 

8. PALABRA DE DIOS

El Vaticano II ha restaurado el lugar de la Palabra de Dios como fundamento de toda la vida cristiana. El Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio. Todo el Pueblo de Dios puede y debe acercarse a la Biblia para que ésta ilumine su vida.

 

9. PUEBLO DE DIOS

Esta definición de la Iglesia valoriza la condición cristiana de todos los integrantes de la Iglesia, laicos y ministros. Propone también una nueva inserción en la historia y en el mundo, y una nueva configuración de relaciones en el interior de la Iglesia.

 

10. PRESENCIA

La Iglesia se percibe como presencia frente a Dios y frente a los hombres. En el mundo esta presencia es una presencia de servicio. La Iglesia centrada en el Evangelio se abre al mundo.

 

Don Oreste Benzi, el “escarabajo de Dios”, como se llamaba a sí mismo este sacerdote italiano, escribió: 

"Solidaridad no es tan solo compartir. Hay que remover las causas de la marginación. No se puede dar de comer al hambriento e ir del brazo del que lo explota. La Iglesia debe pasar de la asistencia y el servicio a la solidaridad y a la lucha por la justicia. Debe dejar los palacios y vivir junto a los pobres compartiendo su vida y sus luchas. Nadie hoy en el mundo opulento tiene las manos limpias frente a los pobres. Si no roba directamente, participa de los bienes robados. Esta sociedad acepta a los santos de la caridad, porque no cuestionan los mecanismos perversos que hay en ella, pero rechaza a los mártires de la justicia"

Sería de preguntarse porqué el que suscribe estas líneas, un hombre que es ajeno a la Iglesia, que ha perdido la fe, se permite inmiscuirse en lo que no le incumbe. La explicación es sencilla. Fui un hombre de fe, comprometido con la Iglesia, hasta que me di cuenta de que el templo había masacrado a Cristo y comenzaba a masacrarme a mí mismo.

 

 

Acerca de un cura que dejó de serlo

por Carlos A. Trevisi (1996)

 

Cuando me plantearon en plena confesión, que acudían a mí porque anidaba en la pareja la plena convicción de  abortar a su hijo minusválido en salvaguarda del resto de la familia,  y porque ella no podría sobrellevar tamaña desgracia, se cerraban todos los caminos. No podía decirles que sí y no sabía decirles que no.

¿Qué hacer cuando a uno le plantean que el camino al Señor no puede estar sembrado de imposibilidades? ¿Qué hacer cuando uno descubre que ser heroico  no es una actitud común y que para la mayoría de los hombres el sólo hecho de seguir vivo es toda una epopeya?  ¿Cómo ser tan cruel con un hombre que incurre en el  mal, si el mal es producto de la escuetez de su  configuración, si  anida en él porque lo conlleva en su implenitud de persona, si la lucha contra el mal no es sino una lucha contra uno mismo, contra nuestras propias debilidades...? ¡Basta con Satán ! ¿Dónde vamos con una Iglesia que dice no saber qué es el mal, ni de dónde proviene porque no se anima a decir que no existe fuera de uno!?

¿A cuántos habré alejado? ¿Cuántos habrán sentido que les quitaba espacio? ¿Cuántos,  a los que no supe querer como realmente eran, sino como me convenía que fueran: convencionales, para que dijeran que sí; tímidos, para que obedecieran; inflexibles y autoritarios para que transmitieran nuestra verdad, de arriba a abajo, así todos la aprendían; serviles... cuántos, cuántos de ellos se habrán apartado?

 

Diálogo  con un cura de ETA

por Carlos A. Trevisi (1968)

 

- Estos no saben por lo que luchan.
- Imagino que sí saben; nadie arriesga la vida ni mata sólo por placer. No me preguntes qué razones tienen para hacerlo. Sólo sé que ellos lo tienen que tener claro.
- Los Montoneros no tienen nada claro. Son unos escandalosos sin proyecto. No tienen estrategia; sólo matan.
- De ser así van a desaparecer pronto.
- No van a desaparecer porque se nutren del descontento de la gente. Mientras la gente no los repudie, no habrá fin. Y la gente no los repudia porque son el alma de los disconformes y los disconformes son cada vez más; no importa el disconformismo de que se trate. Todos se les alinean detrás.

- Pues entonces habrá para rato.
- Como en España con la ETA. No me cabe ninguna duda de que la ETA apareció en repudio al franquismo. No creo que se pensara en la independencia del País Vasco cuando saltó por los aires el coche de Carrero Blanco. Después de eso se le dio forma, se montó una estrategia independentista del País Vasco y se consolidó su fuerza. La gente, entonces, tomó partido. Yo mismo lo hice. Estoy convencido que es una guerra justa por la independencia.
- Quieres decir que estás de acuerdo con que maten a la gente.
-Yo no he dicho eso. Yo estoy de acuerdo con la independencia de mi país y si su logro conlleva sangre somos todos responsables, pero sobre todo los que nos niegan el derecho a la autodeterminación.
- Yo me imagino que la paz es la primera virtud. No se puede matar en nombre de ningún ideal. La vida de un hombre es sagrada; es lo más sagrado que tiene; no se puede quitar; nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie.
- Unamuno, a quien lees con tanta frecuencia, dice que más vale la verdad que la paz.
- Yo reconozco la paz, pero ¿cómo sé cuál es la verdad?
- La verdad es un clamor que nadie puede desconocer. Es parte de tu fe. Dios, tu dios, es la Verdad.
 
La cosa fue divagando hasta que me invitó a escuchar las proclamas de ETA que le enviaban desde el País Vasco en cintas de carretel abierto.
 

 Acerca de otro cura que dejó de serlo

por Carlos A. Trevisi (1996)

 

Padre Carmelo, así se llamó hasta que volvió a ser Alejandro, su nombre de nacimiento.

Era (¿es?, no supe más de él y esto sucedió hace casi cuarenta años) doctor en Filosofía. Cayó en la Argentina como pudo haber caído en cualquier otra parte del tercer mundo. Y fue a parar a una capilla perdida por ahí, en Lomas de Zamora.

Un enamorado de la Misa Criolla de Ariel Ramírez, que acababa de editarse. “Qué frescura”, solía decir; y de los argentinos: “qué fuerza y qué imaginación” sostenía.

Fuimos amigos. Yo tenía apenas 24 años y un hermoso hijo. Mi hija, María Cielo, acababa de fallecer.

 

Fue a la puerta del obispado, donde acababa de ir a buscar unos dineros que me debían como profesor de uno de sus colegios.

 

-          ¿Qué te pasa que tienes esa cara?

-          Vine a buscar un dinero que me deben; para enterrar a María Cielo, sabes. Y el obispo, a quien acudí,  me dijo que ese no dependía de él pagarme y que el administrador no estaba.

-          ¿Cuánto necesitas?

-          Cuarenta pesos. Es el precio del cajón.

-          Toma.

 

Un año y medio después me llamó por teléfono a casa. Quería charlar conmigo.

Fui a buscarlo en el coche. No bien subió, tomándose la sotana con la mano me dijo “Esto no es para mí”

Hablamos largamente, durante horas, a la orilla del río, en la costanera Sur. 

Había asumido que seguir a Cristo era más importante que prestar obediencia al Papa; que la construcción del reino de Dios era más importante que la construcción de un templo  y que el Evangelio era anterior al dogma. En pocas palabras, siguiendo a Alfred Loisy, había descubierto que “Jesús predicó el reino y vino la Iglesia”.

 

Acerca de lo que debería preguntarse un cura

por Carlos A. Trevisi (1996)

 

Siempre me he preguntado cómo puede un cura  abordar la realidad y  atacar su intercausalidad sin haber superado un exhausto monólogo de verdades desarraigadas al que se lo somete durante su formación.

 

¿Ser crítico cuando apenas ha discurrido linealidades que sólo cierran, herméticas, en un más allá descarnado?

¿Y comunitario?  ¿Cómo serlo, si por la misma vida que lleva, transcurre por canales solitarios?

¿Cómo puede un cura ser exigente siendo apenas conciencia de solidaridad? ¿Cómo puede parecer amplio, maleable, abierto; hasta independiente, si teme a la vida, a esa red de estímulos cuya respuesta varía de ser en ser, de circunstancia en circunstancia, si nunca ha podido apasionarse por la vida y en cambio, la muerte, categórica y cierta, ha sabido de su consecuencia, comprensión y valentía?

 

Vaya uno a saber.

 

Escrivá de Balaguer

por Carlos A. Trevisi (2005)

1ª Parte

 

Ser del “Opus” no es trámite sencillo. Uno tiene la sensación de que para pertenecer tiene que despojarse de la propia conciencia y adoptar la de la organización. 

En ocasión en que me aturdía un profundo pesar, un miembro del “Opus” me invitó a participar para “clarificarme”. No pude aceptar la invitación: sería un encuentro en un lugar ignoto del que sólo me enteraría cuando llegara a él; no podría ir, en consecuencia, por cuenta propia; sólo para hombres –estaba vedado a las esposas-; cuatro días de enclaustramiento sin comunicación alguna con el mundo exterior –ni salir, ni visitas, ni teléfono; el responsable de mi presencia se haría cargo de mi hogar, resolvería mis problemas de trabajo hablando por ante las autoridades de los colegios donde me desempeñaba por entonces; solucionaría los problemas que pudieran surgir en mi hogar –salud de los chicos, de mi mujer, de dinero, etc.; y serían “unas jornadas inolvidables que alentarían mi camino hacia la salvación” .

Mi respuesta fue que no podía aceptar porque en mi hogar el camino de la salvación lo andábamos todos juntos.

 

Se trataba del médico de mis hijos. Era un buen amigo de la familia. Atendía a los chicos con toda devoción, especialmente al más pequeño, Santiaguito, que era el motivo de nuestra angustia. Mi negativa a asistir a las jornadas lo transformó (o lo sinceró): dejó de atender a los chicos y nunca más lo vimos.

Desde entonces he puesto atención a las actitudes que asumen los miembros de la Obra, como se los suele llamar, y  he seguido de cerca la relación que ha sostenido la organización con el Vaticano desde que la “fumata bianca” nos  sentó a un cardenal polaco como Papa.  

 

Juan Pablo II comprometió a la Iglesia con la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer.

El entusiasmo con que el “Opus” recibió la ofrenda contrasta con el  escepticismo con el que se ve su consagración desde amplísimos sectores sociales y hasta de la Iglesia misma. Los límites que impusieron Juan XXIII y Pablo VI a la creación del ahora santo, el “Opus Dei”  –nada consustanciada con el Concilio Vaticano II- cayeron ante un Juan Pablo II que, avanzando sobre los jesuitas, instaló a su gente en el Vaticano.

 

Un comentario de Juan José Tamayo-Acosta en “El País” hace referencia a la organización como “extendida por todo el mundo, poderosa en medios económicos, influyente en el mundo de las finanzas, omnipresente en el tejido social y político y  con síntomas preocupantes de integrismo”.

En el mismo trabajo de Tamayo-Acosta se hace referencia a los preceptos de la Obra. En camino (n15) dice : ”La canonización apunta  a un cristianismo elitista y uniformado en el que el caudillismo se convierte  en imperativo categórico: “¿Adocenarte? ¿Tú del montón? Si has nacido para caudillo”; “...para ser muy señor de ti mismo, en primer lugar  y después guía, jefe , caudillo!..., que obligues , que arrastres con tu ejemplo y con tu palabra y con tu ciencia y con tu imperio (n.19); “si te ven flaquear y eres jefe, no es extraño que se quebrante la obediencia” (n.383); “el matrimonio es para la tropa, no para el estado mayor de Cristo. Así, mientras comer es una exigencia  para cada individuo, engendrar es  exigencia sólo para la especie, pudiendo desentenderse (de ello) las personas singulares (n.28)”,  y sigue la lista.

 

Cristo y la Iglesia con motivo de la Navidad de 2002

por Carlos A. Trevisi (2002)

 

 “Tu es Petrus y sobre ti construiré mi iglesia”.

Con estas palabras Cristo institucionalizaba su obra en el mundo, le daba continuidad. Así  llegaría a todos los hombres, seguiría vivo en el templo y en sus hermanos a través de la consagración eucarística.  La Iglesia  sentaría doctrina y el hombre podría acceder  al Padre, cualesquiera fueran las circunstancias de tiempo y espacio que le tocaran vivir.

Sabía, no obstante,  que  las instituciones, por su propia naturaleza, inmovilizan, y que la Iglesia que fundaba se apoderaría de Él, subordinándolo, sometiéndolo a los mecanismos propios  de su organización, tan distantes de la fluidez que exige el acto de amor, que no es otra cosa lo que nos trajo.

 

Estaba en sus planes que la institución iglesia  – con minúscula- , la que crece a la sombra del templo, se olvidaría de Él; que lo transformaría en icono: el icono de la justicia, de la paz, de la misericordia, del amor; que se referiría a Él sin estar en Él; que lo condenaría  a ser  apenas una cruz en una pared, un símbolo.

Y no le importó, porque su Iglesia, la que comparte con sus hermanos más allá del templo, es la del segundo Mandamiento, la que nos empuja a ser Iglesia, la que confía, la que sale al encuentro del otro; la Iglesia de un Cristo vivo, la Iglesia de los Evangelios, la Iglesia de todos; la Iglesia de los cientos de millones de hombres y mujeres unidos  por  el sincero dolor que nos causa  la pobreza, la injusticia, la inmisericordia; una Iglesia con millones de templos  donde se celebra, día a día, la transubstanciación de una vida intrascendente en una vida llena de luz.

 

El suicidio de un cura

por Carlos A. Trevisi (1989)

De "SOY DOWN", novela del autor
 

  [...]Le avisé a Marina que se hiciera el análisis de inmediato. Estuvo muy bien cuando les dijo a los de la obra social (¡sinvergüenzas! ¡no querer reconocerle los gastos del análisis!) que ella no quería saber si su hijo era anormal para abortarlo, sino para prepararse y afrontar tanto dolor sin claudicar.

  Y los infelices que insisten con lo de la fatalidad!    ¿Qué fatalidad? Nadie habla claro: si sos valiente sos loca, si sos cobarde sos prudente, si te va mal -si te dejan, si te apuran, si te aprietan- por algo será; si te va bien es de pura suerte, y si te pasa esto es la fatalidad. No es fatalidad, es ignorancia, dejadez lisa y llana. Me pasa esto porque nadie nunca me lo explicó -ni en el colegio (¡monjas de m...!)  ni en mi  casa, ni siquiera el médico; ¿cómo es que no me dijo nada? ¿Acaso estaba jugando a la ruleta con mi hijo el muy sucio? El tiene que haber sabido lo de la edad, ¿por qué no me advirtió del riesgo? Me conocía...  

  Y mi madre, que llora sobre la cuna... y reza. Me pre-gunto qué pide: ¿que se muera? ¿Que yo encuentre la paz? ¿Que se produzca un milagro?

Cuando fui a verlo al padre Antonio no sabía qué decir. Repetía

 

    -  ya hablé con tu marido

 

 como  si yo fuera un apéndice de Roberto

 

    - Él te va a explicar.

    - ¿Por qué él? Yo necesito que me lo explique usted  que  está afuera de esto.

    - Son designios del Señor.

    - ¿Cómo? ¿Es una fatalidad?

    - Algo de eso, hija.

 

  ¡Pelotudo! Mi lucha es aquí, donde soy yo; allá, donde éste quiere que vaya, "junto al Señor", no soy yo; soy todos, una más, indiferenciada, otra, sin luchas, sin tiempo. Aquí es mi momento, aquí es donde amo y odio, río y lloro, pido y doy, donde necesito ser yo. ¡Infeliz!  Le enseñaron a amar a la humanidad para no amar a nadie en particular. No había respuesta porque el dolor tenía  nombre y apellido.

Recuerdo aquel cura que se suicidó. Ese tenía pelotas; los puso a todos en la vitrina; él mismo se puso.

 

"Vacío extraño.

 Soledad.

 Languidez.

 Presencias que no son.

 ¡Oh! , ¡Señor!

 Multitudes sin mi,

 encuentros sin un tú.

 Hermano! ¿No me ves?

 ¡Hijo! ¿Dónde estás?

 Viniste, te consolé en Él,

 me vacié de mí...

 

 Espectros sin adentros.

 Máscara.

 Mueca.

 

 ¿Y yo?

 ¿No existo?

 ¿No soy?

 Voy, Padre.

 Acógeme.

 No puedo más."

 

 .....

 

"Yo pecador

 me confieso a Él

 en ti

 por última vez.

 

 Fui torpe

 y egoísta.

 Me llené de ti.

 Te dejé.

 Otro era mi tú;

 abrevé de tu saber:

 fuerza  mía;

 el alma aligeré:

 sosiego mío.

 

 Te dije,

 mas no hablé.

 

.....

 

 "¡Ite muerte!

  Tú, hijo, ven.

  Llénate de mi luz."

 

  No era hombre para vivir regalado, para sobrevivir como una mariposa clavada a un telgopor. Tenía claro, muy claro, que se había quedado vacío, que lo habían vaciado y ya no tenía qué dar ni cómo darse. Y no tuvo miedo porque sabía que iba hacia el Padre.

  ¿Y yo dónde voy?

  Darse y darse; ¿y cuando no queda más?

  Ahora es en mí, pero...  ¿Qué va a pasar con mi hijo cuando no quede más de mí?

  Mis hermanos, a la espera de los acontecimientos, no dicen palabra. Son categóricos en su silencio porque ya han elaborado la situación.

 

- Hay que joderse. La vida es así. Ahora no hay que  aflojar.

 

  Y van y vienen como si no me pasara nada.

  Ni una palabra; ni la mentira de conocer a un médico que hace milagros; nada.

 

  Descubrí entonces que la vida es un derecho y no una obligación.

 

 

“¿Qué me llevó a ser sacerdote?”, se preguntaba el cura

 

  Contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente y pese a las muestras de tribulación sexual que padecen algunos de mis hermanos, no es éste el mayor agobio  que debemos soportar. Los conflictos que afrontamos los   sacerdotes son de las más variadas especies. Y entre ellas, la que más me ha perturbado siempre, es la de abordar el mundo en el que vivo.

 

  ¿Cómo abordar la realidad para insertarme en ella?    ¿Cómo manejar el aluvión de variables, la red que las une, si me he quedado en un discurso de “hombre ideal” que no tiene nada que ver con estos pobres seres atorados por sus urgencias?

  ¿Ser crítico cuando apenas he frecuentado un deber ser descarnado?

  ¿Y comunitario? ¿Cómo serlo si por la misma vida que llevo transcurro por canales solitarios en los que “el otro” sólo existe cuando, quebrado, acude a mí?

  ¿Cómo he podido ser exigente sin haber sabido ser solidario? Parezco amplio, maleable, abierto; hasta inde- pendiente; pero no lo soy porque temo; temo a la vida, por la que nunca he querido apasionarme. ¿Cómo podría, si la muerte, categórica y cierta, es lo único para lo que me he preparado? ¿Una muerte que ha sabido de mi consecuencia, comprensión y valentía; una muerte  que frena la vida, que la frustra, que le quita el encanto de ser vivida, su arrojo, su intrepidez, su plenitud?

 

- Lo mataron las sectas. Estaba haciendo un estudio   sobre ellas y ustedes saben como era el Padre Ramón, no se callaba nada...

- ¿Qué sectas? Lo matamos nosotros, hijos de puta!  Lo  empujamos  al  suicidio  nosotros  y el  obispo  con  la  complicidad de todos  los "fieles"   que lo "asistían" en la  parroquia.

 

  Esas palabras, pronunciadas a los gritos en una reunión de profesores donde incidentalmente se comentó la muerte del P. Ramón, pusieron en claro que cada vez quedaba menos espacio para la mentira... y que yo ya no estaba dispuesto a seguir atado a ella. ¿Pero cómo hacer?

 

Entonces sucedió lo de aquella chica...

 

- No vengo a confesarme. Soy atea. Quiero hablar con  alguien.

- Bien. Aquí no   podemos entonces; vení conmigo.

 

  Era muy joven, dieciocho o veinte años; morena, pelo lacio, robusta sin ser gorda; de ojos vivaces, pequeños. Se la veía asustada.

 

- ¿Qué pasa muchacha? Es decir, empecemos por el  principio:   ¿Cómo te llamás?...

- ¿Ese es el principio? ¿Mi nombre?

 

  Me dejó perplejo, pero, realmente, ¿por qué su nombre tenía que ser el principio?

 

- De algún modo tengo que llamarte...

- Muchacha, está bien.

- Mi nombre es Antonio. ¿Cómo llegaste aquí, qué te trajo a hablar con certeza de que va a callar lo que le diga.

  Me persiguen.

- La policía...

- Los servicios. Soy montonera.

 

  Sentí que mi vida estaba signada por la fatalidad de un entrecruzamiento que no me daba tregua.

 

- ¿Qué te impulsó a serlo?

- La   injusticia; el horror de la pobreza; los chicos roto- sos... la imposibilidad de modificar el sistema desde  adentro.

- Estudiás...

- Estoy terminando quinto año en un colegio comercial  de  la  provincia. Es   una mierda.

- Vas a seguir estudiando...

- No sé; ya no depende de mí.

  Usted me pregunta cosas como si yo fuera una chica   de las que vienen aquí todos los domingos.

 

  Ahora era vergüenza, una profunda vergüenza lo que sentía. No era capaz de salir de mi esquemita de nena a la que el novio la toca, de "señora" que no puede dejar de pensar en su cuñado o de "señor" al que lo "atormen-ta" su especulación financiera.

  Entró a la parroquia en un rapto; hablamos casi dos horas. Se fue... la dejé ir... No tuve respuestas. ¿Y su sed de justicia? ¿Y su sed del Señor? ¿Y mi propia sed que yo creía saciada? Descubrí entonces que "no matar" va más allá de terminar biológicamente con un ser vivo. ¿No se mata acaso un afán, una ilusión, un amor, una esperanza, una idea? ¿Cuántas muertes habré provocado yo en los esperanzados, en los que viven de una ilusión, en los que viven enamorados del amor, de sus ideales? ¿A cuántos habré matado en nombre de la sensatez, en nombre de una verdad atada a circunstancias?

 

 

El Padre Policarpo, en agradecimiento

por Carlos A. Trevisi (1987)

 

Era un hombre imponente; movedizo, brillante.

 

- ¿Sabes lo que le dijo la Marquesa de Belmont al Duque  de  Estrancia y a su comitiva?

- ¿...?

-¿Por qué no os vais a la mierda?!

 

Su intervención, ante el desenlace del chiste no se hizo esperar:

- ¡Con esa boquita, sería una de las marquesas de Benavente!

 

Organizador nato; autoritario, simulador, conocedor de la gente; sabedor de sus propias flaquezas, intentaba no involucrarse afectivamente con nadie.

No sabía de descansos. Gran solitario, disfrutaba de los amontonamientos a los que él mismo convocaba: campamentos, fiestas, reuniones de todo tipo.

Tampoco sabía de diálogos:

 

- Pues, no. Si  yo  te lo digo es así. ¿O tú te crees que   he  pasado la vida echao?

 

Generoso, se quedó a mitad de camino; nunca encaminó sus virtudes hacia nada acorde con sus capacidades.

Ejemplo de  que la gente es como puede, no como quiere, y que estos hombres, insertos en circunstancias poco propicias, desfallecen, renuncian a lo importante, agotándose en trivialidades; mezcla rara de impotencia y desgano.

 

Crítico sin fuerza, comunitario de aglomeraciones, exigente sin convicción, amplio sin abarcar, abierto inabarcable, independiente sin libertad , apasionado contenido, consecuente sin estrategia, democrático aquí-mando-yo, ocioso sin ocios, comprensivo a su pesar, valiente cómodo, estudioso sabihondo, solidario blando...  era un gran tipo.

 

Murió de vida en Euskal-Echea, Llavallol, Argentina

Adiós, Poli.  Gracias  por todo.

 

 

Un cura que recibió una lección

por Carlos A. Trevisi (1978)

 

- No vengo a confesarme. Soy atea. Quiero hablar con  alguien.

- Bien. Aquí  no   podemos  entonces;  vení  conmigo.

 

Era muy joven, dieciocho o veinte años; morena, pelo lacio, robusta sin ser gorda; de ojos vivaces, pequeños. Se la veía asustada.

 

- ¿ Qué  pasa   muchacha ? Es  decir,  empecemos   por   el   principio: ¿ Cómo te llamás ?...

- ¿ Ese es el principio ? ¿ Mi nombre ?

 

Me dejó perplejo, pero, realmente,  ¿ por qué su nombre tenía que ser el principio ?

 

- De algún modo tengo que llamarte...

- Muchacha, está bien.

- Mi  nombre  es   Antonio.  ¿ Cómo  llegaste aquí, qué  te   trajo  a  hablar con un sacerdote ?

- La certeza de que va a callar lo que le diga.

  Me persiguen.

- La policía...

- Los servicios. Soy montonera.

 

Sentí que mi vida estaba signada por la fatalidad de un entrecruzamiento que no me daba tregua.

 

- ¿ Qué te impulsó a serlo ?

- La   injusticia;   el   horror  de  la  pobreza; los chicos  rotosos... la imposibilidad  de  modificar el  sistema desde  adentro.

- Estudiás...

- Estoy  terminando quinto año en  un colegio comercial  de  la  provincia. Es una mierda.

- Vas a seguir estudiando...

- No sé; ya no depende de mí.   Usted me pregunta  cosas  como si yo fuera una  chica   de  las  que  vienen aquí todos los domingos.

 

Ahora era vergüenza, una profunda vergüenza lo que sentía. No era capaz de salir de mi esquemita de nena a la que el novio la toca, de "señora" que no puede dejar de pensar en su cuñado o de "señor" al que lo "atormenta" su especulación financiera.

Entró a la parroquia en un rapto; hablamos casi dos horas. Se fue ... la dejé ir ... No tuve respuestas.¿ Y su sed de justicia ? ¿ Y su sed del Señor ? ¿ Y mi propia sed que yo creía saciada ? Descubrí entonces que "no matar" va más allá de terminar biológicamente con un ser vivo.

¿ No se mata acaso un afán, una ilusión, un amor, una esperanza, una idea ? Cuántas muertes habré provocado yo en los esperanzados, en los que viven de una ilusión, en los que viven enamorados del amor, de sus ideales? ¿A cuántos habré matado en nombre de la sensatez, en nombre de una verdad atada a circunstancias ?

 

Curas pederastas.

 por Carlos A. Trevisi (2007)

 

A raíz de un pago que deberá hacer el Arzobispado de Madrid por los abusos cometidos por un cura pederasta, no puedo menos que ratificar el anacronismo que vive la Iglesia.

 

No me voy a referir a la repugnancia que causa hasta a los convictos más deleznables una actitud de esta calaña. Me referiré a los porqués de  esa incapacidad de verse en  el mundo (y de ver el mundo) que tienen los curas, y a la Iglesia, una organización críptica en manos de la gerontocracia.

 

Cuando la sociedad industrial, en su rápido desarrollo cayó en mil  excesos –matar de hambre a los trabajadores, excluirlos del alcance de las ventajas que ofrecían las grandes riquezas que generaba, negarles , en fin, el derecho a ser partícipes de una nueva forma de vida-, la Iglesia no quiso ver el nuevo pecado: el “pecado social”.

Sempiterna aliada de los poderosos, hizo caso omiso del cambio que se estaba operando.

 

Las luchas por los derechos y por la igualdad de todos los hombres, en su inexorable marcha, asumieron la  ”Justicia social” en el plano político-social, sin intervención de la Iglesia que bien pudo, entonces, dado el poder que le asistía, imponer la defensa de los más débiles “administrando” en el plano religioso la nueva modalidad de pecado.

 

La Iglesia-templo, siguió aferrada al pecado de la carne, del robo, del incesto y mil pecados más que desde siempre se han resuelto en los confesionarios, mano a mano con un cura,  ya  amenazante o comprensivo, según el “cliente”.

 

La pirámide jerárquica de la Iglesia tenía en su base a los curas de pueblo que se servían de la confesión  para  transmitir a  la jerarquía –el obispo- el marco social de cada lugar y sus más destacados representantes, aunque sea decirse sin traicionar el secreto que conlleva, como será de aceptarse “pro reo”. Durante siglos, la Iglesia fue a la gente lo que son hoy las grandes empresas: durante la Edad Media como creadora de riqueza, con el modernismo, asesorando “espiritualmente” a las monarquías y hoy día, aunque asustada, siempre del lado de los poderosos.   

Una nueva modalidad socioeconómica impuso la deslocalización de las gentes, que se fue marchando a las grandes ciudades. El templo fue perdiendo prestigio y el cura se fue quedando solo: primero la radio y luego la televisión alertaron  a la gente de que había vivido en un mundo escondido; más tarde,  el ordenador terminó con los tapujos, quedando todo expuesto.

 

La Iglesia no supo reaccionar a tiempo; o no quiso. Los cambios se producen a tanta velocidad que la vieja estrategia de aparecer en escena después de los hechos, ya no le sirve para nada. Los curas, en su ostracismo, ya ni saben para que están. Formados en la vieja Iglesia, no entienden el mundo; ni a sus gentes. Tampoco entienden cómo pueden seguir siendo curas en un medio que les es cada vez más hostil y en el que no saben -desactualización didáctica por carencias pedagógicas- ni  pueden transmitir -por desactualización doctrinaria-  el mensaje de Cristo. Los apabulla su insignificancia; los trastorna la soledad; los envilece la falta de recursos para estar en el mundo; los agobia no tener destinatarios para su pobre mensaje; viven para adentro; se tornan escépticos…

En estas circunstancias, asumiendo que ya no sirven para nada ni aún saliéndose  y que carecen de una conciencia propia por haberla delegado en la conciencia corporativa del templo, se pierden en una existencia promiscua: los que hemos vivido de cerca la Iglesia sabemos de las promiscuidades  que anidan en sus comunidades.

 

Poco le importa a la Iglesia-templo que haya que pagar millones de dólares en concepto de indemnización a las familias de cuyos hijos los curas abusaron (y en todas partes: desde EEUU a España*, "baluarte de la catolicidad ", como sigue insistiendo el Papado); poco le interesa revisar y exponer abiertamente sus pecados políticos de acercamiento al nazismo o de intromisión escandalosa en España durante el franquismo (y su pretensión de seguir haciendo lo mismo hoy  día); o la impudicia de la Inquisición… hechos todos de una época que no se repetirá y que de expurgarse podrían ennoblecer el carácter religioso de la Iglesia.

 

La gente nueva de la catolicidad, los sacerdotes con compromiso social, los que no van a los hospitales a  hacer proselitismo*  sino a ver a los enfermos, se han sumado al mundo con Cristo de la mano  porque entendieron que en ese nuevo mundo, aún en sus disparates, o precisamente por el cúmulo de disparates que acumula, la presencia de Cristo es, una vez más, imprescindible para lograr una pedagogía del bienestar espiritual, aunque ya sin secretos ni escondites.

 

No me cabe ninguna duda y apuesto por ello, que no existe ni existirá un solo  cura pederasta entre los curas ” rojos”  de ninguna parte del mundo.

 

Notas

*

El Arzobispado de Madrid deberá pagar por los abusos de un cura pederasta. El País, 14 de julio de 2007

 

El Tribunal Supremo ha condenado  a dos años de cárcel a un cura de 74 años por abusar sexualmente de un menor entre 1999 y 2001. El cura de referencia abusó del menor en la casa del niño y en la vicaría de la parroquia en la que ejercía el sacerdocio. El cura entro en relación de amistad  con la familia del menor  por lo que acudía a su domicilio con asiduidad para el cuidado de los hijos, formación religiosa y refuerzo en los deberes escolares. Con el objeto de satisfacer sus instintos libidinosos llevó a cabo tocamientos y obligó al nuño a que lo tocara utilizando la excusa de que era bueno y sano para el desarrollo corporal.

 

Indemnización record para compensar abusos sexuales de sacerdotes. El País, 16 de julio de 2007. Washington, Javier del Pino.

 

Un día antes de que comenzara el juicio que prometía ser embarazoso para la archidiócesis católica de Los Ángeles, el cardenal que la preside  ha aceptado un acuerdo extrajudicial  por el que pagará 600 millones de dólares a 500 personas que fueron victimas de abusos sexuales  cometidos por sacerdotes de esa  congregación. La Iglesia católica de EEUU ha pagado ya más de 1450 millones de euros para cerrar demandas de este tipo. […] Al Cardenal Mahony le hacía falta el acuerdo para evitar el incómodo relato de cientos de víctimas  dispuestas a detallar los abusos y la falta de reacción de la Iglesia. El Cardenal había sido llamado a explicar  porqué él personalmente cambiaba de parroquia a los sacerdotes acusados y no comunicaba las denuncias a la  policía. Uno de los sacerdotes le había confesado a Mahony los abusos que había cometido sobre varios niños. El Cardenal traslado a este hombre  a 17 parroquias distintas a lo largo de los años en las que  siguió cometiendo abusos sobre más de 20 niños.

 

Nota del autor: Si, como ha trascendido, se sabe que se trata de unos 250 sacerdotes sólo en Los Ángeles y de la misma orden, bien podría calcularse su porcentaje sobre el total de ellos en ese lugar. Aparte de ser un escándalo que mueve a desconfiar de la Iglesia, sería importante destacar que algo tiene que estar pasando  en su seno.

 

             **

            Con motivo de una visita que hiciera el Arzobispo de Madrid al hospital de Puerta de Hierro, Antonio Mª  Rouco Varela,  tuve ocasión de conocerlo personalmente. Cuando se retiró de la habitación -luego de haber comentado que la "Argentina era  una lástima que se hubiera venido abajo", me dejó de recuerdo dos estampitas y cinco  pins  con la cara de la Virgen de la Almudena.

 

La Iglesia  (¿o apenas “el templo”?)

 por Carlos A. Trevisi (2007)

 

Hemos insistido reiteradamente en la necesidad de participación de la gente en el manejo del “todo” que le atañe. Y si lo hemos hecho es porque avizoramos un futuro en el que ese “todo” ha de quedar en manos ajenas que no servirán a nuestros intereses.

 

El poder económico transnacionalizado que sobrevuela el mundo a la espera de la mejor ocasión para “bajar” donde mejor convenga a sus intereses, la sumisión de los políticos que apenas si se conforman con suavizar sus efectos, y la dejación en la que vamos cayendo entregándonos en manos de los que detentan el poder,  han minimizado la denuncia de  Orwel  a extremos tales  que su libro “1984” es apenas una curiosidad tan desactualizada como “La naranja mecánica”. 

 

La Iglesia pudo haber sido  el eje de esa participación dado que su misión es, entre otras cosas que atañen a la trascendencia del hombre y a su marco religioso, impulsar una puesta en común en el logro del bienestar espiritual que todos y cada uno de los seres humanos merecen, sea cual fuere su lugar de origen,  su nacionalidad, su fe, su color.

 

Sin embargo, la Iglesia, desorientada ante un cambio que la coge  desprevenida, sabedora de que sus sacerdotes no tienen formación para afrontar las nuevas circunstancias que se avecinan, se repliega. El giro que le está dando Ratzinger la retrotrae a  tiempos pretéritos cuando el templo católico era factor determinante de una conciencia colectiva que no autorizaba compromisos ciudadanos sino a su través.

 

La iglesia, yendo al abordaje de las debilidades de aquellos que aún se mantienen fieles,  sigue mandando en muchísimas conciencias y no está dispuesta a perder capacidad a cambio de eventuales adherentes.

 

De entre los “católicos”, aquellos tibios que  cumplían el ritual , al vivir el desasosiego de una Iglesia intolerante con la realidad cotidiana de sus propias vidas  - aborto, medios anticonceptivos, parejas de hecho- descubrieron que la Iglesia no formaba parte de  sus intereses.  Esto no obstante, han seguido nutriendo la parafernalia eclesial de la tríada ”bautismo-confirmación-casamiento”, especialmente en España.

La Iglesia lo asume y saca provecho.

 

Hubo muchos otros que, a la luz del mundo que viven (en el que no están simplemente de visita), y una profunda fe que poco tiene que ver con el “do ut des” del infierno, del cielo o del purgatorio, aprovecharon las enseñanzas del Concilio Vaticano  II y las actualizaciones doctrinarias que impulsó:  sacaron a la Iglesia del templo para instalarla en el hermano, asumiendo definitivamente que ellos mismos “son” Iglesia. Son la reserva con la que contará el Vaticano  cuando el cambio ya sea irreversible.

La iglesia no lo asume; no le sirven para nada.

 

Juan Pablo II , el “Papa mediático”, bajo la apariencia de gran modernidad utilizó los medios de comunicación y sus viajes proselitistas para “captar” católicos, convocando grandes multitudes que lo aclamaban, filmaban y fotografiaban, pero ningún menesteroso que extendiera su mano en ruego por un mendrugo. Juan Pablo desplazó  a los Jesuitas para introducir  el “Opus Dei” en su lugar,  llevando  a su fundador a los altares en un acto “contra legem” que no registraba antecedentes en el Vaticano. Juan Pablo se llevó por delante la Iglesia latinoamericana, la Iglesia identificada con el necesitado de pan.

 

A su muerte, Ratzinger, su sucesor, no se quedó  atrás. Después de resucitar el infierno -¿a quién le puede interesar?-, en una acto incompresible, terminó con el limbo –incomprensible porque si el infierno interesa escasamente, no me imagino lo que puede significar el “limbo”; ató bien atada la idea de que la doctrina es eterna como Cristo y en virtud de lo mismo no es susceptible de ser cambiada. El Concilio Vaticano II cambió sustancialmente  la doctrina anterior de la Iglesia en la que se la consideraba como sociedad perfecta, jerárquica y desigual por voluntad divina expresando que “se autocomprende como misterio, pueblo de Dios y comunidad de creyentes en la que todos los cristianos, del Papa  a los creyentes de a pie, son iguales por el bautismo”, adecuándola a los tiempos currentes.

Insiste Ratzinger, sin embargo, en  que la doctrina es eterna: “El Concilio Vaticano II ni quiso cambiar la doctrina sobre la Iglesia ni la cambió”; rectifica al Concilio con su idea de que sólo la Iglesia Católica Apostólica Romana es la única verdadera, con lo cual se evanesce el tan largamente buscado encuentro de la cristiandad cuyo acercamiento había promovido Juan Pablo II. Protestantes y judíos  lamentan el talante “monopolizador” de Benedicto XVI. Los Evangélicos, en un documento que vio la luz alrededor del 14 de julio de 2007, contestan:  “Hay una sola Iglesia cristiana, la formada por quines aceptan a Jesús como Salvador y Señor de su vida y al Evangelio como máxima referencia de fe y conducta”*; invita a los obispos a la lucha ideológica (documento ”El sacramento de la caridad”) diciendo que el catolicismo no radica en el diálogo y la tolerancia (Pablo VI en su primera encíclica pide el diálogo dentro y fuera de la Iglesia); considera innegociables la indisolubilidad del matrimonio y el divorcio,  y,  para terminar con una larga lista de “novedades”, en un afán por reconciliarse con los lefebrianos, autoriza la misa en latín con el cura de espaldas a la feligresía.

 

Con todo, los “católicos-hipócritas-sin-asumir-porque-no-tienen-conciencia” que siguen a Benedicto XVI , como cualquiera otra persona que anda por el mundo, siguen utilizando anticonceptivos y condones; divorciándose; esquilmando, si empresarios, al personal a su cargo; si dependientes, al empresario cada vez que se presenta la ocasión; divorciándose; siendo infieles a sus juramentos; estafando al estado en sus declaraciones de rentas, despreciando al diferente… En fin,  olvidándose de  los compromisos de la  vida en Cristo a la carta que le impone  el templo. Después de todo, les cabe la complicidad del cura en la confesión, que sigue sirviendo a todas las partes: Al pecador porque, en su efímero arrepentimiento escupe lo suyo en busca de alivio,  y al cura porque  así sabe con quién puede contar.

 

El  templo español –que no la Iglesia- se orienta hacia la extrema derecha; hacia los que no tienen dudas, los que tienen las mentiras bien montadas; hacia los que, dueños del poder, han logrado convencer a los pobres de espíritu (no dicho en su connotación evangélica, sino en su denotación) de que las dudas las resuelve el Señor (Dios) y sus escaseces el otro “señor” (amo), el que manda, que pertenece al  equipo de los  “señores” que manejan el poder y, llegado el momento, no tienen empacho hasta en convertirse a la catolicidad (Caso Blair).

 

El Episcopado español, el más obediente a Roma, se presta  a cuanta maniobra genera la derecha rancia. En el orden puramente religioso,  no tiene parangón:  El cierre de un templo “habitado por curas “rojos” que consagran el cuerpo del Señor  usando rosquillas, y el “suma cum laude” del desafío , la construcción de una iglesia (Parroquia Santuario de los Sagrados Mártires) para honrar la memoria  de los valencianos muertos en la Guerra Civil “por el odio a la fe“**; en el político, su alianza con las Víctimas del terrorismo del Partido Popular; en lo educativo, su oposición a la nueva materia de Educación para la Ciudadanía ; en lo social, cortando las ayudas de Caritas a los necesitados del barrio donde funciona la iglesia de los curas “rojos”…

 

La  “originalidad en el disenso”  que muestra la Iglesia Española es fruto de la orquestada campaña vaticana para consolidar su imperio de sumisión al poder del que ella misma forma parte. Después de todo, la Iglesia es un estado capitalista. El único, sin embargo, que destaca impunemente por denunciar el deterioro de los más pobres y acallar sus gemidos,  y aconsejar tibiamente a los poderosos que algunas cosas que hacen no están del todo bien: la guerra de Irak, por ejemplo.

 

El templo  de Ratzinger (y de Juan Pablo II) , en su necesidad de perduración administrativa sirve a los intereses del sistema, constituyéndose en uno de sus pilares  al  frenar la participación de su gente  en un intento por  sofocar los desbordes que anidan en su seno. Así se repliega,  tal cual procediera cuando la Contrarreforma, a la solidez de una estructura que, el poder económico-financiero del Opus mediante, por ahora está garantizada.

 

Nota

*

Juan José Tamayo: Camino hacia el integrismo, El País, 14 de julio de 2007

 

“El pontificado de Benedicto XVI está derivando peligrosamente del conservadurismo al integrismo […]. Dos  documentos recientes vienen a demostrarlo. Uno es el “motu proprio”  que autoriza la vuelta de la misa en latín conforme al ritual del Misal  Romano,  promulgado por San Pío V en 1570, después del Concilio de Trento, en respuesta, según las palabras del Papa a las “deformaciones de la liturgia, en el límite de lo soportable”. Esta medida ha sido acogida con satisfacción por la Fraternidad San Pío X –creada por Monseñor Levebvre-  cuyo secretario general la considera “un avance capital en la restauración de la Tradición”.  Otro documento intenta demostrar que el Concilio Vaticano II no supuso cambio alguno en la Doctrina de la Iglesia y que la Iglesia Católica es la verdadera y única Iglesia de Cristo con la exclusión expresa de la iglesias orientales  porque no reconocen la autoridad del “Obispo de Roma y sucesor de Pedro”, y las comunidades cristianas nacidas de la Reforma, a quienes ni siquiera reconoce como “iglesias” porque no tienen la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden […].  Con una actitud tan excluyente  como la de la declaración se rompen todos los puentes de comunicación del catolicismo con las demás ramas del cristianismo y se hace imposible, en la práctica, el diálogo ecuménico. Lo que resulta más preocupante, si cabe, es que  dicho diálogo era una de las prioridades del pontificado de Benedicto XVI. La conclusión de esta secuencia de actuaciones  no puede ser más desesperanzadora, pues como afirma Raimon Panikkar, “sin diálogo el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan”

El Vaticano II  optó por el diálogo multilateral: diálogo con la historia, tras siglos de haber vivido de espaldas a ella; diálogo en el interior de la propia comunidad católica, amenazada de incomunicación;  con las iglesias cristianas, a quienes reconoce como hermanas en la diferencia y dentro del respeto al pluralismo; con la cultura moderno y, en concreto, con el ateísmo, a quien considera interlocutor necesario; con las religiones no cristianas que valora como caminos de salvación.

 

Ratificando lo dicho por Tamayo, cabe citar a Andrés Ortega, en ("No sólo en latín”, El País, julio de 2007):

“Como escribe el filósofo iraní Ramón Jahanbegloo en su libro “Elogio de la diversidad”, ´Sin diálogo , la diversidad es inalcanzable, y sin respeto por la diversidad, el diálogo  es inútil” 

Nota del autor

Ver ” Caminar sobre la cuerda floja. Una conversación con el filósofo iraní Ramin Jahanbegloo”, por Danny Postel en http://www.letraslibres.com/index.php?art=12058

 

**

 

El Arzobispado de Valencia promueve la construcción de un templo en honor a los muertos del bando franquista. (El País, 2 de julio de 2007)

 

“Los obispos acusan al Gobierno socialista de reabrir heridas de la Guerra Civil con su proyecto de ley sobre la memoria Histórica. Ellos llevan décadas empeñados en elevar a los altares  a miles de muertos, todos de un bando, en aquella contienda. La Conferencia Episcopal Española sostiene que la II República significó para la Iglesia Católica la “última persecución religiosa” con 6832  mártires, entre ellos  4184 sacerdotes y 12 obispos. Los obispos excluyen a los curas fusilados por los fascistas en el País Vasco.

Pío XII, apenas proclamada la victoria de Franco  proclamó: “La nación elegida por Dios acaba de dar a los prosélitos del ateismo  materialista la prueba de que, por encima de todo, están los valores de la religión”. El Papa nombró a Franco  protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor.

La derrota del fascismo y del nazismo abortaron en Roma una “beatificación colectiva” por temor a que el mundo interpretara la ceremonia como una beatificación de la dictadura de Franco [...]

Los años posteriores no fueron “funcionales” como para insistir con estos homenajes, beatificaciones  y demás.

Ya lo son.

 

           ¡OTRA VEZ LA IGLESIA!

           María Victoria Gómez, monja de clausura de 84 años.

           Cuando todavía era monja -se salió del convento hace cuatro años -TENÍA ENTONCES 80 AÑOS- por una cuestión de conciencia-, discutió con

           Rouco Varela sobre las instrucciones de aplicación de la nueva liturgia que, entre otras cosas, plantea volver a decir misa de espaldas al pueblo.

           Este es el extracto que María Victoria Gómez guarda de aquella charla:

 

            -¿Cómo están ustedes, hermanas?

            -Bien, don Antonio, la nueva instrucción sobre la liturgia...

            -¿Ah?, pues no sé.

            -Sí, la nueva instrucción que...

            -¿Y cómo se ha enterado usted?

            -Por la prensa. Me ha parecido horrible.

            -¿Por qué?

            -Obliga a delatar a los que no cumplan las instrucciones.

          -¿Eso le parece mal?

             -Me parece fatal.

            -¿Y cómo me voy a enterar yo si no se hace así?

 

Es aterrador pensar que la Iglesia esté en manos de gente como Rouco Varela. Son una mezcla rara de incompetentes y osados que no tienen la menor idea de cómo funcionan las cosas. Su desprecio por el prójimo los hace temibles. Su desparpajo en la relación - ¿ESO LE PARECE MAL?- alerta de su capacidad afectiva.¡Por Dios!, ¡están hablando de DELACIÓN!

 

 

 

         La elección papal, un voto medieval en la era de Twitter

 

La Iglesia de Los Ángeles paga para evitar los juicios por abusos

EVA SAIZ Washington 40

Los casos fueron silenciados por el antiguo arzobispo Roger Mahony, que se encuentra en Roma para elegir al Papa

 

Otro aterrador hijo de dios

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/13/actualidad/1363133617_670648.html?rel=rosEP

Norberto Rivera (Durango, 1942), cuestionado en su país por encubrir a un sacerdote pederasta, quien atrincherado en su fuero púrpura no tiene rubor en declarar que no va a poner más atención a las críticas que le hacen por casos de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes en México y EE UU.

 

 

 

 

Norberto Rivera: Este cardenal  está habilitado para elegir al nuevo Papa.

 

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Pegado de <http://www.publico.es/internacional/451995/la-sucia-docena-de-la-pederastia-participa-desde-esta-tarde-en-el-conclave-que-elegira-al-nuevo-papa>

 

 

Benedicto XVI: “El Señor me llama a dedicarme a la oración” PABLO ORDAZ Roma 230

Decenas de miles de fieles asisten en la plaza de San Pedro al último Ángelus dominical del Pontífice

Un lugar para un papa emérito PAOLO FLORES D´ARCAIS 7

El gesto de Ratzinger es de un coraje tal que muchos purpurados y poderosos monseñores lo consideran temeridad Pegado de <http://elpais.com/>

  

      Escándalos económicos y sexuales enturbian la salida del Papa

      PABLO ORDAZ Roma 236

      La protección de los sacerdotes acusados de pederastia y la corrupción en el Vaticano afloran en la despedida del pontífice

 

Felicísimo Martínez: "Ojalá cardenales y obispos empezaran también a renunciar"

"Si nos olvidamos de los pobres, en la Iglesia no hay Evangelio"

(José Manuel Vidal).- Felicísimo Martínez es un teólogo grande pero humilde, dominico, profesor catedrático del Instituto Superior de Pastoral de la Pontificia en Madrid, y con una extensa obra. Sus últimos libros versan sobre antropología teológica y sobre la misión de la Iglesia en tiempos de crisis. Es un hombre profundo, crítico, lúcido y ponderado, al que avala su recorrido.

 

Somiedo: "Juan Pablo II, Thatcher y Reagan se llevaron por delante la Teología de la Liberación"
(Jesús Bastante).- Juan Pablo Somiedo es sacerdote, experto en Relaciones Internacionales de la Iglesia. Analizando el fin de la Guerra Fría, afirma que "el tridente que formaban Juan Pablo II, Margaret Thatcher y el presidente americano se llevó por delante al comunismo y a la Teología de la Liberación".

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Un Papa rodeado por lobos

PABLO ORDAZ | Roma - Tu comentario

Intrigas y luchas de poder en el Vaticano preparan la sucesión de un Benedicto XVI solo y enfermo

 

El Papa permitirá a los 'kikos' celebrar sus ceremonias, JUAN G. BEDOYA| Madrid - 0 comentarios

El Camino Neocatecumenal vence las resistencias de los obispos y el Vaticano reconoce su liturgia

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           Arzobispo denuncia al Papa por corrupción en el Vaticano

           Fecha de publicación: 25/01/12 *

           La prensa italiana estima que estas denuncias (que aunque fueron publicadas este miércoles datan de más de 10 meses atrás) fueron

           las que le costaron adl obispo  Viganó no ser  promovido a cardenal, como le correspondía.

 

Anuncia que dejará de ser "obispo de Roma y sucesor de San Pedro" el 28 de febrero. Considera que su delicada salud no le hace la persona adecuada para continuar en el cargo. Benedicto XVI, que en abril cumplirá 86 años, ocupa el Pontificado desde 2005.

El clero se divide entre quienes predican la renovación y los que confían en una sucesión sin tensión.  (ver Comentarios de sucesos de FEBRERO de 2013 )

 

El lugar de los laicos en la Iglesia

http://www.revistacriterio.com.ar/nota-tapa/editorial-el-lugar-de-los-laicos-en-la-iglesia/

El legítimo pluralismo, la práctica del discernimiento y una conciencia formada son temas ineludibles toda vez que se reflexiona sobre los laicos en el ámbito eclesial.A medio siglo del extraordinario Concilio Vaticano II (1959-1965), convocado por Juan XXIII y llevado a término por Pablo VI, el tema de los laicos sigue siendo una cuestión de debate en el ámbito católico. El lugar de los laicos en la Iglesia no se define hoy negativamente (quienes no son clérigos) sino, ante todo, de un modo positivo. “A los laicos –se afirma en la constitución dogmática Lumen gentium– pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios, tratando y ordenando según Dios los asuntos temporales”. La consagración del mundo a través de su actividad es entonces la vocación propia de los laicos, su competencia originaria, es decir, no delegada por la jerarquía eclesiástica, sino surgida directamente de su condición de bautizados. NB. Muy buenos comentarios

 

La venida del Papa a Madrid y el calor

El evento tendrá lugar en Madrid del 16 al 21 de agosto, una época de elevadas temperaturas, por lo que Rouco Varela, Cardenal, ha pedido a Los devotos que recen para que no haga demasiado calor durante la misa que celebrará Benedicto XVI. Un comunicado anuncia que  el Papa perdonará los pecados a todos los que asistan.

Benedicto XVI perdonará los pecados a los asistentes

 

El Papa en Madrid por Carlos A. Trevisi

Acaba de pasar el Papa por España. Se calcula que más de un millón de jóvenes ha asistido a las jornadas de las que aquél fue animador principal. Ha sido algo verdaderamente espectacular. Una fiesta animada por miles y miles de jóvenes tan intrascendentes como los que se amuchan para escuchar un concierto de no menos intrascendentes cantantes que aspiran a explicar la vida desde la pobreza  de sus creaciones.

 

La venida del Papa y el calor

Benedicto XVI perdonará los pecados a los asistentes

El evento tendrá lugar en Madrid del 16 al 21 de agosto, una época de elevadas temperaturas, por lo que Rouco Varela, Cardenal, ha pedido a Los devotos que recen para que no haga demasiado calor durante la misa que celebrará Benedicto XVI. Un comunicado anuncia que  el Papa perdonará los pecados a todos los que asistan.

 

Retrato de un Papa intelectual, por Olegario González de Cardenal (Babelia, sábado 30 de abril de 2005)

Para entender el camino de hombres como Rahner, Ratzinger y Kasper hay que comenzar recordando un hecho decisivo: en Alemania la teología se estudia en una facultad que forma parte de la universidad del Estado. Hace más de un siglo (1868) esa Facultad de Teología fue eliminada en nuestro país de la universidad estatal. Este hecho, que parecerá baladí, es el eje de toda la estructura intelectual de la teología alemana. Porque en ese espacio universitario abierto, público y crítico, se ha dado el encuentro entre fe y razón; y no en los corros de la sacristía o en los mentideros de la política, como entre nosotros.

 

Benedicto XVI. Puede acabar con la pederastia

Benedicto XVI ha sido el primer Papa en la historia de la Iglesia en escribir una carta pastoral sobre los abusos (de Irlanda) y en exigir que los sacerdotes culpables respondan "ante Dios y ante la Justicia". Ratzinger se ha reunido al menos en tres ocasiones con víctimas de la pederastia entre el clero, y fue quien ordenó una investigación en profundidad sobre los Legionarios de Cristo, tras imponer silencio a Maciel antes de morir.

 

Escándalos económicos y sexuales enturbian la salida del Papa, PABLO ORDAZ Roma 236

La protección de los sacerdotes acusados de pederastia y la corrupción en el Vaticano afloran en la despedida del pontífice

 

Juan Pablo II

 

Benedicto XVI

       MESSAGGIO URBI ET ORBI DI SUA SANTITÀ BENEDETTO XVI. PASQUA 2007 (en italiano)
 

Juan XXIII

 

Pablo VI

 

La Iglesia en EE.UU.

 

Política y fe: La polémica de Habermás y Ratzinger

 

Vídeos de los últimos Papas: de León XIII a Benedicto XVI

 

La sapienza

L'annullamento della presenza del pontefice all'università La Sapienza di Roma (sabato 26 gennaio 2008)

        Il presidente della Repubblica Giorgio Napolitano ha inviato una lettera personale a Benedetto XVI.

 

¿Quo vadis, Benedictus? por MIGUEL MORA 15/02/2009 El País.

       La guerra cultural de Ratzinger contra el relativismo marca su pontificado con el sello de la intransigencia y la ambición de copar el debate público. Con errores garrafales como el perdón al negacionista Williamson y los lefebvrianos o la injerencia en el caso Eluana Englaro Benedicto XVI es un papa pensador. Intelectual, teólogo, historiador, tiene fama de escribir libros y discursos redondos, de una erudición inalcanzable. A la vez, es el hombre que ha decidido que la religión, es decir Dios, debía dejar de ser un complemento espiritual y ocasional de las vidas de la gente para dar el salto adelante y colocarse, siempre y en todos los temas, en el primer plano del debate público.

 

Ratzinger vuelve al pasado, por Lola Galán. 15/02/2009 El País

       La comisión a la que pertenece el cardenal Cañizares ha sido clave en la readmisión de los lefebvrianos y en la recuperación de la tradición bimilenaria de la Iglesia por la que aboga el Papa. Benedicto XVI de la A a la Z  Las líneas fundamentales de su pensamiento.

 

 Wojtyla en concierto por MANUEL VICENT, El País, 17/08/2008

      El papa Juan XXIII suprimió la silla gestatoria porque estaba muy gordo y creía que su peso no se correspondía con el exiguo estipendio que cobraban sus costaleros. Pudo haberles subido el sueldo, pero prefirió bajarse él de la peana.  (Nota de FEMT: sin embargo Juan Pablo...)

Las nuevas tecnologías, por Juan Goytisolo (El País, 30 de marzo de 2008)                                                         Decididamente, Su Antigüedad Benedicto XVI, audaz mago de chistera capaz de todas las maravillas, no cesa de depararnos sorpresas. Desde su triste desprogramación del limbo al retorno a las calderas de Pero Botero, sus rectificaciones y añadidos al cuerpo doctrinal de la Iglesia desconciertan y aturden a la menguante grey que a trancas y barrancas pastorea.

El papa y su saludo a Kiko, el cruzado antilaicista                                                                                                  El Papa Benedicto XVI ensalzó ayer la labor apostólica del Camino Neocatecumenal, fundado en 1964 por Kiko Argüello y Carmen Hernández, y pidió a sus miembros que intensifiquen su tarea misionera en sintonía "con las directivas" del obispo de la diócesis donde estén.

Kiko, la cólera de Dios

Es el líder del movimiento neoconservador más poderoso de la Iglesia, con un millón y medio de seguidores en 106 países y 70 seminarios. Un iluminado carismático que defiende los postulados más intransigentes del catolicismo. Su grupo, los 'kikos', se mueve en un completo secretismo. Así es Kiko y así es su movimiento. [...] En 1990, en contra de la opinión de algunos obispos que desconfían de las prácticas del Camino, Juan Pablo II hace pública una carta de reconocimiento que supone su visto bueno a los kikos. En el documento exhorta a los obispos a valorar y ayudar a su obra. En otras palabras, les ordena que le abran las puertas de sus parroquias. Un seguidor del Camino sospecha que la carta fue redactada por el mismo Argüello, que se la dio a firmar al Papa [...] [...] En 1990, en contra de la opinión de algunos obispos que desconfían de las prácticas del Camino, Juan Pablo II hace pública una carta de reconocimiento que supone su visto bueno a los kikos. En el documento exhorta a los obispos a valorar y ayudar a su obra. En otras palabras, les ordena que le abran las puertas de sus parroquias. Un seguidor del Camino sospecha que la carta fue redactada por el mismo Argüello, que se la dio a firmar al Papa [...]

 

Ratzinger recibe a los "Kikos"

  25.000 seguidores de Argüello acuden a Roma en el 40º aniversario del Camino, por Miguel Mora, Roma, 10 de enero de 2009

 

El legado de un Papa

Ratzinger ha tomado en poco días decisiones significativas sobre los escándalos de la Iglesia

“Las aguas bajaban agitadas y Dios parecía dormido”

 

  • Amigo: "El Cónclave será corto"
    El cardenal Carlos Amigo ha mostrado su confianza en que el Cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI sea breve al no existir "ningún tipo de presión".

 

 

 

  • "Garantizo mi obediencia al futuro Papa"
    (Jesús Bastante).- "Garantizo mi obediencia al futuro Papa". Benedicto XVI se dirigió a los cardenales, congregados en la Sala Clementina. El todavía Pontífice pronunció unas palabras a aquellos que tendrán la responsabilidad de elegir a su sucesor. "Que el Señor os muestre Su voluntad", afirmó.

 

Ser santa o ser poderosa, Por ANTONIO AVENDAÑO

La Iglesia católica, como los partidos españoles, debe apostar por la santidad y no por el poder

 

Los obispos alemanes autorizan la píldora del día después en caso de violación

Dicen que la víctimas deben recibir “atención humana, médica, psicológica y espiritual”

Sólo es legítima para evitar la fecundación, no para eliminar un óvulo ya fecundado

La Conferencia Episcopal Alemana aprobó este jueves la prescripción de la llamada "píldora del día después" en hospitales católicos para mujeres víctimas de violación, tras el escándalo en torno a una joven que no fue atendida en dos clínicas de Colonia tras sufrir abusos sexuales.

 

Felicísimo Martínez: "Ojalá cardenales y obispos empezaran también a renunciar"

"Si nos olvidamos de los pobres, en la Iglesia no hay Evangelio"

(José Manuel Vidal).- Felicísimo Martínez es un teólogo grande pero humilde, dominico, profesor catedrático del Instituto Superior de Pastoral de la Pontificia en Madrid, y con una extensa obra. Sus últimos libros versan sobre antropología teológica y sobre la misión de la Iglesia en tiempos de crisis. Es un hombre profundo, crítico, lúcido y ponderado, al que avala su recorrido.

 

La "vieja guardia" anhela la "agonía televisada" de Juan Pablo II

Con la renuncia de Ratzinger, el papado gana en humanidad y pierde en sacralidad

Las corrientes conservadora y progresista de la Iglesia difieren en su análisis del gesto papal

(José Manuel Vidal)- Después de la sorpresa, surge la polémica. La renuncia del Papa, como todo en la Iglesia, se ve y se enjuicia de diversa forma según el lugar desde el que se contemple. Y es que la cruz, el símbolo del cristianismo, tiene dos palos: El vertical que une a Dios con los hombres y representa la espiritualidad, y el horizontal que hermana a los hombres entre sí y representa el compromiso por la justicia.

 

 

 

 

CARTA ENCÍCLICA: CARITAS IN VERITATE DEL SUMO  PONTÍFICE BENEDICTO  XVI

 

A LOS OBISPOS

A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

A LAS PERSONAS CONSAGRADAS

A TODOS LOS FIELES LAICOS

Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD SOBRE EL DESARROLLO HUMANO  INTEGRAL

EN LA CARIDAD Y EN LA VERDAD

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html

 

INTRODUCCIÓN

1. La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor —«caritas»— es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,32). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. Ésta «goza con la verdad» 

 

«El ambiente en el Vaticano es como si hubiera pasado un terremoto»

JOSÉ GRAU / MADRID . El cardenal Casper declara a la Radio Vaticana que se «cambia la manera de ver el Papado, se desacraliza en cierto sentido»

2 COMENTARIOS

 

Pegado de <http://www.abc.es/>

 

La inédita ¿e imposible? cohabitación entre dos Papas

¿Contará el nuevo Pontífice con la opinión de Joseph Ratzinger? ¿Cuál será su relación?

(Jesús Bastante).- Cuando dentro de algo más de un mes, desde el balcón de las bendiciones de la basílica de San Pedro del Vaticano, salga un hombre, el hombre, la Iglesia católica tendrá un nuevo Papa, el 266 de la historia oficial. A su lado, tal vez, su antecesor, Benedicto XVI-Joseph Ratzinger. Por primera vez desde que la designación de un Pontífice se realiza en la Capilla Sixtina, el Papa y su antecesor cohabitarán en el mismo lugar, lo que desata multitud de dudas, un sinfín de preguntas, y más de un desafío para la institución.

 

"¿A dónde vas, Pedro?"

Honesto, íntegro y encantador en el trato personal; tímido, huidizo y con dificultades para dirigir

(José I. González Faus).- Honesto, íntegro y encantador en el trato personal; tímido, huidizo y con dificultades para dirigir. Capaz también de una encantadora ironía sutil, que debió reprimir cuando comenzó a ponerse capisayos. La timidez le hizo actuar demasiado duramente cuando tuvo que hacer de "inquisidor"; su sensibilidad le volvió más afable cuando pasó a ser pastor.

 

 

 

  • La renuncia del Papa, ¿una rendición frente a la oscura maquinaria de poder vaticana?
    (José Arregi).- La Iglesia vuelve a ser espectáculo, no buena noticia. Y así seguiremos en los próximos meses. ¡Qué pena en un mundo tan necesitado de consuelo y esperanza! Es humano que un papa anciano y enfermo se retire a un monasterio de clausura para dedicar sus últimos años a disfrutar en paz orando, leyendo, escuchando música y tocando el piano. Pero ¿no es también una dejación
     haberse retirado sin antes saldar de una vez las pesadas cuentas del papado ante la Iglesia y la historia?

 

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  1. Relaciones homosexuales, luchas de poder y chantajes en la Curia pudieron estar detrás de la renuncia de Benedicto XVI
  2. El cardenal Darmaatmadja renuncia a asistir al cónclave
  3. El ex fiscal del Vaticano afirma que Ratzinger actuó contra Maciel pese a la oposición de parte de la Curia
  4. El cardenal Lehmann pide públicamente el acceso de la mujer al sacerdocio
  5. El cardenal Dolan, interrogado durante tres horas por medio millar de casos de abusos a menores en Milwaukee
  6. "Benedicto XVI ha hecho una limpieza en el episcopado"
  7. El cardenal O'Malley gana enteros entre los "papables"
  8. Los obispos alemanes autorizan la píldora del día después en caso de violación
  9. La CEE no convoca rueda de prensa con el ministro de información del Papa
  10. Jubilado, el papa cobrará 2.500 euros
  11. La maquiavélica jugada de Don Angelo
  12. Los sacerdotes vascos piden que un nuevo Concilio permita el acceso de la mujer al sacerdocio
  13. El Papa dejará a su sucesor la solución al conflicto con los lefebvrianos
  14. La renuncia del Papa, ¿una rendición frente a la oscura maquinaria de poder vaticana?
  15. Deja la Curia, Pedro

 

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Escándalos económicos y sexuales enturbian la salida del Papa

PABLO ORDAZ Roma 236

La protección de los sacerdotes acusados de pederastia y la corrupción en el Vaticano afloran en la despedida del pontífice

 

Jesús llamó “ladrones” y “asesinos” a sumos sacerdotes y senadores

¡Criminales!

“Con la que está cayendo”, como dice la gente, seguir callados es un delito

(José María Castillo).- El otro día, en el Congreso de los Diputados, la representante de la plataforma Stop Desahucios, Ana Colau, les dijo en su cara a nuestros gobernantes, que son unos "criminales". Así, con todas sus letras. Por eso yo me pregunto: ¿No tendría que estar ya entre rejas una mujer que, en un sitio así, se atreve a proferir semejante insulto a quienes son los legítimos gobernantes de este país? ¿Se puede insultar impunemente? ¿Se puede ofender hasta ese extremo a nuestras supremas autoridades?